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Cualquier rincón es bueno para hacer de él un lugar con un toque artístico y simpático, como éste de Berlín.

Cualquier rincón es bueno para hacer de él un lugar con un toque artístico y simpático, como éste de Berlín.

La Razón

00:00 / 01 de septiembre de 2013

Arte alemán, de la calle al Facebook

Tristes basureros reconvertidos en rostros de divertidos animales gracias a una ingeniosa mano de pintura; una triste fachada lateral de un edificio de viviendas adornada con decenas de bicicletas o un aparato de aire acondicionado transformado en una caja de leche con bombilla de la que bebe un sombrío tipo pintado sobre una pared gris. Son algunas de las intervenciones artísticas que embellecen las ciudades alemanas y que cualquiera puede retratar y subir a la página de Facebook Street Art in Germany. “Siéntete libre para subir cualquier cosa sobre arte callejero en Alemania”, indica la sección de información de este espacio de la red social. Sólo pide, como requisito, el nombre de la ciudad, del artista y del fotógrafo. Alguna vez se cuela algo de ciudades de otros países, pero la mayor parte es germana.  Todo vale: desde aprovechar la forma de un seto que deja ver una parte de muro, y ahí alguien pinta a un tipo asomándose entre la maleza, hasta hacer de las señales de tráfico unos elementos urbanos más divertidos y amigables. La página ha estado paralizada durante el mes de agosto, coincidiendo con las vacaciones de verano (boreal), pero en septiembre vuelve a estar activa. Todo un ejemplo de que, con un poco de imaginación, trabajo en equipo y ganas, se puede embellecer la ciudad y convertirla en un lugar más amable. En nuestras ciudades algo se está moviendo también y se pueden ver aburridos rincones convertidos en arte. ¿Les sacamos una foto?

Robert Scott y el frío antártico

Robert Falcon Scott nació en Reino Unido en 1868. A los 13 años ingresó a la Real Armada Británica, en la que destacó como líder. Fue nombrado responsable de dos expediciones a la Antártida: la Discovery, en 1901, y la Terra Nova, en 1910. Con la segunda llegó al Polo Sur el 17 de enero de 1912.

Sin embargo, un grupo noruego, al mando de Roald Amundsen, se le había adelantado. Los expedicionarios tuvieron que regresar y desandar 1.300 km durante casi tres meses, con pocos alimentos y agotados por el hambre y el frío. Tras la muerte de dos compañeros, los últimos tres hombres levantaron el campamento, pero una tormenta les impidió seguir, por lo que permanecieron allí nueve días más sin provisiones. Todos fallecieron por congelamiento y hambre a 18 km de su depósito de abastos. Se presume que el ultimo en morir fue Scott, el 29 de marzo de 1912. Y es que las bajas temperaturas pueden causar la muerte. En nuestro medio es común que esto suceda tras la ingesta desmesurada de alcohol: el paciente queda inconsciente, sus reflejos disminuyen, la presión arterial baja, se altera el latido cardiaco y el pulso se hace imperceptible. El tratamiento consiste en elevar la temperatura corporal de forma gradual y controlada, con mantas térmicas y administrando suero caliente. Scott dejó una nota en su diario antes de morir: “Se han desvanecido todos los sueños”. Dr. Aníbal Romero Sandóval, Emergencias Hosp. Arco Iris.

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