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HERENCIA

Un día de chaqui total subió al terreno y se encontró que estaba cercado con grandes muros, le pregunto a la señora de la tienda quién había puesto los muros.

Foto: elcomercio.es Y crazymaryblog.com

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La Razón (Edición Impresa) / El Papirri

00:00 / 11 de mayo de 2014

Cuando supo que tenía cáncer doña Matilde le había dicho a su hijo, hijito, la herencia que te dejo en realidad es la decencia, el decoro y el no mentir, aparte del terrenito en El Alto y este departamento que significó 35 años de trabajo de tu pobre padre en el ferrocarril. Pero en realidad hijo, lo que máaaas tienes que cuidar es la biblioteca de tu papá y esos tres cuadros coloniales que le regaló la Dra. Lema, porque tu papá, hijo, le arreglaba todo a esa señora, era medio loca , pero como estaba sola y era vecina tu papá ahí nomás paraba arreglándoselo el calefón, poniéndoselo el foco, cambiándole el tornillo de su anafe, así, hasta que yo iba y lo sacaba de la oreja. Son tres cuadros coloniales, dos Cristos y un San Benigno del Candado que cuando se murió la vieja  le había dejado a tu padre en su testamento, en el armario están, los libros de tu papá son de mecánica, locomotoras, rieles, de aviones también hay, pero son libros de primeras ediciones que tienes que conservar, tu herencia es, hijito.

Doña Matilde partió pronto, su único hijo se quedó en el departamento sollozando la orfandad, tenía 23 años y no le daba a ninguna carrera. Entonces se enteró que el departamento estaba hipotecado, que había que pagar la deuda, mensual era, y como no tenía comenzaron a botarlo.

Cuando fue a ver el terreno a El Alto era la primera vez que subía, estuvo tooodo el día dando vueltas por barrios llenos de polvo, con un sol de embolia, nadie le daba razón. Hasta que por fin llegó con sus papeles arcaicos hasta un lugar y dijo aquí es. Se quiso hacer un préstamo con esos papeles para salvar el departamento, pero le dijeron que no estaba inscrito en derechos reales, que tenía que ir hasta Achacachi porque allí pertenecía el terreno,  fue hasta Achacachi y le dijeron que no había libro para inscribir y que no abrirían por su culpa un libro nuevo, que tenía que esperar. Entonces se dedicó a chupar un año hasta que le hicieron desocupar nomás, la hermana de Doña Matilde lo tenía alojado en un cuartito de su casa de Alto Chualuma Bajo, apenas entraba el gil  en el cuartito porque los libros de su papá ocupaban todo, puro cajones era ese cuarto, con los tres cuadros coloniales colgando de unos clavos torcidos.

Un día de chaqui total subió al terreno y se encontró que estaba cercado con grandes muros, le pregunto a la señora de  la tienda quien había puesto los muros y le dijo el señor Pinilla de la esquina. Se alzó una k’ala grande,  desesperado tocó el portón de calamina, salió el señor Pinilla, le grito que tenía que sacar esos muros de enay, entonces el señor se alteró pero el k’alazo fue más certero. El hijo de doña Matilde terminó nomás en la cárcel de San Pedro, lo había dejado al señor Pinilla vegetal, su tía al principio iba los jueves y domingos. Así… cinco años.

Al salir, fue directo donde su tía pero un ñato no le quiso abrir la puerta. —Por favor con mi tía quiero hablar, le dijo. —Ya se ha muerto. —Quien es usted.

—El hijo del primer matrimonio de su último marido pero mi papá  más se ha muerto y a usted no lo conozco. —Quería que me devuelva mis tres cuadros y los libros de mi papá, le gritó, pero el portazo fue más fuerte.

Entonces se fue de nuevo a chupar, dormía donde podía, poco a poco se fue volviendo artillero.

El otro día lo he visto en el parque de la Pando, frente a la fricasería La Salud, ahí estaba botado, con su lata de alcohol, se me acercó a pedirme quibo, me dijo que me iba a devolver cuando venda los tres cuadros, que le ayude a entrar a la casa de su tía, que tiene 15 cajones de libros de su papa, que me lo daba todo en 3.000 bolivianos. Como yo también  quería seguir chupando ley hecho caso y le hemos dado grave al tirillo. En las noches vamos, hartos somos, el Gato, el Polkos, el Cartílago, la Anahí, todos vamos a ver desde el cerro el cuarto donde están los tres cuadros y los libros de su papá, luz tiene, clarito se ve que están ahí. Hacemos planes  para ver cómo podemos entrar, mientras chupamos, bailamos y nos meamos. En el día grave es el sol, dos se han muerto de sol shempre, secos han quedado. Yo quiero recogerme pero su hijo de doña Matilde siempre me convence con cobrar la herencia, seguimiento le hago a ese gil del  hijo del primer matrimonio de su último marido  de la hermana de doña Matilde, solo que se sube a su radio taxi y ya no llego. Algún día vamos a cobrar la herencia, no te rías, le digo al Gato que ya no cree.

Una noche el frío grave era, se ha muerto shempre el hijo de  doña Matilde, charque ha despertado, ni para el cajón nos ha dado el desgraciado ese del radiotaxista que se ha quedado con la herencia.

(*) El autor es personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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