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Elio Ortiz, ladrón de abuelos

El guaraní se hizo conocido por la película Yvy Maraey, pero lo suyo es la investigación de mitos y difundir su cultura.

Elio durante una entrevista en Río Branco, Brasil, donde habla de su participación como jurado del Festival Pachamama.

Elio durante una entrevista en Río Branco, Brasil, donde habla de su participación como jurado del Festival Pachamama.

La Razón (Edición Impresa) / Liliana Aguirre

00:00 / 08 de diciembre de 2013

Soy un ladrón de abuelos”, sentencia Elio Ortiz, con una sonrisa y con la sencillez que caracteriza a los guaraníes. Este hombre asegura ser un recolector de los mitos ancestrales de su pueblo a través de los ancianos que conoció y de su madre, quien le contaba historias.

“El pasado lo encarnan los abuelos, ellos tienen la sabiduría y la esencia de quién eres tú y te jalan para atrás porque cuando hablan te cuenta cosas del pasado, te recuerdan cómo era el guaraní en sus orígenes”, explica.

Y no titubea al decir que es un ladrón de abuelos porque los suyos murieron muy jóvenes. “Me he encariñado con los abuelos de los amigos, también me he hecho querer”. Uno de los ancianos a los que más recuerda es Yaisa, quien le transmitió la sabiduría ancestral indígena.

“Los mitos que me enseñaron esas personas los aplico a mi vida y me ayudan a predecir qué debo hacer en momentos difíciles”, explica este guaraní nacido hace 40 años en el Izozog en la provincia cruceña Cordillera, en el Chaco.

Comenzó haciendo radio a los 18 años. Su trabajo de reportero le llevó a comunidades donde entrevistaba a líderes y dirigentes de su pueblo.

“Grababa cuentos, relatos y discursos en casetes de audio. Un día se me ocurrió editarlos y recopilar los mitos más importantes de mis ancestros”, cuenta durante un alto en el Festival Pachamama - Cinema de la Fronteira, que se realizó en Río Branco, Brasil, donde fue jurado de la categoría de cine comunitario e indígena.

Elio saltó a la vida mediática a través de su actuación en la película Yvy Maraey, del director Juan Carlos Valdivia, pero asegura que cayó en el cine “por un accidente de la vida”. Lo suyo no es lo histriónico, sino la investigación de su pueblo.

“Con esa experiencia brindé material bibliográfico para el guion de Juan Carlos, pero lo de actuar a mí no me interesaba”. Elio la tiene clara, lo suyo es lo antropológico, por eso estudia esa carrera y se prepara para los exámenes.

“Fui monolingüe hasta los 11 años y luego aprendí a hablar castellano para finalizar la secundaria en Charagua. Luego estudié Comunicación Social”, recuerda.

INVESTIGADOR

“Tengo muchas cosas escritas que quiero publicar en el futuro y que ahora suman como 3.000 a 4.000 páginas; todo en torno a la cultura guaraní porque soy un mitólogo o por lo menos intento serlo”. Elio ha sido catalogado por muchos como un intelectual guaraní, pero se sonroja ante este adjetivo y da un giro a la charla y habla de un investigador que le gusta mucho. “Revisé a un explorador sueco, Erland Nordenskiöld, quien visitó a los guaraníes por 1912. Él fue uno de los pocos con una visión progresista y medio querendona de las culturas indias. Sacó muchas fotos, incluyendo las de nuestros antepasados con taparrabos”, explica.

Una de sus preocupaciones gira en torno a mostrar al guaraní actual. Él es un ejemplo de ello, insertado en la modernidad y en las dinámicas del mundo capitalista. “Soy una persona que vive ligada a su cultura, pero que se sostiene de su trabajo haciendo consultorías y que piensa en qué voy a trabajar cuando se termine este contrato. De hecho, ahora estoy en eso”, cuenta.

Pero Elio es optimista como buen guaraní y agrega que “Bolivia está en una época interesante de su historia, donde las culturas se visualizan a partir del presidente Evo Morales, y no hay que olvidar mostrar al pueblo guaraní”, recalca.

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