Escape

Insurgentes: lo ideológico y lo estético

Cine

Insurgentes, de Jorge Sanjinés

Insurgentes, de Jorge Sanjinés

La Razón

00:00 / 19 de agosto de 2012

Insurgentes, de Jorge Sanjinés, es desde ya una película imprescindible. Y no por su calidad estética, puesto que en ella no encontramos la maestría del gran referente del cine boliviano. Su relevancia tiene que ver más bien con la historia de Bolivia y con la de nuestro cine.

Insurgentes no es un film para comprender los hechos históricos más importantes del país. Como diría Carlos Bedregal, la película nos da luces sobre lo que quieren hacernos creer que ha sido la historia de nuestro país. Así pues, la importancia histórica del film reside en el análisis de los mecanismos ideológicos, de los elementos que se retoman para legitimar cierto poder. De ahí que Insurgentes debe ser analizada como una película de propaganda, la primera del proceso de cambio.

Pero, ¿realmente Sanjinés se ha prestado a hacer una película abiertamente propagandística? Para responder la cuestionante es necesario revisar de nuevo los filmes inolvidables del director de Ukamau o La nación clandestina a la luz de los aspectos formales que aparecen en Insurgentes. De este análisis llegaríamos a la probable conclusión de que los elementos estético-teóricos del cine de Sanjinés en otros tiempos revestían un carácter revolucionario, pero que ahora, con los eventos de la última década, se convierten en meramente utilitarios al gobierno de turno. Así, por ejemplo, la utilización de la circularidad que llega a su máxima expresión en La nación clandestina, se convierte aquí en método para identificar a los héroes indígenas de todos los tiempos con la figura de Evo Morales, prescindiendo de todo análisis del contexto histórico de los personajes.

Insurgentes es un empobrecimiento de un acervo cultural que el propio Sanjinés ha cooperado en crear y que ahora es utilizado en su dimensión meramente utilitaria. Así pues, este último film nos invita a revisar la obra del cineasta desde una perspectiva todavía no trabajada. Pero también nos debe poner alerta sobre los dudosos mecanismos de legitimación del proceso de cambio. Sebastián Morales E.

Películas en pocas palabras

Nosferatu (cine clásico)

La primera película sobre la bien conocida historia del vampiro Nosferatu fue llevada al cine, en 1922, por el cineasta alemán F.W. Murnau. El filme es tal vez, junto con El gabinete del doctor Caligari, de Robert Wiene, el que representa mejor al expresionismo alemán, puesto que están presentes los dos elementos más importantes de esta corriente cinematográfica: los decorados con líneas rectas y puntiagudas, y la especialísima utilización de luz y las sombras. Es este último aspecto formal el que más llama la atención en la película: la luz y las sombras comparten el cuadro y a momentos parece que se embarcaran en una lucha a muerte, evocando la lucha entre el bien y el mal. A partir de los preceptos del expresionismo alemán es que Murnau construye atmósferas realmente espeluznantes, convirtiéndose en uno de los más grandes maestros en la utilización de los espacios. Maestría que es ampliamente ratificada en una película del mismo Murnau, apenas posterior: Fausto (1926). Sebastián Morales

Acné (cine latinoamericano)

Rafa tiene acné. Es adolescente y busca con timidez su primer beso. Está enamorado. Judío, clase media alta, un hombrecito después del Bar Mitzvah, Rafa se aburre con sus amigos: juegan póker como sus padres, fuman y frecuentan casas de chicas. Rafa no es virgen, pero nunca ha besado. En la ópera prima del uruguayo Federico Veiroj —producida por Control Z Films, la casa en la que nacieron 25 watts y Whisky, fundacionales del nuevo cine uruguayo— un estado de ánimo atraviesa todos los elementos: el protagonista al que no le importa mucho nada de lo que pasa, la familia que se quiebra por el divorcio, una fila de hombres que esperan por entrar a la habitación de una prostituta, el consultorio de una dermatóloga, un amor adolescente no correspondido, la ciudad gris. La atmósfera es la de una cotidianidad tibia que pesa y detenta una epifanía final, oculta, que late en cada espacio pero nunca termina de explotar. Film austero en el que la sencillez de la situación construye la atmósfera de una despedida y una llamada telefónica a un amigo en Israel. Mary Carmen Molina E.

La montaña interior (cine boliviano)

El director Diego Torres Peñaloza vuelve a la pantalla grande. Esta vez con un experimento visual, un capricho cinematográfico. Torres retorna con un mediometraje realizado en formato Súper 8, y en blanco y negro. El director utiliza estos recursos para desarrollar la pieza más autobiográfica de su carrera. Basada en la experiencia de lo que fue el proyecto Los años ácidos (2010), que dio como resultado un libro y un DVD recopilatorio de la obra experimental del cine nacional, La montaña interior revela la vida de un artista que ha visto el desarrollo de una sociedad desde los años 70. Protagonizada por Diego Revollo y el talentoso Jorge Ortiz, la nueva película de Torres presenta el conflicto existencial de quien persiste en la búsqueda de un lenguaje propio desde la poesía a la pintura, desde la ciudad hasta la cumbre andina. Todo esto en una combinación que sólo el cine puede proporcionar. Claudio Sánchez

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia