Escape

Blanca Arias: ‘ni se les ocurra quitarme el escapegrama’

El trabajo le privó de viajar; pero al perderlo no sabía qué hacer... entonces descubrió que se vuela leyendo.

Blanca Arias junto a su hija y Escape. Foto: La Razón.

Blanca Arias junto a su hija y Escape. Foto: La Razón.

La Razón (Edición impresa)

00:00 / 11 de noviembre de 2012

Nunca me quiten el Escapegrama, me sirve para que mi mente siga trabajando; a mi edad ya me es difícil recordar”, pide Blanca Arias (66 años). Esta lectora vive en la calle Batalla de Suipacha, cerca de Villa Pabón. Luego de 19 años como auditora, se jubiló y en principio no hallaba qué hacer con su tiempo.

“Compraba el periódico todos los días, pero se me hizo costoso, así que en familia nos preguntamos qué medio, que fuera bueno, podíamos adquirir cada domingo. Nos quedamos con La Razón”.

Su colección ocupa una estantería que permite ordenar las revistas. “Me faltan sólo cinco números:  4, 28, 104, 170 y 330”.

Comenzó a trabajar en 1966. “Tanto mi esposo como yo somos auditores y fuimos esclavos del trabajo; no podíamos viajar, si no era por trabajo, y a mí me encantan los viajes”. Pudo, eso sí, “viajar imaginariamente mientras leía”.

Ya sin un trabajo fuera de casa, se dedicaba a las labores del hogar. “Terminaba todo muy rápido, y por la tarde me preguntaba qué hacer; y así se le ocurrió ir reuniendo Escape, además de hacer pintura en tela o madera. Acudió a la Universidad de la Tercera Edad y a la escuela para abuelos.

Sobre el futuro de su colección, no teme que sus hijos la desechen, “es más probable que la donen a una biblioteca”.  

“Si han llegado al número 600”, nos dice, “es porque vale la pena; mientras la publiquen la seguiré guardando”.

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