Escape

Realismo mágico boliviano

Aguardando durante una cobertura, uno puede hallar una historia increíble.

Escape 600. Foto: La Razón.

Escape 600. Foto: La Razón.

La Razón (Edición impresa) / Álex Ayala

00:00 / 11 de noviembre de 2012

Era un día templado de principios de siglo y yo acababa de llegar con el fotógrafo Jamil Chávez a Suri, pequeña localidad de los Yungas, para visitar la casa donde nació supuestamente el protomártir de la independencia, Pedro Domingo Murillo. El lugar, una construcción de dos alturas, muros de estuco, gradas de madera y techo de teja, estaba cerrado a cal y canto y decidimos sentarnos en una banca de la plaza para hacer lo que hacen a menudo los periodistas: esperar a que ocurriera algo. No tardó en acercarse hasta nosotros Raúl Mercado, un anciano de 95 años que había trabajado en el pueblo como juez de mínima cuantía y que presumía de haber combatido en la Guerra del Chaco. Raúl, de ojos azules, porte espigado y perilla bien cuidada y llena de canas, recordó las chupas tremendas que se había tirado en la casa que perteneció a Murillo junto a un compadre músico. Y después nos propuso acompañarle hasta el cuartito que por aquel entonces le servía de refugio.

Cuando llegamos hasta su habitáculo, un rincón húmedo y oscuro, tuvimos que esquivar una polea y una hamaca descolorida en la que Raúl solía echar a veces siesta. Si no recuerdo mal, había además una mesa de escritorio y los enseres personales del benemérito. Y también, un techo salpicado por un puñado de vigas que nunca olvidaré. Sobre todo, porque sobre una de ellas descansaba un ataúd.  En los 80, dictadura de García Meza, se aconsejó a la gente andar “con el testamento bajo el brazo”. Raúl Mercado tenía un féretro completo presidiendo su pieza, pero por razones mundanas: en Suri no trabajaba ningún carpintero y él no quería preocupaciones extra para sus hijos cuando muriera.

El que nosotros vimos era el segundo cajón que mandó fabricar el viejo mientras disfrutaba de su jubilación. El primero estaba hecho con la madera de un nogal que él mismo había plantado, pero se lo tuvo que prestar a los familiares de un vecino que se fue antes de este mundo. Y luego, claro está, jamás se lo devolvieron.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia