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Cerveza alemana hecha en Bolivia

La bebida está elaborada con base en la Reinheitsgebot, la Ley de Pureza de la Cerveza.

Sabores. Cinco variedades de Prost anteceden los tanques de la planta cervecera. Foto: Pedro Laguna y Marco Fernández

Sabores. Cinco variedades de Prost anteceden los tanques de la planta cervecera. Foto: Pedro Laguna y Marco Fernández

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández R.

00:00 / 13 de diciembre de 2017

Se solicita un maestro cervecero joven para una empresa nueva en Latinoamérica”, era el anuncio que Guido Mühr leyó en una revista especializada en su natal Alemania. Aquel aviso significó el inicio de Prost, una cerveza alemana hecha en Bolivia que está creciendo en el mercado local y que está dirigido a los paladares exigentes.

El viento es tan fuerte como el calor reinante en el municipio de Warnes, ubicado a 44 kilómetros al norte del centro de Santa Cruz de la Sierra. Como si se tratara de aquellos amigos que retornan de mucho tiempo, Guido recibe a los invitados a pasar unas horas en la fábrica Prost, que surgió bajo el influjo de este emprendedor nacido en Neheim Hüster, una ciudad pequeña cercana de Dortmund.

La bienvenida viene acompañada, como no podía ser de otra manera, por una cerveza helada que mitiga la sed causada por las altas temperaturas. Si bien se conoce a Alemania por ser un país cervecero, Guido no tenía claro lo que iba a estudiar después de graduarse del colegio. Por eso consiguió un libro de cientos de páginas con todas las profesiones existentes hasta entonces. “Y me quedé en la b” —comenta—, la letra con que empieza brauer, que en español significa cervecero.

Después de trabajar en la cervecería Veltins, Guido ingresó a la Universidad Técnica de Munich-Weihenstephan, una de las pocas entidades donde se puede estudiar esta profesión en nivel superior.

Proceso de elaboración de la presentación en lata de la Prost Lager.

Tras cumplir su servicio militar en Hamburgo, trabajó en control de calidad en la cervecería Holsten, hasta que un buen día leyó una revista especializada, en la que pedían un joven maestro cervecero para una empresa “nueva en Latinoamérica”. Para entonces —diciembre de 1992—, Guido conocía Río de Janeiro, Buenos Aires y Santiago de Chile, pero no sabía que su destino “eran las lindas playas del río Piraí, en Santa Cruz”, bromea en un castellano con fuerte pronunciación en las eres.

El alemán recuerda a Max Fernández como el empresario que lo trajo al país para que se encargara de la planta de la Doble Vía La Guardia-Kilómetro 14, en la capital cruceña. Comenzó como maestro cervecero, continuó como jefe de producción y llegó a ser gerente. Con la muerte del dueño y el cambio de administración en la Cervecería Boliviana Nacional (CBN), pasó unos años más en la compañía, e incluso fue enviado a Montevideo (Uruguay) con la misión de conectar dos plantas de cerveza. “Era full industrial, con una olla de cocimiento de 5.000 litros”, recuerda.

En ese momento surgió la idea de crear su propio emprendimiento. “Una cerveza industrial tienes que hacerla en escala, económica, y ese dinero que ahorras debes meterlo en marketing. Lo veía complicado de mi parte. Veía mi billetera y no llegaba. Después de tantos años ya no quería hacer una cerveza bajo el punto de vista de costos”, reflexiona Guido, sentado en una las banquetas instaladas en las afueras de la fábrica Prost, en el centro del Parque Industrial Latinoamericano.

Un empleado muestra una cerveza en lata que salió al mercado hace dos meses.

Para materializar su plan se puso como objetivo incursionar en el mercado boliviano con un producto que satisfaga los paladares más exigentes, para lo cual decidió recurrir al Reinheitsgebot o Ley de Pureza de la Cerveza alemana.

El 23 de abril de 1516, en un encuentro de la nobleza bávara en Ingolstadt, el duque Guillermo IV y su hermano menor Luis X aprobaron una legislación que tenía el fin de regular la producción de cerveza, que señalaba que esta bebida solo se puede elaborar con tres ingredientes: cebada, lúpulo, levadura y agua, es decir, que no se permitía el uso de aditivos o edulcorantes, así como maltas que no fuesen de cebada.

Esta norma ha durado 501 años como un ícono y regla para elaborar una buena cerveza alemana, que Guido impuso en Prost (que en alemán significa ¡Salud!). Con este proyecto, no le fue muy difícil conseguir socios bolivianos y alemanes para que en 2014 se iniciara la construcción de las instalaciones, en 1.300 metros cuadrados de 4.000 disponibles.

Guido mantiene vivo en el recuerdo aquel junio de 2015, cuando llevaron a cabo el primer cocimiento, que significó una producción inicial de entre 5.000 y 10.000 litros al mes, es decir de 5% a 10% de su capacidad. En comparación con las cervezas industriales, el galpón de Prost es relativamente pequeño, con siete tanques a cada lado como si fueran cuidadores de la producción de esta cerveza germana. Adentro es más fresco que afuera. Con una sensación de humedad y aromas a cebada recién cocida, los 11 empleados de la empresa están afanados en hacer funcionar las máquinas para elaborar la bebida alcohólica hecha con lúpulo y malta traídos de Alemania. “Eso nos distingue de todos los demás”, afirma Guido.

La planta cervecera, que se encuentra en el centro del Parque Industrial Latinoamericano, en Warnes.

El resultado de este proceso es la elaboración de cinco variedades de cerveza que no emplean químicos ni aditivos, para garantizar los sabores y aromas.El primero en ser elaborado y, a la vez, el más consumido es la Prost Lager, que tiene un sabor suave  y equilibrado, que además de su envase en botella de vidrio —por pedido de los clientes—, ahora es distribuido en envases de lata.

Como todo el mundo, ha habido modificaciones a la Ley de Pureza de la Cerveza, por lo que la empresa también ofrece la Prost Weissbier, una bebida hecha con trigo, que tiene un sabor aromático y frutado, que conserva las proteínas y vitaminas.

Con un sabor también frutado mezclado con un leve toque de malta tostada, la Prost Dunkel es una cerveza semioscura de cuerpo pronunciado. Hay bebidas para el frío y el calor. Una cerveza de verano, ideal para estas jornadas de calor, es la Prost Sommer Ale, que tiene menos alcohol que la Premium Lager, aunque sin perder cuerpo, ideal para refrescar el cuerpo. Al contrario, para el frío está reservada la Prost Winterbier, con 7,5% de alcohol, con un sabor equilibrado a malta.

“Vivimos de la innovación, de las personas que buscan variedad; por lo tanto, no nos podemos quedar con los tipos de cerveza que tenemos hasta el momento”, comenta el maestro cervecero, quien prefiere mantener el suspenso por la nueva propuesta: Prost Quinua, que es producida con granos procedentes de alrededores del Salar de Uyuni (Potosí) y que fue presentado, de manera oficial, el martes 5 en la ciudad de La Paz. Además de ello, la empresa boliviano-alemana prepara para el próximo año más alternativas para los consumidores. “Serán cervezas con toque artesanal y otra con toque internacional”, adelanta.

Guido Mühr posa delante de las calderas de maceración y delante de la materia prima para elaborar Prost.

“Me dicen alemán tropicalizado”, resume, siempre con una sonrisa, sobre sus 25 años de estancia en Bolivia. Casado con una beniana y con dos hijos nacidos en el país, es prácticamente un “alemán bolivianizado”, quien, como debe ser en este tipo de visitas, levanta su vaso lleno de cerveza y brinda con un  “¡prost!”

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