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El naturalista escocés John Dalyell las definió como ese “gusano inmortal bajo la hoja de un cuchillo” a comienzos del siglo XIX. Desde entonces, los científicos le han hecho toda clase de experimentos: le cortaron la cabeza, la cola, le han diseccionado tanto longitudinalmente como en trocitos. Pero siempre  sobrevive. Foto: flickr.com

El naturalista escocés John Dalyell las definió como ese “gusano inmortal bajo la hoja de un cuchillo” a comienzos del siglo XIX. Desde entonces, los científicos le han hecho toda clase de experimentos: le cortaron la cabeza, la cola, le han diseccionado tanto longitudinalmente como en trocitos. Pero siempre sobrevive. Foto: flickr.com

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 21 de junio de 2015

Planaria, aquel gusano inmortal

Si a una planaria se le corta la cola, como una lagartija, a las pocas semanas tendrá una nueva. Pero lo que no pueden las lagartijas es regenerarse si le cortas la cabeza como consiguen estos gusanos planos. Si los troceamos en 100 partes, tendrás no un gusano, sino 100. Ahora, un sistema de inteligencia artificial ha descubierto el modelo que siguen estos seres para ser inmortales. Las planarias (de la clase de las Turbellaria) son unos gusanos que se pueden encontrar en agua dulce, mares y terrenos húmedos. Por su capacidad increíble de regenerarse, el naturalista escocés John Dalyell las definió como ese “gusano inmortal bajo la hoja de un cuchillo” a comienzos del siglo XIX. Detrás de esta capacidad de regeneración puede estar el hecho de que al menos el 25% de su tejido celular está formado por células madre. Pero lo más sorprendente es que este hallazgo fue posible gracias a su modelo de estudio, que responde a un sistema de inteligencia artificial. Un grupo de científicos diseñó un algoritmo que alimentaron con lo que se sabe de las planarias: genética, expresión de los genes, patrones de división celular. “Los científicos analizaban hasta ahora en una sola dimensión, el algoritmo lo hace en dos dimensiones. Pero aún quedan muchas cosas por descubrir de este organismo antes de que muestre todos sus secretos y la medicina regenerativa aprenda a fabricar órganos humanos”, dice Emili Saló, de genética de la Universitat de Barcelona, publica El País.

La decapitación de Tomás Moro

Fue un inglés nacido en Londres en 1478. Se educó en Oxford destacándose como político y humanista, y posteriormente desempeñó funciones en la corte inglesa como asesor en leyes. Fue en ese cargo que se inspiró para trabar a favor de los desvalidos y en contra de la tiranía. En 1516 publicó en París su obra Utopía, en la que hace duras críticas al orden político, social y a la doctrina religiosa establecida. Con el apoyo del Rey Enrique VIII, Moro logró diversos puestos desde los que trabajó en sus ideales; sin embargo, las relaciones del monarca con el papado no eran de lo mejor por lo que Moro, ferviente católico, terminó rompiendo. Su mala relación con el Rey desbordó al no reconocer la anulación de un matrimonio de Enrique VIII para dar lugar al subsiguiente con Ana Bolena, lo que le significó la pena de muerte. Fue decapitado en Londres en 1535. Hoy en día, ya no se ven estos casos, no obstante, suelen llegar a emergencias víctimas de amputación traumática por accidentes de tránsito o por accidentes laborales. Cuando una persona pierde un brazo, mano u otro segmento, se debe aplicar un torniquete, y es la única razón en la que se usa este recurso como medida para evitar hemorragia. El torniquete se instala inmediatamente por encima del miembro amputado y se evacua a la víctima a un servicio de emergencia lo antes posible; en otros casos de heridas no se recomienda el uso de torniquetes, puesto que suelen causar más daño que beneficio. Dr. Anibal Romero Sandoval Emergencias Hosp. La Merced.

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