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Boda después de 50 años juntos

Para Tito Chávez y Nieves Villarreal nunca es tarde para hacer los votos de amor. Por eso decidieron formalizar su relación ante Dios y la ley.

Tito Chávez y Nieves Villarreal. Foto. Miguel Carrasco

Tito Chávez y Nieves Villarreal. Foto. Miguel Carrasco

La Razón (Edición Impresa) / Naira de la Zerda / La Paz

02:48 / 16 de febrero de 2018

En las bodas es usual ver a la madre del novio arreglar los últimos detalles del traje de su hijo antes de que éste entre por la puerta de la iglesia para esperar por la novia. En este caso es al revés: los hijos de Nieves Villarreal (72), Nelson y Flavio, le arreglan un poco el peinado y coordinan con qué pie comenzarán a caminar hacia el altar, para que ella, la novia, no tropiece. Dentro de la iglesia está Giovanna, la hija menor, esperando junto a su padre —Tito Chávez (90), el novio— a que entre la mamá para comenzar la ceremonia.

Tito conoció a Nieves cuando ella tenía 17 años, en 1962, un sábado, en una conocida quinta paceña. El músico orureño —que toca el saxofón y el clarinete, entre otros— es más de 15 años mayor y en aquel tiempo era parte de un grupo musical que debía presentarse esa noche.

Pareja. La vestimenta de los novios tuvo detalles en dorado, representando sus bodas de oro.

Ella había escapado de su casa, donde su madrina la tenía encerrada, gracias a la ayuda de una pareja de amigos suyos—Raúl y Charito— y a su rebeldía adolescente. Los padres de Nieves habían muerto tiempo atrás y ella y sus 11 hermanos vivían dispersos en ciudades diferentes. Su madrina, que se hacía cargo de ella, trataba de controlarla como podía.

Esa velada, Tito le pidió a Raúl que se la presentara, pero aquél se negó. “Le dijo: ‘no, hermano, perdón, pero es mi hermana’. Claro que Tito se dio cuenta de que no era verdad y esperó a que Raúl y Charito empezaran a bailar para acercarse y hablarme”, cuenta Nieves. Tras poco tiempo, se enamoraron y tuvieron a su primer hijo.

50 años después, su matrimonio fue organizado por Giovanna, la última hija de la pareja. Todo el evento giró en torno a la celebración de sus “bodas de oro”. La novia llevaba un vestido color crema, con detalles dorados que combinaron con los adornos en su cabello. Giovanna tenía un vestido de color similar y los hombres de la familia llevaron trajes oscuros y corbatas doradas de moño.

Familia. Hijos, nietos, bisnietos, hermanos y sobrinos estuvieron presentes en la celebración.

La ceremonia religiosa empezó a las 13.30 en la iglesia de San Miguel. La familia Chávez Villarreal llegó en una limusina negra. Los novios salieron del auto con la ayuda de sus hijos y entraron a la iglesia, donde el sacerdote los esperaba. Éste accedió a casarlos luego de tener una plática con ellos y cerciorarse de que ninguno había tenido nupcias anteriores. Después de una boda matizada con chistes, pequeños juegos de los nietos  y bisnietos de la pareja y las lágrimas del resto de la familia, el sacerdote los declaró marido y mujer.

Al terminar, Giovanna sorprendió a su mamá, con la presencia de dos de sus hermanos —Félix y José Villarreal— que no viven en La Paz, y que no habían podido verla desde hace 25 años. Con aún más familia reunida, la celebración se prolongó hasta más allá de las once de la noche, en la casa de la hija organizadora.

¿Por qué no se casaron antes? Los primeros años de relación, la pareja se mudó a Santa Cruz y viajaba constantemente por el trabajo de Tito, que tocó en diferentes grupos, además de bandas del Ejército. Sin embargo, luego de tener al primogénito, Nieves decidió dejar de acompañarlo. Las ausencias y separaciones generaron inestabilidad en la relación, que fue dejando de lado la idea del matrimonio.

Después de 14 años se trasladaron a La Paz, donde pasaron algunos momentos juntos y otros separados. Nieves, que había estudiado peinados, trabajó en una fábrica y después se hizo comerciante para solventar a sus hijos. Tito siguió con la música y paralelamente puso una ferretería.

“Recuerdo que de niña despertaba, con el sonido de un saxo, porque mi papá —que ha sido músico del Ejército—  practicaba religiosamente todos los días. Después había momentos en los que no vivíamos con él, pero no era una situación muy dramática, entendíamos que era lo mejor. Claro que cuando alguno de nosotros quería tener a toda la familia reunida, no se negaban. Ninguno buscó otra pareja, que pudieron haberlo hecho, por tanto, cuando estábamos juntos no había situaciones incómodas. Así que poco a poco volvieron a estar juntos”, cuenta Giovanna, recordando su niñez.

El compromiso sucedió un 19 de diciembre de 2017, durante la fiesta de cumpleaños de Nelson, el hijo mayor. Sus hermanos comenzaron a molestarlo, porque cumplía 50 años, y empezaron a surgir preguntas sobre la relación de sus padres. Ahí se dieron cuenta de que, entre idas y venidas, habían pasado medio siglo juntos y habían formado una numerosa familia, —tres hijos, seis nietos y tres bisnietos—.  “Todo comenzó como una broma en el cumpleaños de mi hijo Nelson. Estábamos charlando y de pronto escuché que mi hija dice: ‘Vamos a anunciar una boda’ y nadie entendía de qué estaba hablando. De pronto se saca un anillo y se lo da a Tito para que me pida matrimonio y ahí nos comprometimos”, narra Nieves, llena de ilusión, mientras todavía ríe.

 El plan inicial fue hacer una misa de salud, enseguida pasó a una boda civil, hasta que Tito anunció que quería casarse también por la iglesia, porque era importante para él cumplir con el rito católico, religión que profesa toda la familia. De pronto, Nieves se vio probándose vestidos de novia, mientras él se decidía por un modelo de traje que usaría en el tan esperado día.

Brindis. Nieves Villarreal y Tito Chávez finalizaron su boda religiosa con un brindis desde la limusina que los llevaría a la fiesta.

Para sus hijos, esta unión es importante porque celebra un amor que pudo haberse desvanecido muchas veces, pero que fue creciendo y haciéndose más fuerte con el paso del tiempo. “No podíamos dejar que pase desapercibido. Queremos que quede como un lindo recuerdo para sus nietos y bisnietos. Y la verdad es que nosotros los tomamos como ejemplo, porque lograron conservar el amor que sienten el uno para el otro”, dice Giovanna, mientras los mira sonriendo.

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