Escape

Dardo Greco, habitante del escenario

El tango ‘al estilo porteño’ en La Paz tiene un nombre, una estética y un sonido que denotan nostalgia.

El cantante de tango Dardo Greco. Foto: Pedro Laguna

El cantante de tango Dardo Greco. Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Naira de la Zerda / La Paz

01:29 / 20 de junio de 2018

Hablar de su nacionalidad a Dardo Greco ya no le interesa. La Paz es el centro de casi cuatro décadas de carrera artística, con presentaciones en diferentes partes del continente; así que prefiere figurar como El astro de América. Entre sus interpretaciones de los tangos Percal y Caminito da un par de pasos, llega al centro del escenario y relata: “Aunque no les guste a los uruguayos, Carlitos Gardel nació en Toulouse, Francia, sí señores, así nomás es”.  El relato sobre la vida de Gardel fluye sin dificultades, sin sobresaltos; con la seguridad de quien ha repasado los detalles muchas veces. Perfectamente vestido, a la moda del “guapo porteño”, el cantante recorre el escenario, interpretando piezas y contando anécdotas sobre aquel que hizo famoso al tango en el mundo.

El espectáculo —que se realizó el jueves 7 de junio, en el Teatro 6 de Agosto— es un homenaje a “Carlitos” a poco tiempo de que se cumpla un aniversario más de su muerte, el 24 de junio.  

Los acordes de Sur suenan en manos del trío Tango —compuesto por Tito Aldazosa, Reynaldo Rojas y Max Villarreal —, mientras Iván Cerrudo, el maestro de ceremonias, practica lo que dirá en la prueba de sonido. “Ellos son de los pocos músicos de tango que todavía quedan en Bolivia, son muy experimentados. Antes tenía un bandoneonista, pero ya falleció, igual que el pianista que nos acompañaba”, explica este difusor de la cultura argentina en La Paz.  

A las 19.30, en punto, en medio de jóvenes que ensayan pop en el hall del teatro, aparecen hombres de cabellera blanca y caminar lento que miran su reloj para asegurarse de que no han llegado tarde. Un poco desconcertadas, algunas mujeres envueltas en abrigos y chamarras preguntan dónde cantará Dardo. Si bien es invierno, la violencia del frío sorprende, tanto así que una pareja le pide a los empleados del teatro que los dejen pasar de una vez a sus asientos, aunque aún se está realizando la prueba de sonido. Adentro el ambiente no es ningún consuelo.  

El trío Tango, en pleno concierto.

De improvisto, mientras el intérprete está a punto de cambiarse para empezar, Augusto Aníbarro —que se presenta como su representante—, un hombre que está por debajo de los 1,60 metros de estatura y viste un saco largo y oscuro, llega junto a un presentador de Tv que le dice: “Buenas noches, querido Dardo, una entrevista por favor”. Las preguntas traen la figura de su hermano, Ariel Irusta, El guapo de América. Junto a él, hace muchos años, estrenaron el primer homenaje a Gardel, ya tradicional en el repertorio de Dardo.

El show empieza con un video donde se muestran escenas de El morocho vestido de riguroso frac y gomina en el pelo, mientras canta clásicos que lo hicieron famoso, en diferentes películas. En otras imágenes se lo ve de traje y con el clásico sombrero, puesto de lado. Después aparecen los jóvenes Ariel y Dardo, con diferentes instrumentistas acompañantes. La nostalgia invade el teatro, mientras se escucha la voz del astro cantando el tango que escribió para Ariel, su más querido compañero de aventuras en la vida y la música.

Una foto que rememora aquellos tiempos en los que el tango estaba de moda. 

Uno de los orgullos más grandes del cantante es que aún puede interpretar piezas que fueron orquestadas de acuerdo con el registro de La voz que venció al olvido. Las pistas que utiliza Dardo fueron hechas en Colombia, donde la muerte alcanzó a El inolvidable en un accidente aéreo. Dardo conoce la historia de memoria y la narra cada vez que está por cantar Cuesta abajo, Gira Gira y Por una cabeza, pieza que su público conoce de memoria y canta junto a él, rememorando otras épocas.

El ambiente del concierto es tan familiar que algunos asistentes entran sin problema tras bambalinas a charlar con el artista antes de que empiece, y aprovechan para pedirle al maestro de ceremonias los acostumbrados saludos a determinadas personas que estarán, seguro, entre el público de la noche.  Los bailarines de la academia Tango Real Bolivia repasan ciertos pasos mientras terminan de arreglarse, así despejan los nervios del estreno. A las 20.00 se escucha la voz que marca el comienzo del espectáculo. Dardo se arregla el lengue o pañuelo y sale al escenario: “Muchas gracias por venir en una noche tan fría, no sabía qué esperar. Pero estoy seguro de que el tango a todos nos va a poner bien”. Y así fue.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia