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PEDIDA DE MANO

No desconfíes, nos casaremos pues, nada te va a faltar, sino preguntale a mi mamá que está en los cielos

Ch’enko total - El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 16 de marzo de 2014

Para que sepas, yo he empezado a trabajar a mis diez añitos. Mi mamá me decía vamos  a dar clases, hijito, y salíamos cami- nando del brazo desde mi callejón hacia la avenida 20 de Octubre para tomar después un colectivo hasta el colegio Americano. Dábamos clases los lunes, miér- coles y viernes, salíamos del departamentito a las cinco de la tarde, con un brazo la sostenía a mi madre y con el otro a mi pelota número cinco de cuero y blader. Por eso, he aprendido a ceder la vereda a las damas. Llegábamos al colegio, esperaban unos 50 alumnos de la Escuela Nacional de Folklore de Bolivia, institución que fundó mi mamá en 1970 con otros músicos e investigadores, pero no tenía infraestructura propia, alquilaban las aulas, creo.

Mi madre estaba enferma, un cáncer le consumía el brazo izquierdo, era una gran guitarrista clásica, pero ya no podía mover el brazo. Yo era su brazo izquierdo, paradito a su lado dábamos las clases de guitarra, empezábamos con las escalas mayores, los ejercicios de calentamiento y emprendíamos con La huérfana Virginia en Do mayor, después Lágrima de Tarrega, éramos un dúo perfecto. La  clase duraba hasta las siete, pero a las seis y media me cansaba y salía corriendo con mi pelota a darle duro a la cancha de onces del Americano. La cancha era enorme, de tierra, solito y metafísico me veías pateando la pelota, el juego era darle al travesaño desde el punto del penal. Entonces anochecía, la cancha se iba tiñendo de muchedumbre del nocturno, me limpiaba el sudor y volvía al aula, los alumnos hacían cola para que les afinemos la guitarra. Yo afinaba cada guitarra en unos diez segundos, tenía que hacerlo rápido porque volvíamos a pie y hacía frío. Mi madre estaba cansada y adolorida, pero conservaba la bondad, siempre me daba un premio: un helado en la heladería Max Bieber, aunque esté bajo cero. Por eso no se me pasó nunca esa tos que preguntas de dónde es. Unos cuatro años trabajé así, hasta que mi madre murió y me encontré con todos los alumnos en el velorio, no soportaba aquel cajón aterrador en el living del departamento alquilado. Por eso me quedó la tristeza infinita en los ojos que preguntas por qué es.

Mi papá esa época estaba perseguido por las dictaduras, se iba al Perú y volvía, lo agarraban y lo mandaban a Coati, salía otra vez, volvía a la DOP, dependía de la época. Una vez, los paras allanaron la casa buscándolo, era al inicio de la tarde, estábamos dando clases a unas monjitas del kínder de las alemanas, Dominique ni que nique cantábamos, entraron con metralletas, al suelo todos y yo peor, porque era su mano izquierda. Por eso tal vez soy izquierdista, espero lo comprendas.

Fueron varios años que trabajé con mi mamá, a veces  me daba rabia porque yo quería jugar y tenía que ir a trabajar, cuando nos pagaban a fin de mes me lo compraba Condorito, La Pequeña Lulú y un chocolate Nestlé cuadradito y rojo, su papel estañado me servía para las camisetas de arquero de los equipos de tapa gol. Cuáaaantos alumnos tendría en ese tiempo, no me acuerdo. Lo que sí, aprendí a manejar la izquierda con rapidez y empecé a realizar suplantaciones armónicas que luego supe que eran eso, a mi mamá le gustaban, pero no exageres, me decía. Aprendí a puntear las clásicas, aprendí a afinar a una gran velocidad, a tener paciencia, solo que a las seis y media me cansaba, agarraba la pelota y media hora a darle solito al fútbol. Por eso me gusta tanto el fútbol… y estar solo. Por eso cedo la vereda a las damas, por eso no permito que los autos rocen faldas, por eso sé hacer caminar a los enfermos y ganar mi quibo desde chango, por eso no me digas qué cosa vamos a hacer cuando se acabe este trabajo, siempre va a haber trabajo y si no, mejor aprende a manejar la derecha, la rítmica, así damos clases juntos. No te preocupes, he trabajado desde niño, sé tratar a las damas, soy músico, pero bien responsable porque tenía dos hermanos y había que pagar las pensiones.

Reconozco que me distraigo y mientras toco pienso a veces en mi abuelita, no sé en cual de las dos, también en los jugadores del Tigre, en la alineación que tapó la boca a los del frente. Reconozco que me gusta cascarle, pero solo en acontecimientos nomás. No desconfíes de mí, nos casaremos pues, nada te va a faltar, sino preguntale a mi mamá que está en los cielos, preguntale todo lo que trabajamos juntos, es mi mejor referencia, es una estrella, la más linda, sale siempre con el lucero.

Así pues, ley dicho a mi esposa, hoy  cumplimos bodas de plata, grave discutimos porque a mí me gusta ir a jugar y ella dice que tengo que ir a trabajar para pagar las pensiones.

ch’enko total

El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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