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Sabores

La Boutique del café de qualité.

El olor a café llega hasta la calle. En el local, se puede tomar una tacita o comprarse el café en grano o recién molido para llevárselo a casa; también las cafeteras, de las que hay varios tipos, como la prensa francesa (foto) están a la venta. Imagen: P. Laguna.

El olor a café llega hasta la calle. En el local, se puede tomar una tacita o comprarse el café en grano o recién molido para llevárselo a casa; también las cafeteras, de las que hay varios tipos, como la prensa francesa (foto) están a la venta. Imagen: P. Laguna.

La Razón / Gemma Candela

00:00 / 20 de enero de 2013

Nació en Etiopía, se dio a conocer en Arabia, hizo una larga ruta por Europa y, finalmente, fue traído a América. Crece en las zonas situadas entre los trópicos de Cáncer y Capricornio, principalmente en el continente americano, África y Asia Pacífico. Es el café, esa bebida oscura y estimulante que, como pasa en  —algunos— matrimonios concertados, provoca amor sólo con el paso del tiempo, no a primera vista; y, además, es recomendada para varios males y contraindicada para prevenir otros.

“Yo, antes, pedía un capuchino y lo tomaba como viniera”, cuenta Paula Romero. Pero, ahora, no se conforma con cualquier cosa. Ella es una de las creadoras de La Boutique del Café, en la calle René Moreno, en el barrio sureño de Calacoto de La Paz. Fue de los primeros locales de este tipo que abrió en esta vía que, poco a poco, se está convirtiendo en el paseo de las cafeterías.

“No somos caficultores, sino que nos gusta el placer de tomar café”. Con ese “somos”, Paula se refiere a ella y a los otros tres socios: Jesús Botero y María Virginia Méndez, matrimonio colombiano asentado en Bolivia, y el fotógrafo Jaime Cisneros, de quien son las imágenes que decoran el local, relacionadas con el proceso de producción del producto, desde la plantación hasta la preparación de la taza.

La idea de abrir este negocio surgió durante una reunión entre amigos. Tomaron un buen café en un local de Oruro y pensaron: “En La Paz no hay un lugar como éste”. Ellos decidieron ser quienes ofrecieran a la ciudad un sitio donde se vendiera un rico café, de calidad. En un primer momento, sólo pretendían abrir una tienda que, además, ofreciera catas para los que quisieran aprender sobre esta arraigada bebida. Pero, finalmente, La Boutique tiene mesas, sillas y hasta terraza, que están a disposición de los clientes todos los días de la semana, entre las 08.00 y las 22.00; en ese horario, quien quiera puede ir a tomar o comprar café.

Aquí, “cada taza es única”, asegura Paula. Porque cada pedido es personal: La Boutique ofrece un amplio abanico de posibilidades para tomar una buena infusión.

Para comenzar, hay que elegir el tipo de producto. Están a disposición del cliente varias marcas de cafés especiales de origen y, también, de clase gourmet.

¿En qué se diferencian? Jesús, barista, explica que el primero “es el mejor que se produce en una finca, con un valor agregado: para que el agricultor siga cultivándolo, se paga más por él”. La calidad de esos granos está valorada en 90 sobre 100 puntos. Los gourmet tienen un rango levemente inferior, pero siguen siendo buenos.

La carta ofrece más de diez marcas de cuatro países: colombianas (como Azahar y Oma), costarricenses (Café Historia),  peruanas (Café Perú) y bolivianas (Mountain Coffee, Munaipata y Buenavista). Entre todas, suman 26 variedades (que tienen grados de acidez, tostado, presentación en taza, para diferentes gustos.

Tras elegir la marca y la variedad, hay que seleccionar la preparación: cappuccino, tintico colombiano, espresso,  servido en prensa francesa… Si lleva leche, se puede elegir entre cuatro clases: entera, light, deslactosada y de soya.

Luego, viene la cuidada elaboración. Los meseros son titulados o estudiantes de último curso de la Escuela Hotelera de La Paz, con formación complementaria que reciben en el local para que “hagan que el que entre a La Boutique se sienta como en casa y sepan explicarle la diferencia entre uno y otro café”, explica Jesús.

La taza se sirve junto con un vaso de agua con gas, para estimular las papilas gustativas. Un buen café puede llegar a provocar 2.700 sensaciones, asegura Jesús, quien quiso retornar a su país para ampliar sus conocimientos cafeteros.

 Y, para acompañar tan reconfortante bebida, hay un surtido de bocados salados hechos en La Boutique, como las arepas (acompañadas de un tintico, conforman una auténtica merienda colombiana), las empanadas de tomate, queso y albahaca, y dulces, también caseros: la torta helada de café y la de queso, entre otras opciones que son traídas por un distribuidor.

La idea de los socios de este local es generar una cultura del café, y parece que lo están logrando. Ya hay quienes llegan y piden marca y variedad, y no se les puede dar gato por liebre: lo notarían. “Tomarlo no tiene ningún secreto”, asegura Paula. “Cuando se sabe, se puede percibir el sabor a tierra, a flores… La clave está en hacerlo bien”. Y eso, afirma, es marca de la casa en La Tienda del Café.

Bueno, sin exceso

Está muy extendida la costumbre de tomar café para ahuyentar el sueño, pero también se toma por placer. Se lo acusa de provocar adicción, pero es algo que todavía está en estudio. Lo que se sabe del café es que ayuda a procesar mejor la información, aumenta la receptividad de palabras con carga emocional positiva como “feliz” o “fin de semana” y, además, su consumo moderado disminuye las probabilidades de padecer depresión y enfermedades cardíacas. Siempre, tomado con moderación.

Sin embargo, su consumo está contraindicado para las personas que ya padecen problemas del corazón, así como para los afectados por insomnio, ansiedad, osteoporosis y mujeres embarazadas.

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