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La Razón

00:00 / 17 de febrero de 2013

A propósito del arte de Masereel

España festeja la primera edición en ese país de la obra clave del artista belga Frans Masereel: Mi libro de horas, con prólogo del novelista alemán Thomas Mann. Una celebración que puede extenderse al mundo de habla hispana. La noticia, de paso, da pie para recordar que Bolivia tuvo la oportunidad de apreciar los grabados de ese testigo de las dos guerras mundiales, gracias a la iniciativa de Elizabeth Torres, cabeza del Espacio Patiño en Cochabamba. El deseo que le confió a la gestora el editor Werner Guttentag, que atesoraba una colección con obras del grabador, de tener en el país una muestra para todo público, se pudo concretar a mediados de los 2000. Así fue cómo parte de la obra de uno de los grandes de la xilografía, técnica de grabado en madera que el artista puso al servicio de ideas pacifistas durante gran parte de su vida transcurrida entre 1889 y 1972, recorrió Santa Cruz, Potosí, Sucre, La Paz y Cochabamba. Los grabados han quedado como material pedagógico del Centro Patiño. Mann escribe en el libro citado: “El arte de Masereel acusa y juzga a nuestra civilización, y cuando critica los defectos de la vida y de la sociedad lo hace por el sentimiento humano más natural y más libre, por el arte, en una palabra, y no por el fanatismo ideológico". La Alemania de Hitler prohibió la obra de Masereel, llegó a quemarla, aun cuando las secuencias de Mi libro de horas y Cuadros de la gran ciudad, publicados en el periodo de paz, hablan de vida y evitan la miseria de la guerra en la que había enfatizado el autor entre 1911 y 1918. Mabel Franco

Shaka Zulú, el feroz líder africano

Se llamó Shaka y gobernó la tribu Zulú del sur de África, por lo que se le conoce como Shaka Zulú. Nació en 1787 y vivió junto a su madre en el exilio, pues su padre, el jefe zulú Senzangakona, no lo reconoció como hijo. De adulto ingresó como guerrero de la tribu Mtetwa y desarrolló tácticas militares que le dieron notoriedad, al igual que su innovación en cuanto a armas de guerra. El rey Dingiswayo, a quien sirvió, le puso en contacto con su padre, quien en un primer momento no supo quién era ese hombre de impresionante físico. Al morir aquél y otro hijo suyo, Shaka se puso al mando de un grupo de 1.500 hombres y lo convirtió en un poderoso ejército de 250 mil guerreros, y su tribu pasó de ocupar 200 km2 a 20 mil km2. El guerrero gobernó su pueblo y cambió la fisonomía del sur africano. La muerte de su madre y el avance de los europeos le convirtió en un ser errático y feroz, lo que selló su fin. Fue asesinado a traición por múltiples puñaladas. Las heridas por arma blanca en el abdomen son causa común de consulta en los servicios de emergencia. Aunque no se presente hemorragia por la herida, se debe tener cuidado porque el sangrado puede ser interno. El paciente empalidece, la frecuencia cardiaca se acelera y puede perder la conciencia. Si no se resuelve quirúrgicamente el daño, hay riesgo de muerte. Son precisas ecografías para determinar qué órganos están comprometidos, incluso una tomografía de abdomen si las heridas lo permiten. Dr. Anibal Romero Sandoval, Emergencias Hosp. Arco Iris

¿Qué libro comienza así?

No perdamos la perspectiva, yo ya estoy harta de decirlo, es lo único importante.

¿De qué film es el diálogo?

— Quieto quieto, actúe normal.

— En mi oficina, ¿para qué?

— Recoja la bolsa, carajo.

—Subí al auto, mierda. Si te mueves algo más de lo que yo te pida, te mato pendejo.

Si intentas hablarle a alguien, hacerle una señal, te mato pendejo.

Soluciones: Las respuestas del 3/2/13 en la página del Escapegrama

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