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Cine

La Razón (Edición impresa)

00:00 / 14 de octubre de 2012

En recuerdo de Octavio Getino

Yo confío más en la buena gente que en la gente que tiene buenas ideas”. La frase cierra la entrevista a Octavio Getino, que en junio de 2010 se emitió por radio Cristal. El documentalista e investigador, uno de los teóricos del cine más importante que América Latina ha conocido, había llegado a La Paz, donde tuvimos oportunidad de conversar. “Uno respeta a la industria cinematográfica norteamericana porque, a pesar de la inmensa cantidad de películas que si no las hubieran hecho sería mejor para el mundo, ha producido aquellas que forman parte de la cultura universal y los cineastas del mundo se amamantaron de eso, igual que de las cinematografías europeas y asiáticas”, argumentaba entonces.

Junto a Fernando Pino Solanas hizo uno de los documentales clave de la historia argentina, La hora de los hornos (1968). En 1971, ambos entrevistaron a Perón en su exilio español y dieron al mundo los documentales más largos que sobre él se hayan hecho: Perón: La revolución justicialista y Perón:

Actualización política y doctrinaria para la toma del poder. Getino fue militante de izquierda y fundó el Grupo Cine Liberación que se alinea con el Tercer Cine.

“Creo que hoy en día, las fronteras culturales no son equivalentes a las fronteras geográficas. Hoy, las poblaciones y las culturas pasan por encima de la geografía como producto de las tecnologías y la globalización cultural. En este sentido hay más comunicación entre mi hijo que vive en Buenos Aires y un hijo que vive en San Francisco, que entre mi hijo y el vecino”, decía. Octavio Getino creía en los hombres, en la humanidad. Confiaba  en un futuro en el que estemos más cerca, a pesar de estas distancias naturales. Mas ahora, su distancia es enorme, el 1 de octubre Getino falleció en Buenos Aires. Nos quedan sus libros, sus películas, innumerables columnas de prensa y su enseñanza de integridad humana. El adiós desde aquí y ahora a una de las personas fundamentales en este nuestro cine.  Gracias Octavio por haber estado con nosotros, así cerramos este recuerdo. (Mary Carmen Molina E.)

Películas en pocas palabras

Las malas intenciones (Latinoamérica)

Perú 1982. Cayetana mira y recorta láminas con los rostros de próceres. Su imaginación los sitúa frente a ella, en un contexto político marcado por Sendero Luminoso y una historia familiar en la que la niña recorre los interminables pasillos de la soledad, la clase alta peruana y la inminente llegada de un nuevo hermanito. La historia de Cayetana recuerda los más conmovedores relatos de niños solos en el cine —imposible no pensar en Antoine Doinel, el solitario protagonista de Los 400 golpes de Truffaut— pero también a las más intensas lecturas sobre el Perú de los últimos años —en la línea de Días de Santiago de Josué Méndez—. La película de Rosario García Montero, candidata por Perú para una nominación al Oscar, logra conjugar de una manera exquisitamente compleja la historia y el universo infantil a través de un personaje angustiado, en el que se articulan la pasión de libertad y la delicadeza de las formas. Las buenas noticias: acaba de ganar en el Festival Fenavid de Santa Cruz y se estrenará comercialmente en breve en La Paz. (MCME )

Eva de la Argentina (Latinoamérica)

Aquí el narrador no es nada más y nada menos que el escritor y periodista Rodolfo Walsh, quien dejó para la historia su famoso libro Operación masacre (1957), pieza literaria precursora del periodismo narrativo. Walsh empieza haciendo referencia al cuerpo de Eva Perón, situando el relato en los conflictivos años posteriores a su muerte. María Seoane asume el desafío de contar la historia de uno de los símbolos argentinos, en dibujos animados. El encargado de crear los trazos y las maquetas de los personajes es Francisco Solano López, padre de El eternauta. Eva Perón adquiere una dimensión particular desde esta su nueva representación, en la que con un guion muy compacto se resume su vida dejando pinceladas históricas —que aunque en algunos casos exigen contextualizaciones urgentes— permiten descubrir un momento por demás interesante en la vida argentina. La película está musicalizada por Gustavo Santaolalla y alcanza momentos dramáticos perfectos con telones de música siempre destacables. (Claudio Sánchez )

Blow Up (clásico)Vi la película mucho después de su estreno en Europa; una tarde de lluvia en Amsterdam pagué mi entrada, como cualquiera de los holandeses ahí congregados, y en algún momento, en el rumor del follaje cuando la cámara sube hacia el cielo del parque y se ve temblar las hojas, sentí que Antonioni me guiñaba un ojo y que nos encontrábamos por arriba o por debajo de las diferencias; cosas así son la alegría de los cronopios y el resto no tiene la menor importancia”. Julio Cortázar se refiere a la película de Michelangelo Antonioni, Blow up (1966), basado en el cuento Las babas de diablo, escrito por el argentino. Es uno de los ejemplos de adaptación cinematográfica mejor logrados por haber construido a partir de una historia específica un relato que se distancia y a la vez se aproxima a la versión original, construyendo una nueva obra. A cien años del nacimiento de Antonioni, éste es un buen momento para revisar su gran filmografía y descubrirlo o redescubrirlo. (C.S.)

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