Escape

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Por ahora, llegar a las espectaculares playas de Jacmel no es tan fácil. Hay que conducir desde Puerto Príncipe a través de una sinuosa carretera de montaña, un viaje de dos horas y media que podría tomar sólo 15 minutos en avión. Foto: flickr.com.

Por ahora, llegar a las espectaculares playas de Jacmel no es tan fácil. Hay que conducir desde Puerto Príncipe a través de una sinuosa carretera de montaña, un viaje de dos horas y media que podría tomar sólo 15 minutos en avión. Foto: flickr.com.

La Razón

00:00 / 28 de julio de 2013

Bienvenidos al paraíso haitiano

El cielo despejado es de color azul brillante, las playas son de arena suave y el agua cálida tiene los tonos azules y turquesas inconfundibles del mar Caribe. Lo único que le falta a esta playa tranquila en Jacmel, en la costa sureste de Haití, son los turistas. Así describe la BBC al paraíso haitiano que el Gobierno de ese país desea promover como destino turístico. La joven y entusiasta ministra de Turismo de Haití, Stephanie Villedrouin, tiene como misión atraer más visitantes. “Haití solía tener una gran cantidad de viajeros en la década de 1970 y principios de la de 1980”, afirma al lado de la piscina del Hotel Montana, en Puerto Príncipe, la capital. “Ha sido un destino del jet set. Tenemos la belleza natural, el arte, la comida, la música, la gente y estamos invirtiendo en nuestra infraestructura”. El reportaje recuerda que Haití fue calificado “la perla de las Antillas” en la década de 1950, pero las dictaduras cambiaron la imagen de la nación caribeña. La violencia política, la inestabilidad y los desastres naturales —como el terremoto de 2010 que dejó 200.000 muertos y 1,5 millones de personas viviendo en tiendas de campaña— disuaden aún más a los turistas. Pero no más, dice Villedrouin: “Tenemos un lema: vive Haití, e invitamos a la gente a venir y ver al país con sus propios ojos. Haití no es pobreza, desastres, terremotos, hay otra cara de la moneda”. Los hoteles están surgiendo alrededor de Puerto Príncipe. El aeropuerto tuvo un necesario cambio de imagen y la escuela de hostelería que se derrumbó en el terremoto de 2010 se ha vuelto a abrir. Haití puede no ser la idea generalizada de unas vacaciones de ensueño, pero no sin duda el turismo podría traer los muy necesarios puestos de trabajo y las inversiones para superar un pasado turbulento.

Museos para todos los gustos

Ya no saben qué inventar, viene a la mente al leer que existen repositorios como el Dog Collar Museum, en el que los cien objetos en exposición son collares de perros que datan desde el siglo XV hasta hoy. Se encuentra en el castillo de Leeds, en el Reino Unido. En otra fortificación, pero en la localidad de Guadalest (España) está el Museo de Saleros y Pimenteros, donde se muestra la colección de 20.000 de estos objetos de todo el mundo recogidos durante 30 años por Andrea Ludden, la curadora. Un hombre y su maleta, dos pinzas de langosta o bombillas transformadas sirven para aderezar los platos servidos ya en la mesa.

Tampoco se queda corto el Simone Handbag Museum o Museo de Bolsos Simone, en Seúl, Corea. En él se pueden ver las modas por las que ha pasado este complemento mayoritariamente femenino desde el año 1500 hasta la actualidad. Incluso el edificio que alberga la colección, llamado Bagstage, tiene forma de bolsa, con su agarrador y todo (foto). También existen lugares como el Museo del Pelo, en Turquía, el de las Criaturas, en Japón o el del Pene, en Islandia, Con información de Muy Interesante.es, Cosasdeviajes.com y las páginas web de los museos.

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