Escape

Cine a la carta: Séptimo arte en el nudo neurálgico

En pleno centro de la metrópoli paceña funciona una pequeña sala de cine donde es posible elegir un filme entre más de 3.000 títulos.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Basualdo

00:00 / 04 de octubre de 2015

A Rubén Ayllón se le ocurrió invitar a su chica y a algunos de sus familiares a uno de los cines más prestigiosos de La Paz. Quería congraciarse pues la quería mucho. Pero para su desdicha, no calculó muy bien los gastos. En total eran cinco entradas a las que tuvo que sumar el precio de los refrescos, papitas, pipoca, dulces y chocolates. Tomando en cuenta que la relación no llegó a mayores “se puede decir que fue una mala inversión”, afirma hoy, medio en broma, medio en serio, sobre aquel idilio que se rompió hace algo más de dos años. Por ese entonces Rubén se deprimió, volvió a su rutina laboral en su café internet donde el fracaso amoroso le sirvió para dar vida a una idea que convirtió en anécdota ese capítulo salado: abrir una sala de cine de acceso a todo público, “donde se pueda ir en familia y no tenga que gastarse medio sueldo”.

A él le gustan las películas de Silvester Stallone como Rambo, “pero no las dan en cualquier cine. Qué lindo sería poder elegir”, pensaba. Encima, la competencia de las salas de internet lo estaba asfixiando. Fue así que, decidido, tomó lo que le quedaban de ahorros y habilitó un espacio de su negocio donde puso cortinas oscuras e instaló una pantalla LCD de 85 pulgadas, a la que conectó un lector de DVD y su equipo de audio Home Theater 7.1. Ya tenía cómo proyectar las imágenes y emitir el sonido.

Luego hizo cotizar unos sillones de cuero a los que puso en fila para simular una larga hilera de butacas, llegando a una capacidad de 32 cómodos asientos desde donde admirar el séptimo arte. De esta manera nació el Microcine 3D Olimpo, en la calle Evaristo Valle. En pleno nudo neurálgico paceño, un sector que nunca duerme.

A rodar

“Yo trabajo en la zona de la Pérez Velasco hace unos 12 años, antes del cine, con el internet. Esta zona no descansa nunca, siempre hay gente, y como me di cuenta que los grandes cines cobraban mucho quise hacer algo más accesible, para todo tipo de público”. Innovador, a Rubén se le ocurrió descartar una cartelera y más bien propuso a sus primeros clientes elegir la película que quisieran ver “como me hubiese gustado a mí para ver Rambo”.

Y así, desde que instaló su minisala a mediados de 2013, las diversas audiencias no han dejado de visitarla. “Funciona desde las ocho de la mañana hasta las once de la noche de lunes a domingo y todos los feriados. Viene todo tipo de público, niños, jóvenes, ancianos, universitarios que estudian aquí muy cerca en la Facultad de Auditoría, ellos hacen hora en sus puentes entre clases. Basta con que sean cuatro personas para elegir la película que quieran. Los fines de semana vienen familias enteras”.

Además de la oferta cinematográfica calculada en 3.500 filmes de todos los géneros, menos las películas XXX, en Microcine 3D Olimpo se ofrecen helados, pipocas y refrescos con precios muy asequibles como el de la entrada, que cuesta cinco bolivianos. “Aquí está prohibido fumar o tomar bebidas alcohólicas”, dice y la advertencia es repetida en algunos carteles al interior del local.

En términos legales, este trabajador de la imagen no tiene problemas pues cuenta con NIT, licencia de funcionamiento y paga sus impuestos bajo el acápite de Distracciones al público. “Nos cuidamos en el tema de los derechos, no pasamos películas que estén en estreno porque podríamos tener líos, eso lo sé muy bien. Preferimos pasar películas clásicas o algunas que se hayan estrenado hace mucho”, dice Rubén mientras acomoda sus butacas y anuncia la renovación de equipos en los próximos días.

The Avengers ha sido la película más solicitada en las últimas semanas. El administrador de esta pequeña sala del arte cinematográfico dice que se encuentra preparando una lista de conciertos en vivo para su catálogo. También invita a los fanáticos del fútbol para cuando haya un partido que quieran ver en grupo. Ya va a empezar una nueva función. Es hora de volver a soñar.

Salas precursoras

El nickelodeon fue el primer tipo de espacio de exposición interior dedicado a proyectar películas. Prosperó alrededor de 1905 a 1915 y por lo general estos pequeños cines se creaban en antiguos escaparates y había que pagar cinco centavos para entrar. Se inventó a partir de Nickel, el nombre de la moneda de cinco centavos de Estados Unidos, y la antigua palabra griega Odeón, que hacía referencia a un teatro con techo.

Estas pequeñas salas alteraron de forma drástica las prácticas de exhibición de cine y las costumbres de ocio de un amplio sector de la opinión pública estadounidense. A pesar de que se caracterizaron por exhibiciones continuas de una selección de cortometrajes, se añadieron atracciones como las canciones ilustradas. Con un suministro constante de diferentes películas, los exhibidores finalmente tuvieron la posibilidad de abrir espacios donde las películas eran la atracción central. Ellos no tenían que preocuparse por encontrar nuevos públicos porque el mismo público volvería a ver una y otra vez películas diferentes. Considerado como de mala reputación y peligroso por algunos grupos cívicos y agencias municipales, los nickelodeons más vulgares y mal ventilados con asientos de madera duros se anticuaron conforme las películas más largas se hicieron comunes, y se construyeron salas de cine más grandes y más cómodamente amobladas, una tendencia que culminó en los lujosos “palacios del cine” de la década de 1920. El historiador de cine Charles Musser escribió: “No es exagerado decir que el cine moderno se inició con los nickelodeons”.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia