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EL FESDABEC

El Papirri explica los porqués del posicionamiento del caporal en Ecuador y su defensa como patrimonio intangible.

Dos danzarines del caporal.

Dos danzarines del caporal.

La Razón (Edición Impresa) / El papirri

00:00 / 05 de julio de 2015

Sin afán de ser reiterativo, deseo compartir esta experiencia tan difícil de definir, un fenómeno sociológico que hemos descubierto e incentivado los bolivianos en el Ecuador. En 2010, en julio, decidimos adherirnos a un evento mundial de caporales, para sentar soberanía sobre la danza tan plagiada por países vecinos y no tan vecinos. Mal llamada saya, la danza de los caporales fue adoptada por los jóvenes bolivianos desde los años ‘80 del siglo pasado y en los ‘90 se propagó por Sudamérica. Lanzamos la convocatoria y aparecieron 12 ballets ecuatorianos bailando desde la Basílica hasta la Plaza del Teatro Sucre, en pleno centro histórico de Quito, unos 100 caporales ecuatorianos moviendo las caderas y minipolleras, todos portando la bandera de Bolivia y nuestra wiphala. En 2011 decidimos crear el I Festival de Danzas Bolivianas en el Ecuador (I Fesdabec), lanzamos la convocatoria por internet, se presentaron 15 ballets ecuatorianos y un ballet de jóvenes bolivianos estudiantes de maestría de la Flacso (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales).

Ocho grupos bailaron caporal, tres tinku, dos morenada, dos tobas, los de la Flacso participaron con una cueca triple cochala/paceña/ chapaca muy bien bailada. Aquel viernes 24 de junio de 2011 la cola para ingresar al Teatro Nacional de Quito con capacidad para 2.000 personas daba vuelta la manzana, incluso había gente sentada en los pasillos. Los 15 policías que habíamos conseguido para la guardia eran rebasados por 500 personas que querían ingresar, pero ya no había espacio.

Para el II Fesdabec realizado el 18 de mayo de 2012 nos “castigaron” negándonos el Teatro Nacional, los bolivianos traen demasiada gente, decían las autoridades de Casa de la Cultura Ecuatoriana que gentilmente no nos cobran el alquiler de la sala. Entonces nos cedieron un coliseo, el Teatro Coliseo Agora de Casa de la Cultura de Quito, que ese año contó con la presencia de 4.000 personas, 18 ballets participantes y 180 bailarines en escena. El viernes 31 de mayo de 2013 efectuamos el III Fesdabec en este mismo lugar, con 20 ballets inscritos, más de 250 bailarines, todos ecuatorianos que interpretaron nuestras danzas ante 4.000 personas. El IV Fesdabec dio continuidad al éxito de los anteriores festivales, superándolos en cuanto al número y calidad de grupos participantes. El evento llevado a cabo el 30 de mayo de 2014 contó con la participación en escena de ocho ballets con la danza del caporal, siete con la danza del tinku, cuatro con la danza del toba, un elenco con la danza de waca waca, uno de chacarera y una diablada, todos portando la bandera de Bolivia. Al ser un evento tan grande, precisamos ayuda en la organización, así que creamos el Comité Organizador del Fesdabec compuesto por los represen- tantes de ballets ecuatorianos profesionales Kallpañan, Inkary y Sumag.

Entonces llegaron los problemas. Uno de los ballets, el más dinámico, quiso este año privatizar el V Fesdabec y separarse de nuestra embajada. Tal vez hicieron números, tal vez se cansaron de cooperarnos de manera voluntaria y llegó la pulseta. En febrero pedimos auxilio al Ministerio de Culturas de Bolivia que aconsejó inscribir el Fesdabec en el Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual y en su par, en Bolivia. Así lo hicimos, la marca Fesdabec es de la Embajada de Bolivia en Ecuador, siempre y cuando no haya oposición hasta agosto. Sin querer, hemos creado un monstruo. Este 4 de junio de 2015, el V Fesdabec convocó a 5.500 personas en el Coliseo Agora, 27 ballets ecuatorianos, más de 500 bailarines, ocho de ellos con la danza de los tobas, otros ocho con el tinku, seis caporales, uno con la danza de suri sicuri, una bella estampa potosina, uno de tundiquis y los ganadores del V Fesdabec con la danza de la diablada. Los nombres de los elencos indican raíz quechua: Jatun Ayllu, Sayani, Tierra Mestiza, Revelación mestiza, Killa Wañuy, Yawar Mashicuna, Unandes, Sol naciente, Nina Kallpa, Horizontes de la danza, Llajtaymanta, Inti Kisha Rumiñawi, Wiñay Kawsay, Ñucanchi Pura, Suyay, agrupaciones de jóvenes ecuatorianos que viven, la mayoría, en los barrios populares del sur de Quito como Guajalo, Solanda, la Ecuatoriana, El quinche, Mena 2, Pío XII. Estos jóvenes van a Bolivia por tierra y se toman ocho días de viaje, ida y vuelta, a comprarse los trajes. Reciben premios a los tres primeros lugares de 250, 200 y 100 dólares con auspicio de PDVSA. También reciben tres plaquetas del Ministerio de Culturas de Bolivia y diplomas de la Unesco. El Ministro de Cultura de Ecuador me preguntaba: —¿Por qué te voy a auspiciar los 2.200 dólares de sonido y luces?—. Yo le respondí: —Porque todos los participantes son jóvenes ecuatorianos que desde enero vienen a preguntarnos por el Fesdabec—. —Ahhh, no son bolivianos entonces… ¿y por qué les gusta tanto la música y danza de Bolivia?—, preguntó de nuevo. —No sé, le dije. Es digno de investigarse. Tanto sociólogo y antropólogo haciendo maestrías en Flacso y en la Universidad Andina, podrían ocuparse de este fenómeno de identidad—.

En cualquier momento retorno a mi tierra. Ojalá que el Fesdabec continúe y siga siendo un proyecto cultural que defienda y difunda el patrimonio cultural intangible de Bolivia (que es bien tangible). Ojalá no se privatice. Ojalá que el Ministerio de Culturas de Bolivia le dé la importancia que se merece, lo proteja y fortalezca. Y que sea símbolo de la hermandad de Bolivia y Ecuador. Hey dicho.

(*) El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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