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Hip Hop, arte para trascender

Hip Hop en mi Barrio promueve el arte urbano para que los jóvenes se empoderen de la sociedad.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández Ríos

13:38 / 18 de julio de 2018

Micrófonos, latas de pintura, pasos de rap y letras de protesta o de amor son los elementos que se viven en el mirador de Killi Killi con Hip Hop en mi Barrio, un proyecto que pretende el empoderamiento de los jóvenes en sus barrios a través del arte para encontrar solución a sus problemas.

“Me ha pasado muchas veces que cuando estoy caminando con capucha y pantalones anchos, junto a mis amigos, algunos policías de la nada empezaron a tratarnos mal y decir que estamos robando, que somos drogadictos o alcohólicos”, cuenta Fabricio Encinas, o MC Fabri Díaz.

“Hay muchos prejuicios hacia el hip hop, pero lo único que queremos es expresar lo que sentimos, mostrar nuestros ideales, tener espacios donde podamos expresarnos libremente y que la gente conozca”, afirma Betto Vedia, trompetista orureño de reggae, con influencia del hip hop, que apoya este trabajo cultural.

Contrario a los estereotipos, el hip hop es un movimiento cultural que surgió en los años 60 como protesta a la discriminación que sufrían afroamericanos y latinoamericanos que vivían en Bronx, Queens y Brooklyn, barrios populares neoyorquinos, en Estados Unidos.

El hip hop se convirtió en contracultura artística y cultural que se expandió a todo el mundo, en especial a los sectores que se ven representados por el carácter rebelde y marginal, explica Juan Mollericona en un artículo publicado por el PIEB.

La artista y activista Sdenka Suxo explica que Hip Hop en mi Barrio tiene sus orígenes en la Organización Komunidad Revolución Urbana (O-KRU), que armó festivales, talleres, conversatorios y recitales, como Ch’itipequelandia —que estaba dirigido exclusivamente a menores de edad— y Yo Sí Tengo Voz —para las mujeres que quieren expresar sus sentimientos y reclamos a la sociedad—.

Hip Hop en mi Barrio (que se lleva a cabo los sábados 7, 14 y 21 de julio, desde las 15.00 hasta las 18.00, en el mirador de Killi Killi) tiene talleres de grafiti para niños, aprendizaje de rimas y líricas, además de demostración y enseñanza de break dance. “Queremos que usen el hip hop como herramienta para transformar, cambiar y proponer, para mejorar su barrio, su comunidad”, comenta Suxo, conocida en este ambiente como Warmiflow.   

“El grafiti es un pilar del hip hop, es como un manifiesto contra lo que te imponen, es algo que transgrede”, sostiene André Murillo, quien se encarga de enseñar caligrafía, colores, simetría y proporcionalidad a los que asisten a la muestra.

“Queremos que los jóvenes sepan quiénes son y qué hacen; qué decisiones toman en sus colegios, en sus casas o en sus distritos”, dice Fabricio, quien con su pantalón ancho y chompa con capucha quiere cambiar los prejuicios con propuestas.

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