Escape

Holi, los colores de la India

Una tradición ligada con la religión hindú es llevada a cabo por un grupo de bolivianos amantes de la cultura del país asiático. Confraternidad y pintura en polvo sirven para celebrar la Fiesta de la Primavera.

Creencia. Sin distinciones, todos se unen en un saludo de colores.

Creencia. Sin distinciones, todos se unen en un saludo de colores.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández R.

18:24 / 17 de abril de 2017

Una tradición ligada con la religión hindú es llevada a cabo por un grupo de bolivianos amantes de la cultura del país asiático. Confraternidad y pintura en polvo sirven para celebrar la Fiesta de la PrimaveraDomingo, aunque haya amanecido nublado, continúa siendo un buen día. Eso lo saben las más de 80 personas que se están transportando a Pongo para formar parte del Holi, un festival característico de India que también se celebra en La Paz desde hace cinco años. Existen varias leyendas que explican el origen de esta tradición, pero la más popular se refiere a la victoria del bien sobre el mal. Según cuenta la historia, hace mucho tiempo existió Hiranyakashipu, un rey muy poderoso y malvado que ordenó que fuese adorado como si fuera una deidad. Su hijo Prahlad no estaba de acuerdo con esa determinación, así que se convirtió en fiel seguidor del dios Vishnu. Molesto, su padre ordenó a su hermana Holika que se deshiciera de su hijo. Para este maligno fin, ella debía coger al niño en sus brazos y meterlo en una hoguera. Al parecer, la tía tenía la protección del rey demonio, por lo que no se quemaría. Pero en esta ocasión el bien prevaleció sobre el mal, ya que Holika murió devorada por las llamas, mientras que su sobrino sobrevivió.

Es por esa razón que al anochecer de la primera jornada del Holi, familias y amigos encienden hogueras, con el objetivo de simbolizar la muerte de Holika. En algunos casos incluso echan estiércol de vaca al mismo tiempo que gritan obscenidades. El segundo día de la celebración Holi se denomina Dhulandi, cuando la gente —sin importar edad, origen social o sexo— se dedica a jugar. Esa jornada hay chorros de agua con colores, personas que son echadas en pozas de barro, mientras el ambiente se llena de bromas y risas. Bura na mano, ¡Holi hai! (“No pasa nada, ¡es Holi!”), dicen a manera de desear felicidad.

Un recuerdo hecho de colores.

Andrea Aguayo, estudiante de Turismo y directora artística del Estudio de Danzas de la India, se siente atraída por aquella cultura desde sus 15 años, cuando conoció las películas del denominado Bollywood, la industria cinematográfica en idioma hindi. Después se arropó de otras tradiciones, en especial la que tiene relación con el respeto al prójimo. Pero lo que más le llamó la atención es el baile y sus danzas, como el bharatanatyam, kathak, odissi, mohiniyattam, kuchipudi, manipuri, sattriya y el kathakali, que se caracterizan por los movimientos sutiles y dulces, que en la mayoría narran historias sagradas de Krishna.

Muy pronto se dio cuenta de que su atracción por la cultura india era compartida por otros jóvenes, con quienes después de un tiempo formó una agrupación que comenzó a practicar diversas tradiciones del país asiático. En esta búsqueda encontraron el Holi, una de las fiestas más populares de India, que se celebra después de la luna llena de principios de marzo. Es el tiempo de la fertilidad de la tierra, de volver a llenar las despensas de los hogares. “Es un día muy feliz porque el sol está fuerte (en India) y en todo lado hay flores”, describe Vimal Menon, un indio que eligió Bolivia como su país de residencia desde hace cinco años. En Bolivia hay menos de 40 indios, aunque la cantidad de bolivianos admiradores de esta cultura es significativa, por lo que Vimal y otras personas crearon la Asociación de Amistad Bolivia India (AABI), que se encarga de organizar la mayoría de estas actividades.

Después de haber jugado, los jóvenes bailan danzas indias.

En contraste con las ciudades indias, el domingo paceño amaneció con neblina, pero aun así para las 80 personas que quieren celebrar el Holi es especial. Las primeras dos veces que festejaron la también llamada Fiesta de la Primavera se dieron cita en Achocalla, después se fueron a Hampaturi, luego al lago Titicaca y este año decidieron encontrarse muy temprano para trasladarse a Pongo. Desde la primera ocasión en que hubo 10 integrantes, la cantidad aumentó, hasta convertirse casi una centena. Al tener poca información de este festejo, en un principio se untaban con anilina, lo que les dejaba el cuerpo pintado por varios días; en cambio, con la guía de Vimal, ahora utilizan polvo hecho de vegetales. Estar cerca de un río, de la vegetación y el aire puro es siempre un aliciente para alegrarse, y más cuando se trata de compartir en comunidad. Ya es primavera en India, así que se la debe celebrar con colores. En un momento determinado en Pongo, mujeres y varones se dividen en bandos, preparados con polvos de diferente tipo para manchar a otras personas. Según la tradición, esta costumbre la inician los esposos, cuando la dama se acerca a su compañero y con mucho cariño le unta colores rojos, mientras ambos se miran a los ojos; él repite la acción como símbolo que refuerza su amor.

“9, 8, 7, 6…”. La cuenta regresiva ha comenzado, antes de que todos se unan en el juego con pintura. “5, 4, 3…”, gritan aún más entusiasmados. “1, 0”. El momento ha llegado, cuando desaparecen las diferencias de sexo, procedencia, edad y sector social. Por un instante todos son iguales. Siempre con respeto, aunque sin dejar la felicidad a un lado, uno de ellos se acerca a otras personas para mancharles la cara, no sin antes desearle un feliz Holi. La neblina también forma parte de la fiesta, porque no se ha ido, sino que rodea a la delegación, acompañada por un frío húmedo; pero eso no importa. Son 30 minutos de juego que parecen durar mucho más tiempo, entre risas y gritos. Es un instante para olvidarse de las penas; al pintarse, el alma también adquiere tonos felices y, además, se sienten por un día, al igual que Vimal, en un pedazo de India en Pongo, para decir: Bura na mano, ¡Holi hai! (“No pasa nada, ¡es Holi!”).

El juego dura mientras haya polvos de matices diferentes.

Fotos: Miguel Carrasco, gentileza de la Asociación de Amistad Bolivia India, Minka de la Zerda, Roger Joel, Erwin Sánchez

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia