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Llegar a cebra es difícil

Estas rectoras del tránsito en La Paz deben enfrentar situaciones caóticas sin perder el optimismo y trabajar por un cambio en la gente.

Sacrificadas. El proyecto de las Cebras fue gestado en noviembre de 2001 por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz. Empezó con 26 muchachos y ya van sumando los 5.000 en diversas gestiones.  Foto: GMLP e internet

Sacrificadas. El proyecto de las Cebras fue gestado en noviembre de 2001 por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz. Empezó con 26 muchachos y ya van sumando los 5.000 en diversas gestiones. Foto: GMLP e internet

La Razón (Edición Impresa) / Marco Basualdo / La Paz

00:00 / 09 de abril de 2017

Ser Cebra no es nada fácil. No por referirse a una mutación genética o por la engorrosa tarea de luchar contra la fama, pues a esta altura la notoriedad de éstas ya es mundial. Cuando Silvina se saca el disfraz y retorna a su casa, es como si se apagaran las luces de un gran teatro y todo volviera a la normalidad. Ellas que representan a una de las especies del género Equus propias de África, son tan humanas como el resto de los mortales que pululan por las arterias en su angustiado transitar. Pero en el oficio de hacer más llevadera la vida caótica de la ciudad, deben obligarse a mantener una actitud positiva entre la congestión, las demoras, los accidentes y los problemas ambientales. Por todo ello, ser Cebra no es nada fácil.

Las Cebras salen todos los días para ubicarse en diferentes esquinas y trabajar por un mejor tránsito.

“La Cebra es positiva, no importa si hay una marcha o paro en la ciudad, siempre está de buen humor”, explica Silvina, de 19 años, quien cuando no viste el traje a rayas estudia Informática Industrial en el instituto Pedro Domingo Murillo, porque el programa también apoya la formación académica de los jóvenes. La mayor satisfacción de esta voluntaria es ver cambios de actitud y comportamiento en la gente. Sabe que una clave es lograr la empatía e impactar con el mensaje a los habitantes de la ciudad. Por ello suele agarrarse la cabeza cuando un minibús invade el paso de cebra, o simula un infarto al ver a un ciudadano cruzar la calle cuando el semáforo para los vehículos está en verde. “Al verme se dan cuenta de que eso está mal y la siguiente vez tienen más cuidado”.

El proyecto de las Cebras fue gestado en noviembre de 2001 por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz con el objetivo de impartir civismo a una ciudad donde cruzar la calle suponía una odisea. Para entonces, 26 jóvenes se habían inscrito para dar inicio el programa y cambiar la vida de los paceños.

En 2014 fueron declaradas Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Ciudad de La Paz; en 2015 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco) las nombró Patrimonio Cultural de la Humanidad a escala mundial, y hace algunas semanas las paceñas invadieron las redes sociales con su aparición en el programa de comedia estadounidense “Last Week Tonight”, que se emite por el canal HBO, donde el conductor John Oliver expresó convencido de que “todo es más llevadero con una Cebra”. Sergio Caballero, secretario municipal de Educación y Cultura Ciudadana de la Alcaldía de La Paz, dice que “lo que busca el programa es hacer las cosas con más respeto y con más amor”. Pero no es fácil.

Moira es otra cebrita y, como el resto de sus colegas, impulsa a diario el orden y descongestionamiento vial en puntos neurálgicos de La Paz. “En nuestro trabajo encarnamos un personaje divertido y espontáneo, capaz de arrancar sonrisas a choferes y transeúntes. Todo por cambiar los hábitos de la población en base al respeto y amor”, dice sobre el programa municipal a punto de cumplir 16 años. Para los padres y tutores de estos jóvenes, en cambio, la satisfacción más grande reside en verlos más afables, proactivos y comunicativos. “Es una suerte de crisol que va sacando lo mejor de ellos, su mejor versión”, afirma Caballero.  

Hasta ahora el programa acogió a 5.000 jóvenes, de entre 16 y 30 años, muchos de ellos rescatados de su situación de calle. “No podemos negar que a veces el estrés nos contagia y estamos de mal humor; pero como somos hermanitos, nos animamos y tratamos de ver el lado positivo. Los niños son los que nos hacen olvidar los malos días, nos abrazan, nos dicen que nos quieren. Creo que nos hacen más caso que a sus papás”, dice entre risas Sandra, otra de las voluntarias de rayas.

El conductor John Oliver habló sobre ellas y dijo que todo es mejor con las cebras.

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