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Refugio Chipaya

El albergue comunitario de Chipaya busca convertirse en apoyo económico para el pueblo milenario.

 Al fondo del albergue de Chipaya se presenta un espectáculo de estrellas. Foto: Fotos: Álvaro Valero y Marco Fernández

Al fondo del albergue de Chipaya se presenta un espectáculo de estrellas. Foto: Fotos: Álvaro Valero y Marco Fernández

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández Ríos

00:00 / 16 de mayo de 2018

Alejado de las casas y de los caminos principales del pueblo, se parece a un escenario de Tatooine, el planeta desértico donde Luke Skywalker fue criado por sus tíos en la película Star Wars. Así se ve el albergue comunitario del municipio de Chipaya, un espacio propicio para alejarse de este mundo y desde ahí conocer la cultura milenaria uru chipaya.

Esta nación originaria —que surgió aproximadamente 2.000 años antes de Cristo (a.C.)— es considerada una de las más antiguas en asentarse en Sudamérica. En sus inicios, sus pobladores eran nómadas que se establecieron en los márgenes de los lagos Titicaca y Poopó y el río Desaguadero, por lo que eran conocidos como Qnhas Soñi (Hombres de Agua). En su etapa de gloria llegaron incluso a la costa del océano Pacífico, refiere El pueblo Uru Chipaya, libro escrito por Evangelio Muñoz y Germán Lázaro.

En la actualidad, su territorio se ha reducido a una llanura desértica en el norte del lago Coipasa, en la provincia Sabaya (Oruro), donde las condiciones son difíciles, ya que después de haber sufrido por la sequía, los pobladores ahora afrontan los desastres de la inundación. Sin embargo, el pueblo uru chipaya mantiene su vestimenta, su idioma y sus tradiciones, que lo convierten en una nación indígena que vale la pena visitar.

Con el objetivo de que la población obtenga recursos económicos que ayuden en su desarrollo, Green Building Council (GBC) —una ONG italiana que promueve el diseño y construcción de edificios sostenibles— llegó hace dos años a Chipaya para promover el turismo a través de un albergue que acoja a los visitantes.

Se trata de un conjunto de edificaciones denominadas wayllichas, hechas de adobe y que tienen forma circular y cónica. En la parte superior están  coronadas por una estructura de t’ola y paja trenzada que protegen de las lluvias y el frío, y retienen el calor del día en cada una de las habitaciones.

Los paneles solares que están al lado de las viviendas tradicionales —que posibilitan que haya agua caliente en los baños— otorgan la sensaciónde estar en un mundo parecido al de Star Wars.

Con capacidad para recibir hasta a 20 personas, los dormitorios son dobles y triples, que se caracterizan por ser sencillos y cómodos, sin ningún equipo electrónico, con el fin de tener un verdadero descanso de la tecnología urbana.

El comedor también tiene forma cónica, donde se puede disfrutar de un desayuno americano con pan del lugar.

Además de bolivianos, hasta el momento llegaron viajeros franceses, españoles y argentinos, ávidos por conocer a los chipayas, quienes mantienen su cultura y su vestimenta, confeccionada por ellos mismos con lana de oveja o llama.

“Por ahora, el dinero que generamos sirve para el equipamiento. Después vamos a destinar para lo que sea necesario en el pueblo”, dice Crimaldo Quispe, encargado del albergue ubicado a 200 kilómetros al suroeste de la capital orureña.

Hace unos meses, las intensas lluvias causaron que al menos 350 familias fueran damnificadas por la pérdida de sus cultivos o la muerte de su ganado, así es que Quispe tiene la esperanza de que el albergue ayude pronto a mitigar los problemas que atraviesa su gente.

En el ámbito turístico, desde este refugio se puede llegar a atractivos naturales como el salar de Coipasa —el segundo más importante de Bolivia, rodeado por rocas volcánicas y flora cactácea— y a las inmensas dunas de arena en los ayllus Ayparavi y Manasaya, desde donde se puede contemplar flamencos, llamas y quirquinchos. Al norte se observa el Sajama, el pico más alto del país (6.542 msnm), que completa un triángulo con el Parinacota (6.380) y el Pomerape (6.282 msnm), nevados que son considerados por los habitantes como dioses protectores.

La habitación tiene forma cónica con techo de paja.

El costo del alojamiento es de Bs 50 por persona, en tanto que por Bs 140 está incluida la alimentación (desayuno americano con pan de Chipaya; almuerzo y cena con quinua y carne de llama). Para hacer reservaciones o cualquier consulta se puede llamar al teléfono 67245197.

Una caminata nocturna para ver las constelaciones, y la espera de los primeros rayos del sol son algunos complementos que hacen diferente la visita al albergue comunitario de Chipaya.

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