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Mirador El Calvario

La Razón / Gemma Candela, Liliana Aguirre

00:00 / 20 de octubre de 2013

Kusisimpata (lugar alto de la alegría en aymara) es el nombre con el que se bautizó, en tiempos precolombinos, al mirador de la zona Periférica de La Paz y donde se alza la parroquia de El Calvario.

“Hasta hace unas décadas, cuando el lugar no estaba urbanizado, allí solían estar yatiris ofreciendo sus servicios para leer en coca e incluso tenían  sus chocitas”, explica el antropólogo y artista Édgar Arandia, quien además dice que por esa razón la iglesia Católica erigió, por los 60 (del siglo pasado), una parroquia que contrarreste la religiosidad indígena cuyo culto se centra en la Pachamama.

“El 3 de mayo es la fiesta de ese lugar y allí se puede ver a los yatiris que visitan el sitio”.

Apoyado en investigaciones, el antropólogo asegura que en el mundo aymara este mirador era un sitio sagrado (apacheta) en el que las parejas comenzaban su vida sexual. “Los yanas y las imillas tenían sus primeras relaciones carnales en este lugar como una ofrenda, regando la sangre a la Pachamama, era un rito sagrado”, detalla.

Durante el cerco a la ciudad de La Paz —organizado por Túpac Katari y Bartolina Sisa— también Kusisimpata jugó un papel estratégico para la pareja de caudillos.

“El Calvario, el mirador de Alto Lima y Killi Killi forman un triángulo y eran los puntos altos desde donde se comunicaban Bartolina Sisa y su marido para organizar el cerco a la ciudad”, precisó Arandia.

El lugar regala una vista privilegiada, casas regadas en la ladera este, el Illimani, la zona Sur y los nevados al norte. La línea de minibuses 888, que atraviesa el centro paceño, llega hasta el mirador El Calvario.

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