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Waphuri: El aporte Galán al Folklore

La familia que es parte del movimiento TLGB  de Bolivia alimenta la fiesta popular.

La Razón (Edición Impresa) / Eduardo Chávez

00:00 / 22 de junio de 2014

El agua tibia ya fue inventada, al menos en lo que a folklore se refiere, por eso es importante rescatar el espíritu de la fiesta para recrear las manifestaciones que le dan vida, como son su música, su ropa, sus colores, sus personajes...”, ésa es la premisa de a la Familia Galán a la hora de recrear el waphuri, el personaje que encabeza a las columnas de kullaguas que agitan sus ruecas en las fiestas folklóricas como en el Gran Poder hace una semana.

El orgullo no solo es el rescate y recreación de este guía de la danza de los hilanderos. La Familia Galán es parte del Movimiento TLGB (Transexual, Lébisco, Gay y Bisexual) de Bolivia y como tal herederos de Ofelia —la primera China Morena en la fiesta paceña— y Barbarella, figuras indiscutibles en la entrada dedicada al Señor de los Tres Rostros. Los activistas por la diversidad sexual recogieron la posta de esas primeras manifestaciones que sucedieron en la década de los 70, el siglo pasado, y desde 2000 son parte de la celebración y de la danza.  

París Galán recuerda que ese año la Kullaguada Oruro creó el bloque Los Paceños y le invitaron a ser parte de la tropa. Bailó con el grupo dos años y para el tercero le sugirieron ser el waphuri o guía del bloque, aceptaría solo si le permitían encabezar la danza al menos junto a tres de los miembros de la familia. Es entonces que se sumaron Danna, Alen y Calipso Galán.

“Una vez aceptado esto, me dediqué a buscar la ropa para bailar. El alquiler de un traje de waphuri costaba 450 bolivianos, me pareció caro para tener el atuendo solo unos días, además de que este traje ‘tradicional’ era pesado, rígido y duro, poco cómodo para bailar. Dejé la (calle) Kollasuyo con decepción por no haber encontrado lo que quería ni haberme impactado por lo que vi”, cuenta París antes de que Danna describa cómo empezaron a recrear el actual traje del guía de la kullaguada.

Ambos prefieren hablar de recreación porque su personaje tiene una referencia de al menos 70 en los estudios hechos por historiadores, uno de esos documentos fue elaborado por Mary Money, directora del Archivo de La Paz, quien identifica la danza de la kullaguada y la figura del waphuri en la década de los 40. El investigador Gerardo Ichuta asegura que la kullaguada moderna, que se bailó en los años 70, hizo que la figura del guía no sea tan visible y que “desde hace unos diez años está volviendo” a acompañar este baile.  

Pero la figura del Waphuri Galán no se remonta a las fotos en blanco y negro ni a los archivos de mediados del siglo XX. Danna cuenta que tras la visita a las calles donde tradicionalmente los bordadores ofrecen sus trajes, París bajaba por la plaza Garita de Lima y un video detuvo su paso. En un puesto de CD ofrecían el concierto de Juan Gabriel en el Palacio de Bellas Artes de México. París toma la palabra para contar en primera persona: Pasaban un video musical en el que el mexicano lucía un traje que me impactó, una chaqueta tipo torero negra brillosa y bordada con perlas blancas. fue un flash que me inspiró en un minuto y me dije quiero un traje con una chaqueta como esa.

“La chaqueta del waphuri tiene similitud con un saco de torero, y la chaqueta de Juan Gabriel en ese video era muy parecida a ambas cosas. Llegué a casa me comuniqué con los chicos, les propuse bailar con un traje diferente al ‘original’, coser nuestra ropa en base a un diseño que hice a mano alzada.Afortunadamente aceptaron y nos pusimos manos a la obra”, celebra.

Además de la estética rescatada del traje de Juan Gabriel, Danna destaca la complicidad manifiesta que tiene el cantante con el movimiento de las diversidades sexuales, otro elemento para hacer volar la idea.

Desde esa inspiración hasta la fecha del baile quedaban pocos días, así que la urgencia eran las chaquetas para iniciar el bordado, el pantalón era parecido al de la kullaguada moderna —con el botapié ancho— y las botas con terraplén, “al menos 20 centímetros”. Una semana antes del Carnaval comenzó la maratón para alcanzar a adornar todo el traje.  

En base a un diseño hecho por París comenzaron a bordar “casi 24 horas al día”. El creador rescata que la experiencia “fue muy gratificante, muy comunitaria”.

En esta empresa incluso estuvo “implicada” Alicia, la hermana difunta de París, quien hizo los “chullitos” para cada uno, a pesar de su reumatismo avanzado.

Con los dedos “perforados” y los ojos achinados, que delataban la falta de sueño, subieron al bus que los condujo a Oruro, en el trayecto no hubo descanso para el hilo y la aguja... ni para los dedos.

Pasado el mediodía del sábado de Carnaval, con los trajes listos llegó el momento de la entrada. “Vimos nuestra ropa y nosotros mismos dijimos: no nos van a dejar bailar, pero no importa, nos damos el gusto de vestirnos y pasearnos”, recuerda París. La reacción no fue de rechazo, sino de silencio, hasta que un minuto después uno de los fraternos arengó: “Vamos. ¡A bailar!”.   Ni Danna ni París dudan en asegurar que ese día “se inició el fenómeno de la Familia Galán en las fiestas folklóricas”, como buenos y dignos herederos de las chinas morenas del Gran Poder.

Esa primera experiencia del Waphuri Galán la califican de “espectacular” y la dosis se repitió en el Gran Poder de ese 2002 y desde entonces fue en ascenso. Según París, cada creación de ropa, la combinación de colores y las formas causan la misma sensación que el primer año.

Pero junto al éxito llegaron las críticas y los intentos de prohibir su ingreso, sea en  Oruro o en el Gran Poder. Para los Galán los argumentos son débiles, desde que el waphuri es solo uno y no tres hasta que distorsionan la vestimenta del personaje.

En lo que no ceden es en su derecho de ser parte de la sociedad y de dar vida a la cultura donde les toque participar, ya sea en  los talleres o seminarios sobre diversidad sexual o en las calles donde bailan

Doce años después de esa primera incursión en una entrada folklórica, el waphuri es reflejo de la Familia Galán o viceversa, esto se materializa en la participación de París en fiestas que se celebran en Argentina, la de Luján en agosto y el desfile de octubre. Le fue tan bien que junto a un grupo de amigos fundó la Kullaguada Galán para bailar con los residentes paceños en la celebración de la Virgen del Carmen.

Otro reflejo es la presencia del personaje en otras fraternidades de kullaguada en el Gran Poder y ya van al rescate de otra figura, como es la awila, la mujer que baila con una muñeca en su aguayo.

12 años, de la crítica al aplauso

Como cambian los tiempos, la silbatina y las miradas de asombro y rechazo de junio de 2002 son un recuerdo para la Familia Galán y para la comunidad TLGB de Bolivia. Ya son 14 años desde que se realizó el primer Desfile del Orgullo Gay en La Paz y conforme se fueron profundizando las políticas de inclusión social en el país esta manifestación logró la aceptación de la sociedad, al menos así lo reconoce Danna, miembro de la Familia Galán, colectivo clave en estos años de lucha para el reconocimiento de las diversidades sexuales en Bolivia. Desde 2002, cada año, generalmente el último sábado de junio, se celebra el orgullo de ser diferente y ser parte de una sociedad no solo desde su preferencia sexual ni desde su condición de minoría, sino como ciudadanos que pueden aportar en las diferentes áreas que hacen al país.

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