Escape

Piezas de ensueño para amar

Historias escondidas en el motel Stop Time. Los nuevos niditos de amor son temáticos y exploran fantasías de los amantes que huyen por horas de la cotidianidad.

La Razón (Edición Impresa) / Erick Ortega

00:00 / 13 de septiembre de 2015

Se imagina hacer el amor ante la vista imperturbable de Calígula? O, ¿enredarse entre sábanas mientras una coqueta Marilyn Monroe intenta evitar que se le suba la falda? ¿Es posible ser un amante que esconde a su enamorada en el camarote y llegar al clímax mientras observa el tesoro del pirata? Sí, es posible. Eso y más.

Los moteles en la ciudad de La Paz se renuevan con temáticas. Y, el Stop Time tiene una oferta imaginativa.

De mis sueños juveniles

Sopocachi es, a fuerza de tradición, el barrio de la bohemia y el amor en la sede de gobierno. Su nombre forma parte de poemas y canciones que retratan a la urbe que se erige sobre los 3.600 metros sobre el nivel del mar.

Ahí, donde la metrópoli tiene una frontera invisible con los cerros, en ese sitio se han levantado los moteles más conocidos de la “ciudad maravilla”.

El más tradicional es el Turista, que se encuentra apenas a un golpe de vista del Montículo y su puerta eléctrica se abre únicamente cuando algún cliente llega por ahí en su vehículo o en radiotaxi. También, en Sopocachi, están Le Petit, Inn, Paraíso y Stop Time.

Cerca del “barrio dominguero” miraflorino, casi empezando a trepar hacia Villa Copacabana, está el Carrington, que es un escondite para los amantes.

“En resumen, en la ciudad de La Paz debe haber unos 50 moteles”, explica el intendente municipal Heriberto Valencia. Ninguna otra entidad, ni edil ni sanitaria, tiene información al respecto.

Según Valencia, los moteles están catalogados en el mismo sector de hoteles, residenciales y demás alojamientos.

Pero hay una diferencia entre hoteles y moteles: en los primeros se presenta identificación y en los segundos, no.

La creatividad, primero

“Pero, queremos hablar de los moteles temáticos, ¿no?”, dice Óscar Ramírez. Él es un empresario dedicado a la minería y la construcción que también es propietario de los moteles Stop Time en las ciudades de La Paz y Cochabamba.

“Todos son de mi creación”, advierte orgulloso. Y luego empieza una explicación de las 12 piezas temáticas del local de la calle Francisco Bedregal, número 802, entre Sopocachi y Llojeta.

Así, en el dormitorio Calígula está el mismo sello de la película homónima, dirigida por  el italiano Tinto Brass.

En la sala Cleopatra está la imagen de la reina egipcia con uno de sus amantes más conocidos, Marco Antonio.

Quienes se sienten más “rudos” optan por el Búnker. Se trata de una habitación con imágenes del Tercer Reich. La esvástica y cuadros de Adolf Hitler forman parte del “decorado”, en una habitación con paredes rojas.

Los nostálgicos por el séptimo arte y la cultura estadounidense tienen en el dormitorio Marilyn una opción para hacer realidad sus fantasías. En la pieza hay un coche de los años 60 convertido en catre. El cuarto está engalanado con estrellas, además de las barras blancas y rojas de la bandera de Estados Unidos.

Los amantes del canto pueden lucirse en la pieza Hawai. Allí hay un karaoke privado y es posible disfrutar de la música y el amor en un mismo ambiente.

Mientras, el cuarto Far West es ideal para quienes se sienten atraídos por las historias nacidas en el lejano oeste.

Los motoqueros no están al margen del juego del amor. En una pieza se colocó una motocicleta con aros que giran. Es un éxito para los cultores de estos vehículos y llegan allí cada vez que tienen una convención en La Paz.

Pronto se creará una sala denominada Bulín. El nombre está tomado del “cuarto azul” que fue inmortalizado  por las películas setenteras de los actores argentinos Alberto Olmedo y Jorge Porcel. Ellos solían llevar a sus conquistas a una habitación destinada únicamente para dar rienda a la pasión.

Es moneda común que los amantes salgan del laburo a buscar un nidito de amor clandestino. Como referencia a esta relación, a la entrada del macrodistrito de Mallasa hay el motel La Oficina.

Otro de los moteles que también tiene piezas temáticas es el Inn y también se ubica entre Sopocachi y Llojeta.

Un tercero que puede ser catalogado como temático es el Garaje. No hay piezas, los clientes pueden tener encuentros apasionados dentro de su vehículo.

Alfonso Prudencio, que saltó a la fama con el seudónimo Paulovich, escribió el libro Conversaciones en el motel en la década del 70 y las ediciones de esta obra están acabadas. En resumen, la obra literaria fue un éxito.

En el libro, bajo el paraguas del anonimato y con las libertades que ofrece la literatura, se narran los amoríos e infidelidades de una parte de la sociedad.

Secretos de motel

Hoy se siguen creando historias de este tipo entre cuatro paredes y el paraguas del anonimato se mantiene firme.

Por ejemplo, el administrador de un motel en Cochabamba cuenta que allí una mujer casada y conocida en el mundo de la televisión es una “caserita”.

Un exministro cochabambino se hizo famoso en el local del valle porque llamaba al dueño del motel para reservar una pieza económica. Él, un “hombre de familia”, acudía al sitio siempre acompañado por una dama diferente.

También en la misma ciudad un músico rompió el código de privacidad e incluso regaló sus discos compactos y pósters a quienes atendían en el motel.

A pesar de enarbolar el anonimato de los clientes, en el Stop Time de La Paz, un visitante de la tercera edad quedó descubierto porque sufrió taquicardia después de tomar viagra. Fue evacuado de inmediato a una clínica.

“Una linda mujer”, según Ramírez, también se dio a conocer cuando salió de su pieza y dejó durmiendo a su pareja. “Estará un buen rato y yo me aburriré sola, prefiero hablar con alguien”, dijo. Después de charlar con el personal del Stop Time volvió a su cuarto y el hombre de la tercera edad despertó a su lado.

Coches oficiales han pernoctado algunas horas en los moteles de La Paz y Cochabamba. Futbolistas, políticos y gente famosa ha resbalado ahí. Se sabe de su presencia porque llegan con las ventanillas abiertas de sus vehículos.

Servicios a la carta

El Stop Time de La Paz tiene seis años y el de Cochabamba, 22. El servicio se ha adaptado a los gustos del cliente porque al principio solo se admitían parejas.

Años atrás entró una mujer con dos hombres, los tres pidieron una pieza. Los administradores negaron aquella solicitud. Ella demandó hablar con el dueño y, al hacerlo, la dama mostró su credencial de policía y dijo que no tenía otro sitio para ir. Así se amplió la oferta.

Hoy, por ejemplo, la habitación Calígula tiene dos camas y allí es posible hacer intercambio de parejas: swinger.

En otros ambientes se han organizado despedidas de soltero, aunque en el último tiempo lo que abundan son las despedidas de solteras. Y para que los stripers (varones o mujeres) hagan malabares hay tubos que llegan al techo.

La pieza Noche de Bodas hace honor a su nombre. Recibe, por lo general, a recién casados. El servicio completo incluye pétalos de rosa en la cama, champaña, bouquet, incienso y comida.

La demanda por las piezas temáticas aumenta los miércoles, jueves y viernes . Sin embargo, éste es un servicio de 24 horas, los 365 días del año. Está lleno porque, después de todo, hacer el amor, con Calígula o Cleopatra como testigos, tiene un gusto aparte.

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