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Cine

‘La huerta’: El fin de la trilogía.

Una escena de la cinta 'La huerta' de Rodrigo Ayala.

Una escena de la cinta 'La huerta' de Rodrigo Ayala.

La Razón

01:07 / 19 de mayo de 2013

En 2008, Rodrigo Ayala Bluske comenzó su trilogía chapaca con Día de boda. Un año después vino Historias de vino, singani y alcoba y ahora el realizador radicado en Tarija presenta La huerta. Las tres películas han sido construidas argumentalmente en clave de comedia, aunque la reciente producción coquetea con los códigos del cine negro.

La historia comienza con el asesinato de uno de los personajes y tal es el detonante de la trama; a través de un interrogatorio iremos descubriendo a una familia con sus pequeñas anécdotas y sus grandes diferencias.

Que La huerta nos deja un par de chistes, es cierto; que la película invoca el espíritu del chisme desde la orilla provinciana a través de un relato coral, es interesante. Que después de cinco años veamos un crecimiento en la obra del realizador termina siendo lo más importante; pero no deja de ser una obra menor en un género que ha sido muy visitado en los últimos años por los cineastas bolivianos. A raíz de la comedia se viene desarrollando una pequeña y microempresa que suele dar (para la estadística) los únicos éxitos bolivianos de taquilla.   

Las primeras películas de Tarija, distribuidas comercialmente en Bolivia, tenían como mérito el hecho de que podíamos empezar a conocer nuevos talentos en la actuación. La cuestión técnica siempre ha sido cuestionada y cuestionable. Ahora, volvemos a los mismos actores y actrices, en quienes no se aprecia un crecimiento en el oficio. Más parece un juego divertido que uno propone para las vacaciones y no un trabajo. Se ha perdido la química en el equipo quizás por una deficiente construcción de personajes.

Se acaba la propuesta de Ayala de hacer la trilogía, tal vez comience un nuevo tiempo en su carrera. Como realizador ha demostrado talento en su etapa de videasta en La Paz. Su trabajo ahora es de una alta responsabilidad para con quienes empiezan a pensar a Tarija como un polo de producción audiovisual gravitante en la escena nacional. Claudio Sánchez* En la Cinemateca y Multicine

Películas en pocas palabras

Making of, le dernier film (Martes Cine Esp.)

El cine sobre el cine —subgénero, modo, tributo obligatorio— ha seducido a directores de todos los estilos. Desde autores de la talla de Lynch (Mulholland Dr.) y Truffaut (La noche americana), o maestros de Hollywood como Spielberg (La invención de Hugo Cabret), hasta aquellos seguidores de la tendencia del homenaje al séptimo arte, como Michael Hazanavicius (El artista) o Pablo Berger (Blancanieves). En esta zona se inscribe Making of, le dernier film, del tunecino Nouri Bouzid en la que la ficción es el último reducto de la redención de la realidad. Todo se desarrolla en el set de filmación de la película protagonizada por Bahta, un bailarín de breakdance que ve truncada su carrera por el inicio de la guerra en Irak. Al comenzar el rodaje, el director no sabe cómo acabará la historia, que se convertirá en una suerte de persecutora de la realidad, en la que verdaderamente las tropas americanas invaden Irak. El film ganó premios en la Mostra de Venecia y el Festival de Tribeca. Mary Carmen Molina *En la Cinemateca

Altiplano (cine europeo

Un optometrista belga llega a Perú para colaborar en un centro médico. Una novia espera el día de su boda. Un error produce una demora y comienza una serie de casualidades que provocan un desenlace inesperado (para quienes tienen otra distancia, la mental). Altiplano (Peter Brosens, Jessica Woodworth) juega a ser un telar en el que a cada paso se cruzan los hilos buscando la nueva figura, que podría ser hecha con esos dedos en busca de reconstruir la imagen que nos hace un símbolo de otro tiempo; ese símbolo que convive y es el centro de otras historias. Altiplano es cercana por su estética a Eréndira Ikikunari (México, 2006) de Juan Mora o Babel (Francia, EEUU, México, 2006) de González Iñárritu. Un espectro sonoro muy amplio en todos los sentidos, una fuerte presencia del ensimismamiento que producen los Andes, la montaña, la que es reflejada en la película tanto en sus silencios como en sus diálogos. Claudio Sánchez

El resplandor (Tv cable)

Sí. La vimos muchas veces, pero una más parece que siguiera siendo insuficiente. Comprender la dimensión escalofriante y obsesiva del perfectamente simétrico universo de la película de Stanley Kubrick es una tarea que muchos han emprendido con candidez y, naturalmente, igual nivel de obsesión. Lo cierto es que lo cautivante de esta película radica más allá de la trama y el film en sí: las innumerables citas en cine, televisión y literatura, los documentales sobre el autor y la obra (recomendamos Room 237, de Rodney Ascher)  y, en general, la fama de la película son elementos que le han dado una jerarquía innegable en el mundo de la industria cinematográfica. No será la mejor película de Kubrick, para algunos, pero sí es la que presenta con mayor consistencia la sofisticación de las articulaciones estéticas, narrativas y comerciales del director. Las claves que guarda en cada detalle de cada uno de los planos, secuencias, escenarios, diálogos y personajes son desquiciantes. Ver esta película es una locura que hay que repetir siempre. M.C.M.

* I Sat Sat, 25/05, 02.00

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