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Sol nipón

Con muestras de gastronomía, moda y arte, la Sociedad Japonesa celebra cada año en La Paz el Omatsuri

La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose

00:00 / 01 de noviembre de 2015

El sonido del taiko (tambor japonés) abre el Omatsuri, festival organizado por la Sociedad Japonesa de La Paz el último domingo de septiembre de cada año para dar la bienvenida a la primavera. Cuando las bachi (baquetas de madera) tocan el cuero, el golpe se asemeja al latido del corazón: es una invitación a sentir la fuerza del existir. El Jardín Japonés se viste de verde a la espera de los cerezos en flor. La gente empieza a llegar. Ingresa en fila, tratando de emular el orden que caracteriza a los nipones; de momentos lo logra. El embajador de Japón, Hidehiro Tsubaki, exterioriza su complacencia ante tanta concurrencia a este décimo encuentro primaveral.

Guerrero de luz

Un sol radiante se refleja en el estanque del lugar y la gente se dirige hacia el salón principal. Lo primero que se ve al entrar son cuerpos en movimiento: sí, es una demostración de artes marciales. Se siente la fuerza interior de los participantes, producto de una estricta disciplina de voluntad. Y también la energía que emanan.  

Karate, judo, aikido, kendo y jiu-jitsu son algunas de las artes marciales más conocidas en Bolivia. Aunque cada una de ellas tiene diferentes características, todas tienen un común denominador: la defensa personal sin dañar al oponente, sin destruirlo ni humillarlo, utilizando incluso la propia fuerza del otro para vencerlo.

Con un telón de fondo con la imagen de una Geisha, los niños aprendices expresan su grito de guerra con cada movimiento particular. Vencedor y vencido se despiden, en una señal de lealtad, bajando la cabeza después de una honorable contienda.

A unos metros, papeles de colores son doblados una y otra vez para conseguir una forma. Una guía indica la manera y el número del doblez. Entonces las figuras empiezan a surgir: alas, cabeza y pico... nace una grulla, el ave que cumplirá cualquier deseo siempre y cuando se elaboren 1.000 ejemplares, porque 1.000 fueron los días que tardó una grulla en llegar al Sol Naciente desde la espalda de una tortuga.

Así lo cuenta una leyenda que se gestó durante la Segunda Guerra Mundial, en Hiroshima, con Sadako Sasaki como protagonista. Cuando la bomba tocó tierra, ella tenía dos años y una década después le diagnosticaron leucemia. Estando en el hospital, una de las enfermeras le contó acerca de esta creencia y la niña empezó a plegar papel para ver cumplido su deseo, pero murió antes de cumplir su objetivo. En un acto de amor, sus amigos completaron las 1.000 grullas deseando paz para el mundo. Desde entonces, cada 6 de agosto, en el Día de la Paz miles de grullas de papel son enviadas hasta Hiroshima desde diversas regiones del planeta. Ahora que conocen la historia, la gente que aprendió a hacer grullas en el estand del Jardín Japonés se va feliz con su creación.

A la izquierda, un experto hace dibujos de los visitantes que deseen parecer un personaje de manga o animé.

Cuando se sale del lugar, uno se encuentra con un puesto de moda japonesa. Yukatas, en su mayoría, son expuestas. Se trata de una vestimenta tradicional de verano que se usa para festejos. Varía según el color o el estampado de la tela que se use para su confección y cambia de estética con la forma en que se lleve el tsukuriobi (el cinturón que va encima). Todo es ofrecido al público que quiera alquilar un traje (el costo varía según el tiempo que lo usen) y para que puedan lucirlos en el festival. También se arrendan los geta, los tradicionales zapatos de madera.

Arte japonés

El Shodō (o caligrafía japonesa) es considerado un arte en Japón. Siendo una disciplina difícil de perfeccionar, se enseña en todas las escuelas primarias niponas. Para aprender, lo único que se necesita es pincel, tinta y papel (de arroz). Cada trazo del kanji, o ideograma chino, debe de hacérselo por orden. Una vez que ya está hecho el o los kanjis, el que los ve nota si han sido escritos siguiendo los pasos, lo que demuestra si la persona que los hizo es metódica o no. Así, el pincel es metido dentro del tintero, se retira el exceso de tinta y se lo apoya sobre el papel.

Los trazos empiezan a imprimirse en el soporte. La mano con la que se escribe se mueve de una manera elegante en formas curvas y calculando la presión exacta que el pincel debe ejercer en cada trazo, para que la línea sea delgada o gruesa donde tenga que ser. Entre souvenirs y el paisaje, lo que más resalta son los estands de comida japonesa. La oferta es para todos los gustos y de todo precio.

Dentro de la gran oferta gastronómica que se ofrece en un evento japonés, se puede encontrar takoyaki (una especie de bolitas hechas de pulpo), teriyaki (pollo cocinado son la salsa del mismo nombre), yakisoba (tallarines fritos), tempura (pescado frito) y fundamentalmente sushi (arroz cocido con pescado que puede ir o bien encima del arroz o dentro de él, envuelto por el nori o alga acompañado de verduras, huevo u otro tipo de ingredientes). Y los organizadores de la Embajada de Japón no quisieron ser la excepción, pues ofrecieron gratuitamente al público el tradicional mochi, una tipo de pastel de arroz. La comida japonesa se caracteriza por la estacionalidad de sus alimentos, es decir, los sabores y los colores van cambiando en su gastronomía según la temporada. Para los japoneses, el instante de la comida es vital para el encuentro y el agradecimiento. Es por eso que antes de comer dicen Itadakimasu, que representa el sentimiento de gratitud a todas las personas que coadyuvaron para que la comida llegue a la mesa. Desde el productor de los alimentos hasta quien los preparó.

Eventos anuales

Los acontecimientos organizados para todo el público cada año por la Sociedad Japonesa de La Paz son los siguientes:

Concurso de karaoke: Se realiza el último sábado de agosto en instalaciones de la Sociedad Japonesa de La Paz. Participan mayormente alumnos de la Escuela del Idioma Japonés, personas de la Embajada de Japón, de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), exbecarios, y miembros de la Sociedad Japonesa. En la cultura japonesa, el karaoke es una actividad de recreación popular que se ha difundido para estrechar lazos de amistad.

Omatsuri: Se realiza el último domingo de septiembre en el Jardín Japonés de La Paz. En esta festividad se da la bienvenida a la primavera con muestras artísticas propias de la cultura japonesa.

Festival de la cultura japonesa y Bon Odori: Se realiza desde el 10 al 14 de noviembre, siendo este último día la festividad del Bon Odori en instalaciones de la Sociedad Japonesa. El Bon es una tradición budista, originaria de China. Durante el Bon Odori la gente se reúne alrededor de una torre con  taikos (tambor japonés) y baila al compás de la música, que debe ser alegre para dar la bienvenida a las almas de los ancestros y la gente debe mantener un humor alegre. El Bon Odori debe ser celebrado durante la noche debido a que se cree que las almas de los ancestros regresan durante la noche.

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