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Súper Evo

‘Y ahí lo ves, a las cinco de la mañana, en la bicicleta del gimnasio del hotel con su edecán de entrenador’

El papirri saluda al Presidente.

El papirri saluda al Presidente.

La Razón (Edición Impresa) / El papirri

00:00 / 08 de febrero de 2016

Evo Presidente pasó por Quito y dejó una estela de luz. Pasó con su presencia arrolladora, su claridad de ideas, su energía inalcanzable. Llegó bien de noche, fue emocionante verle salir del avioncito y detrás de él al Jach’a Canciller Choquehuanca. Qué figuras de lujo estos dos líderes aymaras, personajes planetarios.

Ya en el hotel, hablamos de asuntos bilaterales, de coyuntura, revisó la agenda, dio instrucciones. Entonces nos relajamos un poco y contó el golazo de bolea que había hecho en la tarde, la metió en un ángulo: Evo Presidente ama al deporte. Luego volvimos a la política, a revisar la Agenda de la IV Cumbre de Jefas y Jefes de Estado de la Celac y se hizo medianoche: —bueno jefes, nos vemos mañana a las cinco—, dijo como si nada y nos despachó nomás. Y ahí lo ves, a las cinco de la mañana, en la bicicleta del gimnasio del hotel con su edecán de entrenador. Desayuna full frutas a las seis, se pone churro y empiezan las bilaterales con Perú y Honduras, en el mismo hotel. En el ascensor me pregunta por qué había compuesto Bien le cascaremos, le digo que la dediqué a los políticos neoliberales de la época: “Del libre mercado, me hablan estos giles, yo quisiera comprar viday, libre en el Rodríguez”. Entonces tenemos que ir al evento, llegamos a la puerta del hotel y estaba todo trancado por la gigantesca cápsula del Presidente mexicano que había llegado con 70 personas. El Presidente de Bolivia llegó con cinco. Logramos generar una minicápsula de transportación.

Evo entra a la sede de Unasur con paso firme, los espíritus de Kirchner y Chávez le dan la bienvenida, son las nueve de la mañana, la “mitad del mundo” está poblada de niños que se le tiran encima, como si supieran del Bono Juancito Pinto, como si supieran que Evo bajó la deserción escolar en Bolivia al 1%.

Entra a la sala de Presidentes de Unasur y causa conmoción. Le da un abrazo fraterno al Presidente ecuatoriano, entonces comienza la sesión. El Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, hermano Evo Morales Ayma,  habla en tercer lugar. Antes, dos presidentes de la Alianza del Pacífico repasan en sus discursos lugares comunes y deseos protocolares. Cuando Evo habla hay un silencio de respeto, pues habla la ética en la política, habla un sobreviviente intacto de la lucha anticolonial. “La paz tiene que venir con justicia social, sino, no es suficiente”, dice firme y sereno. El liderazgo de Evo Presidente hace temblar a las mesas de la burocracia internacional cuando  pregunta de frontón: ¿Para qué hemos creado Celac? Y se responde: hemos creado Celac para que sea territorio antiimperialista, por la defensa de la soberanía de nuestro continente. Silencio total. La justicia social viene con la liberación económica, dice, y varios se incomodan. Habla 10 minutos, resalta los logros de su gobierno en la igualdad de género, señala que el 50% de los cargos directivos del Estado Plurinacional están en manos de mujeres. Luego llegan más discursos, el blablabla se apodera de la sala, el murmullo es de recreo.Entonces, los presidentes y cancilleres de Celac se van al almuerzo. Toda la prensa persigue a Evo Presidente pidiendo notas. En la tarde toca la bilateral con el Presidente Maduro, gran abrazo bolivariano, me impresiona la Canciller de Venezuela, tan menudita y tan valiente. Se hace de noche. Tenemos que irnos. Al salir de la sede de Unasur el paisaje es dramático, andino valluno nublado en verde. Da ganas de que Evo Presidente se quede y vayamos a cantar un poco, a reír un mucho. Pero no, no hay tiempo. Hay que entregar la vida por Bolivia. Cuando se sube al avioncito y lo veo partir,  me viene a la cabeza el titular Súper Evo pues mañana estará a las cinco de la mañana por el Beni entregando un complejo deportivo, luego inaugurando carreteras por Tupiza, viviendas populares en La Paz, repartiendo los bonos solidarios a todos, computadoras para los niños y jóvenes, dando a Bolivia el satélite, el teleférico, la industrialización. Pero, sobre todo, Súper Evo nos deja a los bolivianos  algo que no se puede pagar: un sabor a dignidad. Por todo esto, sí, sí, sí. Sin llorar. Hey dicho.

(*) El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta.

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