Escape

Escapes

La Razón (Edición impresa)

00:00 / 07 de octubre de 2012

Rochas, fragante historia de amor

La historia de Marcel y Hélène Rochas es la materia de la que están hechos los sueños de una novela rosa. Se conocieron en un tren en 1944. Ella era una bella muchacha humilde. Él, un apuesto diseñador de moda que le doblaba la edad. Marcel la transformó, como Pigmalión, y Hélène se convirtió en un símbolo de la elegancia parisiense y, de paso, en su tercera esposa. En su noche de bodas, él le regaló un frasco de perfume que sería la semilla de un negocio que los haría millonarios y que continúa funcionando casi 70 años después. De la fragancia Eau de Rochas, introducida en 1960, se han vendido más de 55 millones de botellas. Entre las sombras que esconde la fábula está el hecho de que el oficio original de Marcel —la moda— no ha mantenido el mismo vigor que la perfumería. Posiblemente, fue el amor por las mujeres el que hizo que Marcel abandonara sus aspiraciones en la abogacía en 1925 para abrir un salón de costura con 22 años. Según Vogue, era la única forma en que podía permitirse vestir con estilo a su primera esposa. Aunque la historia no le coloca al nivel de Elsa Schiaparelli o Christian Dior, el avispado Marcel tenía intuición y desarrolló siluetas que anticiparon las formas con las que aquéllos cambiaron el vestir de su tiempo. Marcel (París, 1902-1955) produjo ropa durante más de 25 años, vistió a estrellas, dio grandes fiestas... Cuando los perfumes empezaron a funcionar, decidió retirarse del diseño y centrarse en la cosmética. Era 1953, y murió dos años después. Hélène se convirtió en la cabeza de la compañía, y resultó que Galatea estaba dotada de una capacidad empresarial mucho mayor que la de Pigmalión. Hélène multiplicó el negocio de la perfumería y lo vendió en 1970. Cuando murió, en septiembre de 2011, el ministro de Cultura francés, Frédéric Mitterrand, la calificó como “la última musa de los grandes modistos y de los medios artísticos de la posguerra”. (El País de Madrid)

Abavyt reconoce labor de Escape

El trabajo periodístico de la revista Escape acaba de ser reconocido por la Asociación Boliviana de Agencias de Viajes y Turismo (Abavyt). Una fiesta de celebración por el Día Mundial del Turismo (27 de septiembre), realizada en La Paz el viernes 28, sirvió de escenario para las distinciones que, en el caso de la prensa escrita, resaltó la labor de la revista dominical de La Razón. “Por su constante cooperación y permanente apoyo al desarrollo del turismo”, reza el documento que certifica el reconocimiento que firman Lourdes Omoya, presidenta de Abavyt nacional, y Yara Duhamel, cabeza de la entidad a nivel departamental de La Paz.

Escape está a punto de llegar al número 600. Parte del contenido, desde su nacimiento en 2001, son las crónicas de viaje, particularmente por Bolivia. Los nueve departamentos han sido recorridos por los reporteros y fotógrafos, algunos en sus rincones menos conocidos por los propios bolivianos. El turismo comunitario, el rural y el urbano alimentan muchas de las crónicas. Sólo este año, Escape ha visitado Luribay, Tumichucua, Yotala, Calacoto, Puerto Rico, el Inka Taca, Apolo, Arani, Sucre, el Huayna Potosí, La Senda Verde, Chuspipata, la Isla de la Luna, el Madidi y un largo etcétera.

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