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Arepa, delicia Caribeña

El patrimonio cultural venezolano e ícono de la gastronomía regional que se cocina en Bolivia.

Manjar. La arepa era preparada y consumida por los aborígenes del territorio actual de Colombia, Venezuela y Panamá desde antes de la llegada de los españoles; en la actualidad es considerada un ícono gastronómico. Foto: Internet

Manjar. La arepa era preparada y consumida por los aborígenes del territorio actual de Colombia, Venezuela y Panamá desde antes de la llegada de los españoles; en la actualidad es considerada un ícono gastronómico. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / Eduardo Salazar

00:00 / 18 de octubre de 2015

Para Mary Cruz Molina, una venezolana con más de cinco años en Santa Cruz de la Sierra, “nada más rico que comenzar el día con unas arepas calientitas… su olor sobre el budare o la plancha y ese momento en el que se nos hace agua la boca mientras vamos rellenándola —de carne, de pollo, de palta o huevos—”. Y es que en definitiva, para gran parte de los habitantes de Sudamérica, la arepa forma parte de su vida, de su historia personal. “Es que crecemos con ella”, relata esta mujer representante de VenMundo en Bolivia, dejando ver cómo este gusto adquirido se ha convertido en un sentimiento país para los venezolanos.

Se puede afirmar que la gastronomía identifica rápidamente a una nación, por eso cuando se habla de tacos se recuerda a México, o si se nombra a la paella, se viene a la mente España… lo mismo ocurre con el curry y la India… y ni qué decir de comidas emblemáticas como la pizza italiana o el sushi japonés. En los últimos años, esto también pasa con la arepa venezolana. Si para algo ha servido la diáspora de ciudadanos de este país caribeño en esta década ha sido para dar a conocer su música, gastronomía, cultura, maneras de ser y de vivir.

La arepa es un pan de maíz de forma circular que se puede cocinar asado, frito o a la parrilla, y rellenar con diferentes ingredientes dependiendo de las regiones.

La más emblemática es la Reina Pepeada (ensalada de gallina con palta) aunque también las hay de carne o pollo, de atún o simplemente de jamón y queso; las llaman pelúas, sifrinas (jailonas), dominó, catiras (chocas), rumberas, playeras, llaneras, andinas, y al menos de 15 maneras más. Este plato es referente de todas las provincias de Venezuela, aunque también puede encontrarse en Barranquilla de Colombia, en las Islas Canarias de España y en algunas localidades panameñas y mexicanas. Cada día se hace más conocida. Tanto así que el 12 de septiembre se celebró por cuarta vez el Día Mundial de la Arepa; sí, así como se lee, este manjar venezolano tiene su fecha especial. En principio se hizo a manera de homenaje a una de las expresiones culturales de la tierra de Simón Bolívar, y como un incentivo al voto ciudadano en 2012. Sin embargo, explica la reconocida diseñadora venezolana Shia Bertoni, “con el tiempo se ha mantenido más allá de la política y se ha consolidado como una conexión emocional con nuestras raíces, en las que la gastronomía es clave y la arepa es la protagonista, en los desayunos o en las cenas… ahora es un festejo sin distinción de raza, religión ni posición económica”, indica. Del mismo modo piensa Cris Kadur Guerrero, una guayanesa residente en La Paz: “es algo que hacemos desde el corazón… no importa el color político, o si eres del Navegantes del Magallanes o de los Leones del Caracas —equipos insignes de béisbol del Caribe— todos somos la misma gente, el acento, el calor humano”.

Recientemente, ella y su hermano Khristopher inauguraron un restaurante en La Paz de comida típica venezolana, donde además se exhiben otros platos como el pabellón, los tequeños, la cachapa, las empanadas, el sancocho, el pasticho o las hallacas. Carlos Orellana, uno de los comensales habitué del lugar nacido en Caracas pero con siete años en Bolivia, añade que “a través de la comida nos sentimos cerca del país”, mientras que la paceña Luisa Alarcón cuenta que “no la había probado nunca, pero me encanta”.

El 12 de septiembre, miles de personas participaron de la convocatoria gastronómica en más de 85 ciudades de al menos 48 países. Un total de 110 restaurantes abrieron sus puertas para esta exposición culinaria mundial. En lugares tan exóticos para los latinoamericanos como Dubái en los Emiratos Árabes, Castellón de la Plana en España, Batroun en Líbano, Mascat en Omán, Kuala Lumpur en Malasia, Jakarta en Indonesia o Beijing en China… Y en capitales importantes donde hay más influencia de venezolanos también se vivió la fiesta. Ciudades como Miami, Nueva York, Madrid, Lisboa, Londres, Ciudad de Panamá, Buenos Aires, Ciudad de México, Santiago, Sao Paulo… y por supuesto, Santa Cruz de la Sierra y La Paz, se anotaron en la agenda. Algunos paladares bolivianos observan que la comida venezolana tiene cero picante a diferencia de la boliviana, “son sazones diferentes pero ambas deliciosas”. En el negocio de los Kadur Guerrero se escucha decir que de ahora en más todos deben probar una arepa: “a mí me encanta la llamada pelúa, que es carne mechada, plátano, palta y queso amarillo… es un sabor único”.

¿Cómo se hacen?

Se preparan a base de harina de maíz (preferentemente precocida, hay una patente venezolana especial de este tipo de alimento), la cual se mezcla con agua, un poco de sal —algunos agregan huevos o zanahoria ralladas para darles color—. Cuando se tiene la masa uniforme se hace una forma circular de un dedo de grosor, aproximadamente, y una circunferencia de siete a diez cm de diámetro. Se pueden hacer asadas a la sartén, a la parrilla, al horno o fritas. El relleno es al gusto, pero combina con casi todo y se puede comer tanto en las mañanas como por las noches.

Del cumanagoro

La palabra arepa viene del cumanagoro —lengua del pueblo amerindio de la etnia Caribe que habitaba en el actual estado de Cumaná, al norte de Venezuela— en el que el vocablo “erepa” significa “maíz”. Esta comida es consumida desde los tiempos de los aborígenes. Hoy por hoy es el plato típico venezolano (se suele comer diariamente, tanto en el desayuno como en la cena), en toda la geografía, e incluso hay restaurantes llamados “areperas” que trabajan las 24 horas del día. Se la considera patrimonio cultural de Venezuela e ícono de la gastronomía que también comparten con Panamá, Colombia y las Islas Canarias de España.

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