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Estheban Reynoso

Argentino seguidor del rock desde niño, trabajó en una discográfica bonaerense que le permitió conocer a Octavia y luego a lo mejor del rock boliviano de los últimos años, hasta que se volvió su activista. Fan del rock.

Gráfica de Estheban Reynoso. Ilustración: Frank Arbelo

Gráfica de Estheban Reynoso. Ilustración: Frank Arbelo

La Razón (Edición Impresa) / Marco Basualdo

00:00 / 19 de febrero de 2017

Su relación con la música lo acompaña desde su infancia bonaerense, cuando sus padres le regalaron un tocadiscos y The Beatles se convirtió en su banda paladín. Luego empezó a reconocer el rock nacional argentino y las obras de Vox Dei, Pappo’s Blues, Pescado Rabioso, entre otras, pasaron a ser sus vinilos de cabecera. Estheban Reynoso (46) abrazó así y por siempre el género rockero, cuya sucursal boliviana ha sido también su motivo de culto en Buenos Aires, donde reside.

Dicha relación nace cuando trabajaba como agente de prensa de una compañía discográfica, en la que le presentan “a una banda muy importante de La Paz, que quería comenzar con un trabajo de difusión en los distintos medios de prensa argentinos”. Esa banda es Octavia, con la que hoy en día, casi 15 años después, continúa en sana relación. Pero la cosa evolucionaría. “Como mi trabajo me lleva a girar por diferentes lugares, tuve la suerte de conocer a mucha gente, y fue así como conocí a Gonzalo Gómez (Go Go Blues) en un Cosquín Rock (Córdoba) y hacernos muy amigos. Él me presentó a los mejores exponentes del rock boliviano, con quienes hicimos shows en diferentes lugares de Argentina. Atajo, Llegas, Krauss, Electroshock, Gran Matador, Aeroplan, Efecto Mandarina, Oil, Mammut, Animal de Ciudad y muchas otras bandas fueron las que trabajaron conmigo”.

Actualmente es un dominador del rock producido dentro de las fronteras y siempre se ha referido a él como un movimiento apasionante, que lamentablemente no ha tenido la difusión que merece. Asimismo cuenta que se fue familiarizando con la colectividad boliviana que, en un inicio, lo veía como a un extraño al también editor de revistas y libros. “¿Un argentino apoyando a músicos de Bolivia? ¿Y que hacen rock? No era muy común que en las radios y periódicos de la comunidad hubiera tal personaje”.

Pero el tiempo y la perseverancia demostraron que Estheban sentía su oficio y la cercanía con una comunidad un tanto hermética se fue haciendo cosa rutinaria. “Las visitas cada vez más seguidas de rockeros bolivianos a los distintos programas radiales y los recitales fueron una excelente forma de dar a conocer un estilo de música diferente y con mucho futuro. Hoy la comunidad boliviana en Argentina promociona las actividades de muchos artistas que ni siquiera conocían y hasta tienen su material”, dice.

El rock boliviano se lo agradece.

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