Escape

Escapes

La epidemia de sobrepeso y  obesidad sigue avanzando en el mundo y ya  afecta a unos 2.100 millones  de personas, casi un tercio de la población, según un reciente  estudio publicado en la revista The Lancet. Foto: blog.magraapp.com

La epidemia de sobrepeso y obesidad sigue avanzando en el mundo y ya afecta a unos 2.100 millones de personas, casi un tercio de la población, según un reciente estudio publicado en la revista The Lancet. Foto: blog.magraapp.com

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 15 de febrero de 2015

Las causas que inducen a la gula

¿Qué sucede en el cerebro cuando, una vez alcanzada la sensación de saciedad, no hay forma de dejar de comer compulsivamente? ¿Qué impulso empuja, tras una comida copiosa, a no dejar ni las migas del postre? Un grupo del MIT (Massachusetts Institute of Technology) lo explica en la revista Cell: un circuito neuronal relacionado con la sensación de recompensa y placer inducen a seguir alimentándose. El trabajo no solo afina en la descripción de la ruta que empuja a comer pese a estar saciado. También, lo que quizás sea más importante, demuestra que las señales químicas que despiertan el apetito en respuesta a la sensación de hambre (comportamiento homeostático, en la jerga) y las que impulsan a darse atracones con el estómago lleno solo por placer de hacerlo (comportamiento hedónico) siguen caminos neuronales independientes y obedecen a impulsos distintos en el cerebro, lo que abre la puerta a abordajes terapéuticos selectivos. En ello incide Kay Tye, una de las autoras del trabajo: “Nuestros hallazgos son relevantes porque plantean la posibilidad de desarrollar un tratamiento que interfiera solo la ingesta compulsiva de comida sin alterar el comportamiento alimentario sano”, publica El País. Los investigadores han extraído estas conclusiones a partir de estudios en ratones a los que exponían al consumo de azúcar, aunque todo apunta a que son extrapolables a las personas. La píldora contra los atracones del chocolate tendrá que esperar.

La estenosis de Heather O’Rourke

Heather Michele O’Rourke nació en San Diego, California, Estados Unidos el 27 de diciembre de 1975. Fue una actriz estadounidense precoz, famosa a partir de la interpretación de la pequeña Carol Anne Freeling en la película Poltergeist y sus dos secuelas. Heather era la menor de dos hermanas y fue concebida junto a un hermano mellizo que no llegó a nacer. Sus inicios en la pantalla fueron realizando campañas publicitarias para reconocidas marcas como McDonalds y Mattel. De muy pequeña, ya a los tres años, ganó un desfile local llamado “Pequeña señorita”, bailando con su hermana Tammy de siete años. A los cinco hizo su primera aparición en Tv, en la publicidad de la fábrica de juguetes Mattel. Murió a los 12 años tras sufrir, el día anterior, un paro cardiaco y un choque séptico subsiguientes a una obstrucción intestinal, posiblemente a causa de un defecto de nacimiento, posteriormente diagnosticado, en 1987, como enfermedad de Crohn; erróneamente pues realmente tenía estenosis aguda. La estenosis es un término utilizado para denotar la constricción o estrechamiento de un orificio o conducto corporal. Puede ser de origen congénito o adquirido por tumores, engrosamiento o hipertrofia, o por infiltración y fibrosis de las paredes o bordes luminales o valvulares. Puede ser fisiológica como en el caso de la estenosis aórtica y esofágica o incluso el propio istmo uterino es fruto de una estenosis. Un rumor acerca de que la muerte de la niña se debió a la “maldición de la película” trascendió por años.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia