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Retrato. Problemas y retos del cómic nacional

¿Quiénes y cómo son los historietistas bolivianos?

La Razón / GEMMA CANDELA

00:00 / 16 de septiembre de 2012

Además de combatir la falta de inspiración y dedicar un buen tiempo a la caza de ideas, como todo artista, los historietistas de Bolivia se enfrentan a otras barreras: falta de mercado masivo, prejuicios acerca de su profesión o la urgencia de compaginar su profesión con otras actividades para sobrevivir. Joaquín Cuevas (dibujante), Jorge Siles (guionista), Oscar Zalles (ilustrador) y Francisco Leñero (responsable del C+C Espacio) hacen un perfil del autor de cómic boliviano y de su realidad, que Cuevas resume en una frase: “Ser historietista es darte modos para hacer lo que te gusta fuera de las horas que  dedicas a subsistir”. Pero, quiénes son los creadores de historias como El Kusillo o  Jorgete y sus amigos.

¿Cómo es el historietista “made in Bolivia”?

El promedio de edad es de 30 años, hombre y soltero. Hay quienes quedan muy por debajo de esa cifra y ya están produciendo, como Minjhosh (autor de First class superhéroes), todavía adolescente. Al-Azar (Alejandro Salazar) es de los que suben la media y rompen con el estereotipo de varón sin hijos.

Algunos viven independizados y, otros, “apendizados” (término con el que Alejandro Archondo define la realidad de tener un cuarto propio y gastos idem, pero dentro de la casa de los padres).

Historietista, ¿macho?

Bueno, varón. La relación es de 70% a 30%. Sin embargo, “hay muchas más mujeres, en proporción, que en el movimiento argentino, peruano o chileno”, asegura Cuevas. Algunas de las firmas femeninas a tomar en cuenta son las de Susana Villegas, por delante y equilibrando la balanza con su peso específico, y junto a ella Alexandra Ramírez, Avril Filomeno (que retornó a su país, Perú), Rafaela Rada, Paula Ramos, Paula Vázquez, Mery Nina, Gladys Castro y Paula Guardia.

¿Collas?, ¿cambas?, ¿vallunos?

En La Paz se concentra el grueso, por los niveles de producción y calidad. En el exterior se reconoce a la historieta boliviana por “el frente paceño”. Santa Cruz está pisando fuerte en cuanto a cantidad y publicación de ediciones más elaboradas (léase, caras). Sin embargo, los artistas que están produciendo en esa región son una mezcla de cruceños y otros del resto del país, como los hermanos Porcel y Cecilia Delgado, de origen paceño, o Miguel Choque, potosino. Siles señala que las “instituciones que en La Paz no apoyan mucho (al cómic), allá están apostando por producir trabajos de 100 páginas y en formatos grandes, a full color”. En Cochabamba, el movimiento es pequeño; pero ha aportado en su momento al desarrollo de la historieta boliviana, como con la revista de humor gráfico Aplausos, de los años 90, que contaba con dibujantes reconocidos como Yawar (Moisés Anturiano, ahora docente en la facultad de Arquitectura) o Pablo Cildoz (editor de Álvaro Ruilova).

¿Da para comer?

“No hay nadie que pueda vivir de la historieta en Bolivia. O vive de ilustración, o vive de trabajos anexos a la historieta”, explica Leñero. Hay personas interesadas en el cómic boliviano y lo compran, pero no existe un consumo masivo. Además, una buena edición puede tener un costo de hasta Bs 1.500, por lo que su precio final resulta inevitablemente algo elevado para el posible comprador.

¡Historietista!; pero, y ¿en serio?

Eso es lo que suelen escuchar los hacedores de cómics cuando revelan su actividad. Parece como si no fuese una profesión seria. “Nos vemos a nosotros mismos como autores de historieta. Lo que hacemos luego para ganarnos la vida, es lo que tenemos que hacer para ganarnos la vida”, explica Siles, quien estudió Psicología, tiene un negocio y hace guiones de cómic, además de presidir el colectivo Viñetas con Altura.  

Cuevas es arquitecto de formación, pero no ejerce. Vive, principalmente, de hacer animación, aunque también produce ilustraciones y caricaturas. Zalles se formó en diseño gráfico y se dedica a la ilustración.

Algunos dibujantes consiguen buenos ingresos por sus historias gráficas; pero si tienen la suerte de que los descubra un editor internacional.

¿Dónde están los editores cuando se los necesita?

El trabajo del creador de cómics sería menos pesado si contara con la colaboración de un editor y un distribuidor, dos figuras que escasean en el país. En la época de la revista El Fanzineroso, sus colaboradores solían decir: “Somos guionistas, dibujantes, diseñadores, editores, vendedores…”, recuerda Cuevas, uno de los integrantes del grupo que hacía un fanzine, lo fotocopiaba y lo llevaba a cuestas para encontrar algún comprador al paso.

En Bolivia, un cómic tiene una tirada de entre 500 y 1.000 ejemplares por edición. En eso no está tan mal, pues lo mismo pasa con una novela, por ejemplo.

Cuentos de Cuculis, de Álvaro Ruilova, ya ha superado los 1.000, sin contar, claro, con la edición  en España que hizo Glénat. La conocida obra de Rolando Valdez, Supercholita, va por la tercera edición (la primera fue de 500, la segunda de 1.000). “El límite de la distribución es nuestra fuerza física, de los mismos autores”, asegura Cuevas y compara: “En Argentina, un tiraje mínimo ronda los 5.000 ejemplares”. Los “comiqueros” afirman que la falta de público es una cuestión cultural que afecta también a otros géneros artísticos en Bolivia. Pero afecta también que el público se concentre en La Paz y no se pueda llegar al resto del país. Y que ese público que sí tiene acceso a los productos, piense que son sólo para niños; “es un lector de clóset, que lee a escondidas”.

¿Qué cabe esperar?

El formato de novela gráfica triunfa desde hace algunos años en Europa y Estados Unidos y supera en ventas, en algunas ferias del libro, como la de Lima este año, a los textos, hace notar Siles. En Bolivia, empieza a ser explotado por las editoriales.

La Hoguera y Gente Común. Ésta, incluso, ha encargado la adaptación de la novela boliviana Periférica Boulevard, de Adolfo Cárdenas Franco, a Susana Villegas, Álvaro Ruilova, Oscar Zalles y Marco Guzmán (Marco Tóxico).

Autocríticamente

Cuevas apunta a los propios creadores de cómics como causantes de muchos de los problemas citados. No basta con dibujar bien: el guion es tan importante como el trazo. Y en Bolivia aún no se lo maneja adecuadamente, opina Siles. Y está la actitud facilista: “Ante concursos cuyo tiempo es de tres meses, esperamos a las últimas dos semanas y hacemos un trabajo mediocre. No firmamos nuestras obras por razones políticas o por vergüenza; no asistimos a entrevistas o tratamos de divulgar nuestro trabajo en niveles discretos; somos reacios a aprender y no toleramos la crítica”.

Apuntes

Años 90: Los albores

En la ciudad de Cochabamba se publica la revista de humor gráfico Aplausos, en la que aparecen los trabajos de varios personajes relacionados con el cómic boliviano, como Yawar, nombre con el que firma Moisés Anturiano, quien ahora es docente en la facultad de Arquitectura de la Universidad Mayor de San Simón, y Pablo Cildoz, quien después se convertiría en el editor de Álvaro Ruilova.

1999: Sale Bang!

Aparece el suplemento Bang! en el periódico Presencia, dirigido por Susana Villegas y con Álvaro Ruilova y Edwin Álvarez como colaboradores. Es considerado el inicio del movimiento de historieta contemporánea en Bolivia. Este mismo año se celebra el Primer Encuentro de Aficionados al Cómic, Manga y Rol, en la Casa de la Cultura de La Paz, organizado por el Grupo Radical.

2001: SURGE ‘Crash!’

Sale a la calle la revista Crash! de la editorial Eureka!, que toma el relevo de Bang! como único medio de difusión de la historieta boliviana. Llegó a publicar 14 números bajo la edición de Frank Arbelo.

2002: Nace el C+C Espacio

Por iniciativa de la pareja franco-boliviana compuesta por Raphael Barban y Marina Corro Barrientos se crea el C+C Espacio, el Centro del Cómic de la Fundación Simón I. Patiño. Este lugar es la única biblioteca especializada en historieta no sólo en Bolivia, sino en toda América del Sur. Ha colaborado, y sigue haciéndolo, en la difusión y promoción de este género artístico. 2003: Primer encuentro

Se celebra el Primer Encuentro Internacional de Cómics Viñetas con Altura, organizado por los fundadores de Raphael Barbán y Marina Corro-Barrientos. La primera sede fue la Casa de la Cultura Franz Tamayo.

2004: Segundo encuentro

En junio se desarrolla el segundo encuentro, también en la Casa de la Cultura.

2005: En el extranjero

En mayo se realiza el tercer Encuentro Internacional de Historietas Viñetas con Altura. Este año hay un boom de publicaciones bolivianas: aparecen Cuentos de Cuculis 1, Trazo Tóxico 1, el Fanzineroso 1 y el Libro Negro, entre los más destacados. Hay una importante representación boliviana en el Festival Internacional de Historietas “Frontera” en Argentina. Por primera vez, Bolivia es parte de la redes de historieta a nivel latinoamericano. Se publica Suda Mery K, una revista argentino-boliviana-chilena de historieta que llega a tener cinco números en tres años.

2006: El tambo, nueva sede

El cuarto Encuentro Internacional de Historietas Viñetas con Altura se hace en mayo, pero en las salas y el patio del Museo Tambo Quirquincho. Joaquín Cuevas asume como presidente de Viñetas con Altura.

El Festival Internacional de Amadora (Portugal) incluye a Bolivia en la exposición “100 años de historieta latinoamericana”. Historietas Reales, el blog del género más importante de Argentina, incluye a Marco Tóxico y Frank Arbelo entre sus colaboradores semanales.

2007: Súper Cholita

Mayo es el mes del V Encuentro Internacional de Historietas Viñetas con Altura. La exposición internacional “Mujeres creadoras y el arte de la caricatura”, que recorre 80 países, incluye a Susana Villegas, Avril Filomeno y Alexandra Ramírez quienes crean en Bolivia. Aparece Súper Cholita, que obtiene atención mundial. Sus autores son entrevistados en cadenas como CNN y se habla de este “fenómeno” en periódicos de varios países del mundo. La revista argentina Comiqueando bautiza este estilo como “bolimanga”. Este año nace también El lustra en una revista autoeditada por Damián Moreno, que luego se convierte en una separata semanal del periódico paceño El Diario.

2008: Sale ‘Fiesta pagana’

Se publica el libro Fiesta pagana. Esta antología ha sido reconocida en varios países. Obtuvo el premio a la mejor compilación de historieta en el Festival FIQ de Brasil. La exposición homónima recorrió festivales en Latinoamérica y Europa. En mayo se celebra la sexta edición de Viñetas con Altura. En julio se hace el llamado “Gran Reto de Julio”, iniciativa de Marco Tóxico que consiste en publicar una página de historieta por día durante todo el mes. Hoy es una tradición en varios países, incluso en otros géneros.

1999: Abuela Grillo se mueve

El encuentro de mayo es en el Museo Nacional de Arte. Seis historietistas bolivianos (Al-Azar, Susana Villegas, Román Nina, Joaquín Cuevas, Cecilia Salazar y Mauricio Sejas) son elegidos para una beca de animación en Dinamarca, que implica cinco meses de estadía en The Animation Workshop, en Viborg. Allí nace el cortometraje La Abuela Grillo, hasta ahora la producción animada boliviana.

Más importante. La revista brasileña Ragú incluye a varios historietistas bolivianos en un número especial que se distribuye en todas las bibliotecas escolares de Brasil. La revista Comiqueando de Argentina hace un reportaje sobre el fenómeno del cómic boliviano. El Primer Concurso Petrobras de historieta premia a El Kusillo de Jorge Siles, Oscar Zalles y Alexandra Ramírez, trabajo que es publicado en el país.

2010: Gana Santa Cruz

Se celebra el octavo Encuentro Internacional de Historietas Viñetas con Altura, esta vez en el Museo Nacional de Etnografía y Folklore y con nuevo presidente, Jorge Siles. El Segundo Concurso Petrobras de historieta galardona a los paceños radicados en Santa Cruz, Juan Carlos Porcel y Felipe Porcel, y al cruceño MiRo Bazoalto, por su trabajo en equipo Ciudades oscuras.

2011: Europa y Escape

Cuentos de Cuculis, de Álvaro Ruilova, se publica en España (Glénat). Aparece La venganza boliviana, publicación de Viñetas con Altura, que organiza en agosto el noveno encuentro, llamado ya festival. Susana Villegas, Frank Arbelo y Marco Tóxico son elegidos para el libro Illustration Now #4 de la editorial europea Taschen. La revista Escape comienza a publicar cómic nacional cada domingo.

2012: Diez años de festival

Se ha publicado en Argentina y Uruguay Cuando salí de La Habana, compilación de Frank Arbelo. El Concejo Municipal de La Paz aprobó la convocatoria del Primer Concurso Municipal de Historieta, y Cochabamba ha lanzado el suyo también. El décimo festival en La Paz se realiza en el Centro Cultural de España, con extensión en el mARTadero de Cochabamba.

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