Escape

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La Razón

01:00 / 15 de enero de 2012

La muñeca zombi destrona a Barbie

Una tiene cicatrices por todo el cuerpo y a otra, tanto vello, que debe depilarse constantemente. Son las Monster High, ocho descendientes de míticos monstruos, como Frankenstein o el hombre lobo, que han destronado a la rubia y clásica Barbie como muñeca estrella de las navidades en Europa. ¿Qué ha pasado? “Las muñecas son juegos simbólicos que reflejan los cambios de la sociedad. Los niños están en el mundo, y en la medida en que evolucionan los modelos y los cánones de belleza también lo hacen sus gustos”, explica Andrés Paya, doctor en Pedagogía y miembro del Observatorio del Juguete en España. No significa que vivamos en una realidad gótica, pero sí que esta estética se está abriendo paso. “Todos los niños intentan imitar a los adultos, a la gente que les rodea, y el hecho de que sus hermanos mayores sean fans de películas como Crepúsculo y tengan como ídolos a sus protagonistas influye en su éxito”. Para Elvira Sanjurjo, directora de Marketing de Mattel, la empresa que las fabrica, su “carácter moderno y fashion” —llevan botas de tacón, medias de rejilla y microminifaldas— pesa y mucho en su popularidad. Un síntoma, según Paya, de la reducción de la etapa infantil: “La niñez cada vez dura menos. Modelos que hace unas generaciones eran para adolescentes ya se han llegado a la infancia. Las niñas quieren ser adolescentes”.  Y quieren muñecas con mechas, labios exuberantes y ropa ajustada. El País, Madrid

Arnold, fotógrafa de Marilyn

La fotógrafa estadounidense Eve Arnold (foto inferior) falleció el 5 de enero a la edad de 99 años, según informó la agencia Magnum, de la que formaba parte. Arnold es, sin duda, una de las mejores fotoperiodistas del siglo XX, especialmente por sus retratos. Por sus objetivos desfilaron protagonistas de la centuria pasada, como la reina Isabel II, Jacqueline Kennedy o Malcolm X. Pero si por un solo trabajo hay que recordarla —siendo difícil en tan larga y excelsa carrera— es por el reportaje que hizo de Marilyn Monroe (foto superior) durante el rodaje de Vidas Rebeldes, en 1960. La fotógrafa siguió a la rubia platino durante dos meses, mientras estaba a las órdenes de John Huston y acompañada en el reparto por Clark Gable, otro guapo de solemnidad. La filmación, en pleno desierto de Nevada y con un calor insoportable, estuvo llena de problemas, desde las borracheras del director y la  actriz, hasta la ruptura de Monroe con su marido, el escritor Arthur Miller. Con semejante escenario, el trabajo de Arnold es una disección de todas las etapas por las que podía pasar Monroe detrás de las cámaras, desde su aspecto más infantil, algo depresiva, enfadada, cansada, triste y sin faltar su aire de mujer seductora. La fotógrafa podía haber sacado el aspecto más desolador y hundido de la actriz, pero en todas las imágenes captadas por su cámara hay un gran respeto a la persona detrás del personaje público. “Si eres cuidadoso con la gente y si respetas su privacidad,  te ofrecerán parte de ellos mismos que tú podrás usar”, contaba en una entrevista en la BBC en 2002. El País, Madrid

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