Escape

Oso andino, cautivado por Chanel n°5

Un estudio con trampas cámara en Apolobamba usó perfumes para retener a los animales más tiempo ante el objetivo.

La Razón (Edición Impresa) / Gemma Candela

00:00 / 01 de diciembre de 2013

Marilyn Monroe, Nicole Kidman y Estella Warren han sido imagen del prestigioso perfume Chanel N°5, creado por Ernest Beaux en 1921. La tentación rubia dejó loco a medio mundo cuando dijo que para dormir sólo usaba unas gotas de la conocida fragancia. Después de la tanda de blondas para publicitar esta loción aromática, ¿qué de novedoso podría hacer la casa Chanel en el mundo del marketing para seguir promocionando su producto estrella? Una sugerencia: en los Andes, la marca tiene un gran fanático; grande tanto por su tamaño como por la atracción que sobre él produce el perfume. Es el jucumari u oso andino.

Un estudio con trampas cámara realizado en el Área Natural de Manejo Integrado Nacional Apolobamba por Wildlife Conservation Society (WCS) muestra la preferencia de los Tremarctos ornatus o jucumaris tanto por Chanel N°5 como por Obsession for Men de Clavin Klein. Los biólogos impregnaron algodones con estas fragancias y los colocaron en frascos con perforaciones ante las cámaras, “para que se quedaran un poquito más”, explica el científico de WCS, Robert Wallace. “Así podemos tener más imágenes”.

No se sabe a ciencia cierta por qué estos dos aromas llaman la atención de los osos. Ellos no las “eligieron”. La pauta la marcaron los  jaguares del Zoológico Municipal de La Paz. Los científicos ofrecieron a los felinos varias colonias con el objetivo de estudiar a ejemplares silvestres de tierras bajas: con estos olores, los expertos lograron que los felinos se detuvieran más tiempo ante las cámaras de activación remota. Las manchas de su piel son como la huella dactilar de los humanos, y lo mismo sucede con los anteojos de los jucumaris. Por ello, el hecho de que estén más tiempo ante los objetivos ayuda a poder identificar a cada individuo. Eso contribuirá a hacer un cálculo de la población de osos andinos en Apolobamba, en los límites del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi, en el norte del departamento de La Paz.

Las cámaras funcionan con sensores de movimiento. Cuando detectan la presencia de un animal, obtienen imágenes (hasta diez por disparo). A fin de tener un mejor registro, suelen colocarse varios aparatos fotográficos en el mismo lugar para captar el objeto de estudio desde diferentes ángulos.  

Hace casi diez años, la organización dedicada a la conservación realizó otro estudio sobre osos andinos en la zona. Sin embargo, en aquella ocasión el trabajo fue más complicado porque, entonces, no contaban con trampas cámara digitales. Además de que regularmente los biólogos tenían que acudir para ver si quedaba rollo fotográfico, el sensor saltaba sólo con el movimiento de la vegetación agitada por el viento. Los expertos decidieron esperar a que mejorara la tecnología para retomar la investigación.

A pesar de que el jucumari es la única especie de oso en Sudamérica —habita desde Venezuela hasta Bolivia, pasando por Colombia, Ecuador y Perú—, apenas se tiene conocimientos sobre él, resalta Wallace. Páramos y sabanas altoandinas, sobre todo en los bosques colindantes frondosos, húmedos y en pendiente, son los lugares en los que viven los osos de anteojos, y no se dejan ver fácilmente. Los bosques nublados también son de su agrado, pero este tipo de entorno está siendo destruido para desarrollar la agricultura, la ganadería y la urbanización. Los ejemplares que han sido fotografiados por WCS viven en grandes parches de bosque nublado continuo: Apolobamba, Madidi y Pilón Lajas, tres áreas protegidas, tres refugios, por los que hay que velar para la sobrevivencia de ésta y otras especies amenazadas.

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