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Derken Castillo

Estudió Psicología y Filosofía en la Universidad Mayor de San Andrés; sin embargo, es feliz reparando documentos maltrechos y con una vida aferrada a la bohemia noche paceña. Él es cirujano de libros.

La Razón (Edición Impresa) / Erick Ortega

00:00 / 13 de septiembre de 2015

Bohemio, amante del jazz, de la cueca, el huayño y la noche paceña, Derken Emilio Castillo Caussin es un casi filósofo que se dedica al altruista oficio de la reparación de libros maltrechos. Se inició allá por la medianera de los años 90 y entonces era un neófito. Hoy, con dos décadas de aprendizaje en las manos, él se define a sí mismo, con orgullo, “cirujano de libros”.

Su oficio empezó en la tierra del desempleo. “Postulaba a trabajos y antes todo era muñeca si no tienes amigos, no te abren las puertas. Frente a esa decepción, me dije ‘me haré cirujano de libros’”, comenta una fría noche de jueves de septiembre, en el centro paceño.

Como una muestra de su ingenio, él ha creado sus tarjetas profesionales en las que informa respecto a su actividad y advierte: “Los trabajos se hacen en el domicilio del cliente para evitar desconfianza”. Él mismo reparte sus tarjetas en algunos boliches de la ciudad de La Paz  y allí donde cree que pueden estar sus potenciales clientes.

Ha estudiado dos carreras en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y no ha culminado ninguna. Al salir de colegio (cursó la mayor parte del tiempo en el Don Bosco, aunque se graduó en el American School) ingresó a Psicología y, en la actualidad, está elaborando su tesis de grado en Filosofía.

Admite que en sus estudios universitarios va a paso de tortuga porque quiere hacer una tesis que deje con la boca abierta a sus jurados. Es un obsesivo por el detalle. Con su trabajo es igual de monomaníaco.

Es, como él sostiene, una historia de aprendizajes y todo inició en colegio. Entonces ponía tapas duras a las fotocopias y dibujaba carátulas. Era un éxito entre sus compañeros, especialmente entre las jóvenes.

A los 17 años fue contratado como ayudante en una imprenta y ahí aprendió los primeros trucos de la reparación de libros. Hoy, indica, es un experto en el uso de estilete, tijeras, sierra de calar y pegamento. Es, en resumen, un trabajo de cirujano el que hace en los libros maltratados.

Su tarea más valiosa, hasta ahora, es la que hizo a un misal (libro litúrgico con las ceremonias y oraciones que se ofrecen en la celebración de la misa). Era un documento encuerado con hojas del grosor de una cartulina y escrito en 1898.

La sonrisa de la dueña, al ver reparada la tapa del misal, fue un pago adicional por la labor de Castillo.

Derken Castillo tiene 56 años, sus hijos y la madre de ellos están en España. Él se quedó en Bolivia reparando historias y escribiendo la suya.

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