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El salar de Uyuni ante el mundo: la puerta blanca de Bolivia

El sur de Potosí tiene restos con más de 3.000 años de antigüedad: talleres de piedra, chullpares, pinturas... sin protección, según arqueólogos de La Paz.

La Razón (Edición Impresa) / Gemma Candela

00:00 / 12 de enero de 2014

Llegó la esperada fecha. Las motos y quads de los participantes en el Dakar 2014 están ya en tierras bolivianas. Miles de personas en 190 países verán en vivo —gracias a la retransmisión que harán más de 70 canales de televisión— la belleza de parte de los departamentos de Potosí y Oruro con el salar de Uyuni —conocido también como salar de Thunupa— como el gran protagonista. Y, según las previsiones oficiales, 100.000 vendrán a verlo en directo.

Han pasado apenas diez meses desde que la empresa organizadora del evento, ASO (Amaury Sport Organisation), confirmara que Bolivia estaría por primera vez en el recorrido de la 37ª edición de la carrera y sexta que se celebra en Sudamérica. Más que por espíritu deportivo, la esperanza de dar a conocer al país ha logrado la aprobación de buena parte de la ciudadanía, que ve con optimismo el paso de la carrera (aunque, no hay que olvidarlo, también hay quien está en desacuerdo). El salar es la puerta blanca que abre hoy Bolivia al mundo.

Fue una resolución gubernamental la que creó la ciudad de Uyuni en 1889, durante el mandato de Aniceto Arce. El lugar era el kilómetro 610 de la vía férrea entre Antofagasta y Pulacayo. Un año después, el primer tren entre Chile y Bolivia paraba en la estación de esta urbe potosina que creció con el clamor de las locomotoras de finales del siglo XIX. Incluso albergó una gran maestranza. Sin embargo, máquinas y vagones que han recorrido los rieles hace décadas y que son verdaderas joyas languidecen bajo el potente sol del altiplano en las instalaciones de la estación, que sigue conectando la ciudad con Oruro, aunque la frecuencia de trenes es muy inferior a la de tiempos pasados. En el famoso cementerio de trenes, a tres kilómetros del núcleo urbano, también hay antigüedades ferroviarias que, además, están expuestas a los saqueos. Aún hoy, como recuerdo de su pasado glorioso, se escucha el silbido de una locomotora entrando o saliendo de la terminal.

El salar está a una altitud media de 3.650 msnm y tiene 10.582 km² de extensión. Es el desierto de sal más grande del planeta (aunque en la página web oficial del Dakar la referencia que se hace de él es que es simplemente ¡el lago salado más grande del mundo!). El salar de Uyuni y la Reserva  Nacional de Fauna Andina Eduardo Abaroa (REA), en el municipio potosino de San Pablo de Lípez, convierten a Uyuni en el destino más visitado del país con 80.000 viajeros al año, según datos del Viceministerio de Turismo.

Además de los puntos turísticos más famosos de la zona, como las islas Incahuasi y del Pescado y el mencionado camposanto ferroviario, hay otros lugares menos visitados, como el volcán Thunupa, protagonista de varias leyendas andinas.

Aunque es Salinas de Garci Mendoza o de Thunupa —como propuso el presidente Evo Morales que se rebautice este pueblo— el referente para quienes quieren acercarse hasta el cráter, es la comunidad de Coqueza la que se encuentra en su falda. Guías del poblado llevan a los visitantes montaña arriba para mostrarles los restos más antiguos de su cultura: las momias de sus antepasados. Antes de llegar a Coqueza se pasa por otro pequeño núcleo de casas típicas andinas, Jiriri, sobre las que resalta su pequeña iglesia que mantiene fielmente su estilo colonial.

Detrás del mayor desierto blanco del mundo hay otro salar, el de Coipasa. Entre ambos, al borde del camino hacia Chile, a unos diez kilómetros de Salinas, se encuentra Alcaya, habitada por menos de diez familias. Detrás de las viviendas, sobre un cerro, se alza o, más bien, trata de seguir en pie, una antigua ciudadela a la que los visitantes como en Coqueza, pueden acceder acompañados de un lugareño para que les explique la historia desde el punto de vista y las costumbres de la comunidad.

 Es justamente la protección de restos arqueológicos (o la carencia de medidas de conservación) lo que preocupa a colectivos que están en contra de que el Dakar pase por el país. Uno de ellos es la Sociedad de Arqueología de La Paz, desde la cual expertos del rubro señalan que concretamente el sur de Potosí tiene restos arqueológicos con más de 3.000 años de antigüedad —entre ellos, talleres de piedra, pinturas rupestres, chullpares, restos asentamientos humanos, petroglifos, centros ceremoniales, etc.—, “todos en total estado de indefensión (legal y material) ante cualquier actividad turística masiva”, afirma la Sociedad en un comunicado.

Para argumentar su crítica señalan los efectos que el rally ha tenido en otros países de la zona: “más de 200 sitios arqueológicos afectados y destruidos en Chile; cinco acciones legales por destrucción de patrimonio en Atacama y Coquimbo; un recurso de protección llevado adelante por el Colegio de Arqueólogos de Chile y la Fundación Patrimonio Nuestro para evitar la realización del Rally Dakar 2014 en territorio chileno; una denuncia del Museo de Paleontología de Lima (Perú) por daño irreparable en el mayor cementerio del mundo de fósiles del Mioceno; seis personas atropelladas en Argentina; una denuncia penal contra siete gobiernos provinciales argentinos por no hacer seguimiento a las evaluaciones de impacto, ni realizar las audiencias públicas para autorizar o no el Rally Dakar (...)”, etc.

Pero, por otro lado, están las inversiones de empresas de todo tamaño y de particulares que han refaccionado y hasta ampliado sus viviendas para recibir a los seguidores de la competición que pasarán una noche en Uyuni, más aquellos que aprovechen para quedarse a conocer con tranquilidad los atractivos turísticos (como el volcán Thunupa, la ciudadela de Alcaya, las lagunas de diversos colores de la Reserva Eduardo Abaroa y su fauna andina...). También está la financiación estatal: dos millones de dólares en el pago de la franquicia del Dakar y, aparte, la mejora y ampliación de infraestructuras, como la dotación de agua potable y alcantarillado a la ciudad de Uyuni. Los vecinos disfrutarán de las mejoras pero también esperan que sirvan para causar una buena sensación de cara al mundo. Alrededor de 250 periodistas contarán las maravillas bolivianas. De la buena impresión que Bolivia cause estos días depende que espere más turistas.

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