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Museo con alas

En la base militar alteña de la Fuerza Aérea Boliviana se habilitó el primer repositorio que narra la historia aeroespacial en el país.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Basualdo

00:00 / 08 de noviembre de 2015

En la primera década del siglo XX, las operaciones aéreas en la meseta altiplánica boliviana eran una empresa muy complicada. Y algunos podrían incluso correr con la suerte de Ícaro, el de la mitología griega que intentó volar, pero se mató en el intento. ¿Por qué una misión casi imposible? Los que saben dicen que debido a la ínfima potencia motriz de los frágiles aeroplanos, que resultó insuficiente para contrarrestar la extrema altitud en la que se encuentran las ciudades andinas.

Pero en 1920, el 17 de abril, el aviador estadounidense Donald Hudson realizó exitosamente el primer vuelo en La Paz, a bordo de un triplano Curtiss Wasp de 500 HP. Y ahí empezó a escribirse la historia de la aviación en Bolivia, memoria que desde el pasado 28 de octubre cuenta con un Museo Aeroespacial en la base militar de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) en El Alto.

“Es un viejo anhelo de nuestra institución, es el tercero de este tipo en Sudamérica”, explica el coronel Wilfredo Viscafe Paredes, jefe de Estado Mayor y Brigada Aérea.

El gran repositorio en la sede alteña cuenta con tres espacios. Uno de ellos es el remodelado Hangar 1. Su historia dice que a principios de 1920 arribaron a El Alto, vía puerto de Arica, enormes cajas que contenían el triplano Curtiss Wasp, para su montaje, conservación y operación. Entonces se decidió la edificación de un hangar y una pista de aterrizaje.

De esta manera, al mando del ingeniero militar Meredia Villarreal, un grupo de obreros y soldados procedió a la construcción, tanto de la pista como de un cobertizo de adobe y calamina, que habría de constituirse en el primer hangar de la aviación boliviana.

“Ahora, este espacio ha sido remodelado y en él se van a exponer uniformes, equipos de radares, y también vamos a habilitar un lugar en el que se va a recrear una trinchera de la Guerra del Chaco”, señala Viscafe. La institución que representa ha estado de fiesta. Durante la presidencia de Bautista Saavedra, el 12 de octubre de 1923 se fundó la Escuela de Aviación como un arma más del Ejército boliviano, cuya misión principal era formar aviadores civiles y militares en el país.

“Por esta razón, esa fecha es conmemorada hasta hoy como Aniversario de la Fuerza Aérea y Día de la Aeronáutica del Estado”, añade el jefe castrense.

El museo es un viejo anhelo del Alto Mando de la FAB, en gran parte gestionado por el general Juan Gonzalo Durán Flores. Para ello, además del Hangar 1, se habilitó otro galpón donde se exhiben cerca de 20 naves entre aviones, helicópteros, armamento, accesorios y simuladores de vuelo. Allí se encuentra, entre otras atracciones, el avión Huayna FAB-X02, la primera aeronave militar fabricada  en Bolivia en tiempos modernos.

Entrenamiento

“Se trata de un aparato de entrenamiento biplaza, modificación criolla al kit de un Lancair 360”, dice Viscafe. Los ejecutores de este ambicioso proyecto fueron dos ingenieros aeronáuticos de la FAB, a quienes se sumaron estudiantes selectos de la carrera de Mecánica de Aviación de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

Juntos propiciaron el vuelo inaugural del Huayna la mañana del 14 de abril de 1993. En este espacio donde se huele historia, una pequeña nave de madera, como esas de las que cuelgan en las calesitas de los parques infantiles, destaca por sobre el resto fabricadas en metal. “Es un simulador de vuelo construido por el personal de la FAB. Tiene todas las características de una cabina de verdad”, explica el coronel.

En otro de los ambientes del segundo hangar construido en 1926, destaca una reconocida nave vista hasta el cansancio en películas y por televisión. Se trata del helicóptero de industria estadounidense UH-1H, que sirvió como base para la creación de la Fuerza de Tarea Aérea “Diablos Rojos”, involucrada en misiones antinarcóticos.

Pero la joya más preciada en aquel paseo por la historia aeroespacial es el Boeing Stearman PT-17 de 1930, el cual fue utilizado por los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

La historia indica que una vez finalizado el conflicto, miles de aviones excedentes fueron vendidos en el mercado civil y una pequeña flota llegó a Bolivia. Es el aparato más antiguo expuesto en la inaugurada galería que sirvió como avión de entrenamiento especial, según expresa Viscafe.

“Por otro lado contamos con nuestras primeras aeronaves de transporte que datan de los años 40, como así también naves de los años 60 y 70, como los famosos T-33, que a esta altura ya constituyen un patrimonio del Estado boliviano”.

También es posible encontrar una réplica de la nave espacial que puso en órbita al satélite Túpac Katari, además de una pieza de artillería de la Guerra del Chaco. “Son elementos que coadyuvan a comprender nuestra historia de lucha por los cielos”, refiere Viscafe.

El tercer y último espacio dedicado a la memoria de nuestra era aeroespacial se encuentra a cielo abierto. Es la denominada Plaza de Aviones, donde más de una docena de naves entre aeroplanos y helicópteros se encuentran estacionados para vista de sus visitantes. “Tenemos aviones comerciales, avionetas civiles, helicópteros, que describen nuestra historia institucional”.

Entre ellos el Neiva, modelo Universal T-25, diseñado en 1963 como un nuevo entrenador primario para la Fuerza Aérea del Brasil, el cual se sigue utilizando como un entrenador primario y básico por miembros de la FAB que surcan el cielo boliviano.

“Este museo está dirigido a nuestros estudiantes, fanáticos de la aeronáutica y universitarios en las ramas mecánicas y técnicas”. Viscafe sostiene, además, que la historia de la aviación boliviana es una historia de hitos, con héroes que arriesgaron sus vidas atravesando los cielos bolivianos. Una gesta que hoy cuenta con su propia memoria.

Rol de la FAB en el Chaco

En julio de 1932, al iniciarse la Guerra del Chaco, la Escuela Militar de Aviación, con todo su personal, material de vuelo y equipo de apoyo, fue movilizada  a la zona de operaciones, donde tuvo una actuación intensa. En acciones de reconocimiento, exploración, bombardeo y ametrallamiento, coadyuvó óptimamente a las operaciones tácticas y estratégicas del Ejército boliviano en campaña.

Los propios cronistas paraguayos señalan que en espectaculares combates aéreos, la FAB logró derribar varios aviones adversarios, destacándose entre ellos el mayor Rafael Pabón, quien es el vencedor del primer combate aéreo en América.

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