Escape

Aventura ecoturística O MAIS BONITO

La ciudad brasileña de Bonito ofrece una variedad de paisajes naturales para goce de los sentidos

La Razón (Edición Impresa) / Patricio Crooker

00:00 / 23 de noviembre de 2014

Bajamos unas escaleras de roca en el medio de la vegetación y descubrimos el color vivo del agua de la Gruta del Lago Azul. Son poco más de 100 metros de descenso y los visitantes no pueden dejar de quedar sorprendidos.  Llegamos al borde del marjal y hacia arriba podemos ver la vegetación que nos abrió paso para poder descubrir esta maravilla natural.  En grupos de no más de 12 personas y siempre acompañados por guías calificados, el paseo de la Gruta del Lago Azul es la primera visita de un viaje de  dos días de fascinantes descubrimientos ecoturísticos. Es Bonito, muy bonito, municipio de Brasil ubicado en el estado de Mato Grosso do Sul.

El agua cristalina del nacimiento del río Sucuri, se abre paso en la densa espesura de la región suroeste de la selva del pantanal de Brasil. Estamos en uno de los muchos lugares encantados de esta región ubicada a solo tres horas de la ciudad de Campo Grande. Por aproximadamente una hora, dos turistas, una japonesa y una brasileña, bajan con la corriente del agua río abajo, con la máscara de bucear puesta observando los peces que habitan en cada espacio del torrente. En la superficie, el calor contrasta con la temperatura del agua, que marca alrededor de los 23 grados.

Como parte del Parque Nacional de la Sierra de Bodoquena, los atractivos ecoturísticos de la región de Bonito y Jardim son verdaderamente impresionantes para los apasionados de los paseos al aire libre.

Allí se da la oportunidad de compartir los espacios con los animales del lugar, en completa armonía con el medio ambiente y la naturaleza. El esfuerzo de varios años en la organización y el respeto hacia la cultura medioambiental, han convertido a estos municipios del estado de Campo Grande en un ejemplo mundial del turismo ecológico. La organización de los tours y las visitas a cada lugar deben ser programadas con anticipación, ya que en la mayoría de los lugares la cantidad de visitantes por día se encuentra restringida. 

En muchos de los paseos, los turistas están prohibidos de usar repelente antimosquitos y bloqueador solar para evitar al máximo la contaminación del medio ambiente. A causa del tipo de terreno calcáreo, las entrañas de la meseta presentan procesos de erosión por la acción de ríos subterráneos, y gracias a ello se puede apreciar el nacimiento de los mismos en los llamados ojos de agua. Es también donde se vive el escurrimiento de aguas desde la superficie, que da lugar a grutas calcificadas y pequeñas lagunas alimentadas por las abundantes precipitaciones que se observan en la región.

La mayoría de los atractivos se encuentran dentro de haciendas privadas, donde el visitante puede degustar la comida típica del lugar y conocer algo de la vida en el campo de esta región tan importante en la agricultura y ganadería del Brasil. Todas las comodidades hacen que las esperas a los paseos sean más amenas, desde el sosiego de una hamaca hasta un paseo en caballo.

El segundo día empieza muy temprano con la visita a un santuario de la paraba roja. Buraco das Araras es el nombre de este emprendimiento privado, donde los dueños, al descubrir un hoyo de más de 500 metros de diámetro y 100 de profundidad, lugar en el que decenas de parabas rojas hacen sus nidos, decidieron apostar por la conservación del mismo y crearon un  área protegida que se traduce en una reserva privada para la protección de esta ave. Caminando por un estrecho sendero, lo primero que llama la atención es la presencia de un oso hormiguero que camina libremente por su territorio y no se ve molesto por nuestra presencia, es más, sigue adelante sin voltearse siquiera a mirarnos.

Seguimos y el silencio de la selva se rompe con el fuerte ruido proveniente de los árboles de alrededor y de las profundidades de la gigante formación geológica en esta tierra y roca roja del lugar. Estamos muy cerca de uno de los dos observatorios ubicados a extremos opuestos, para que los visitantes, siempre acompañados por un muy bien informado guía, puedan apreciar estas magníficas aves en su entorno natural.

Los colores rojos y azules de las plumas de estos pájaros hacen un gran contraste con la verde vegetación de los árboles. A veces solas y otras veces en parejas, las parabas alzan vuelo y no dejan de hacer ruidos; a momentos la actividad es tan intensa que uno no sabe dónde mirar, todos los sentidos están atentos a todo: una verdadera joya de la conservación está enfrente de nuestros ojos y ubicarse dentro de la misma hace que uno no quiera que los minutos pasen. Pero debemos continuar el paseo y a cada paso ir descubriendo nuevas vistas de este hoyo lleno de aves en su hábitat natural. Luego de haber compartido los primeros rayos del sol con estos maravillosos pájaros, y a medida en que la temperatura en el termómetro va subiendo, nos dirigimos a otro de los lugares más visitados de la región, el Recanto Ecológico Río da Prata. Esta reserva ofrece varias actividades al aire libre, pero la más importante es un paseo de aproximadamente tres horas, primero y muy brevemente en un camión, luego a pie y, finalmente, en una embarcación por el Río da Prata. Los visitantes, organizados en pequeños grupos de no más de nueve personas y un guía, luego de ponernos los trajes térmicos para el agua y una ducha de agua fría para limpiar cualquier residuo de repelente o de protector solar, subimos unas escaleras para montarnos en la parte trasera de un pequeño camión que nos llevará al inicio del sendero, por el que caminaremos aproximadamente 45 minutos. 

Ha pasado el mediodía y el sol va cayendo en el horizonte, la caminata es agradable y vamos conociendo diferentes especies de árboles y plantas. Al poco rato llegamos a una roca por donde sale agua fresca, el guía se detiene y saca una regadera gigante de plástico, la cual es llenada con esta agua de vertiente natural usando un canal de una planta de bambú. Los visitantes agradecemos a la naturaleza por esta bendición, no solo por el calor, sino también por el espectacular contacto con el entorno virgen del lugar.

Hemos terminado la caminata y llegamos al nacimiento del Río da Prata. Aquí, el guía brinda las instrucciones finales para el buceo y para ir a la velocidad del agua por más de dos kilómetros río abajo, nadando con los peces del lugar y disfrutando nuevamente de aguas frescas y cristalinas.  

Es tanta la paz y la belleza del lugar, que nuevamente queremos que el tiempo se detenga. Gente de todas las edades no deja de sorprenderse a cada momento, y es que la armonía con la naturaleza no podía ser más íntima. Pequeños macacos se acercan al río a tomar agua, usan sus pequeñas manos para beber y nos miran como si nosotros fuéramos la atracción y no al revés. Parece un sueño, pero la experiencia viva en los cinco sentidos nos devuelve a la realidad. 

Bonito es más que bonito, es un pequeño paraíso que ha encontrado un equilibrio entre la naturaleza y el turismo, con respeto y armonía para mostrarnos pequeños lugares llenos de belleza que esconde nuestro planeta.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia