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La casa de los Crepes

Ubicado en el corazón del barrio de San Miguel, La Crêperie es un atelier de los sentidos al combinar sabores y colores en un ambiente dedicado al arte.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Basualdo

00:00 / 05 de febrero de 2017

En su estadía por Alemania pensó que en algún momento tendría que darle un giro a su vida profesional y retomar los sueños de la infancia. Era la primera década del 2000 y Paola Herrera se encontraba en tierras germanas cursando su especialización en la rama del comercio. Los estudios y un empleo la retuvieron tres años, hasta que tuvo que pegar la vuelta en lo que se supone iba a ser una vida dedicada al rubro de la mercadotecnia y los negocios. Se incorporó a una empresa, cumplía con sus rutinas, pero en el fondo añoraba aquella vieja idea de atender su propio negocio gastronómico. Y así tomó la decisión más importante de sus últimos años: fundar La Crêperie, el atelier de los sentidos, un pedacito del delicado sabor bretoniano francés en el corazón del barrio paceño de San Miguel.

“Llega una edad donde uno debe decidir hacer lo que verdaderamente se quiere, y yo soñaba con tener mi propio lugar de comidas”, dice esta joven emprendedora. “De niña jugaba con ser cocinera, y ahora estoy jugando de verdad”, ríe. Pero si bien tenía la idea clara, Paola, como todo nuevo inicio, no estaba segura de por dónde empezar. “Lo que sí sabía era que tenía que ser un lugar diferente, que tenga un valor agregado”. Entonces, ¿por qué una crepería y no una taquería o silpanchería? “Todo nació por mi estadía en Alemania. Recuerdo que una Navidad que me tocó pasar allá, me encontré con una fila larguísima, en cuyo inicio había un cocinero que preparaba crepes a la vista de todos. Era la primera vez que veía cómo se elaboraban, y como soy una fanática, memoricé el preparado de este platillo mientras esperaba por uno”, dice Paola. La habilidad del cocinero que entretenía a los comensales también le llamó la atención, “además de prepararlo para que todos lo vean, esta persona interactuaba con la gente, me parecía que lograba una cercanía que no se da en otros restaurantes, donde la cocina queda en un ambiente aparte”.

Conquistada por el sabor de aquella receta a base de harina de trigo, Paola se compró una máquina con el molde para esta masa, aparato que trajo consigo en una de sus vacaciones de fin de año a La Paz. Su estadía coincidía con una gran feria en la que vio la oportunidad de promocionar su producto. Y el éxito que obtuvo la decidió a poner en marcha su plan. “Cuando regresé definitivamente sabía que una crepería era una propuesta no muy explorada en el medio, más aún pensando en lo bien que me había ido en la feria navideña”. Entonces buscó el lugar apropiado y lo encontró en el vistoso barrio de San Miguel sobre la calle José María Zalles, Bloque M, Nº M2. Se trata de un local en el que funcionaban dos negocios y allí se fue instalando con mano propia este atelier de los sentidos que, a decir de su propietaria y administradora, quiere ser también un recoveco del arte. “A mí me gusta mucho el concepto de atelier, ese estudio donde trabaja un artista”, explica Paola.

Entonces ella y su hermana Ximena se pusieron el overol y empezaron a darle vida a esa infraestructura de un solo piso. El resultado es una combinación de madera, cuadros y agradable música bajo esa casita que recuerda a los palafitos, esas viviendas que se construyen a orillas del mar. “Queremos ofrecer todo tipo de productos, sabores del mundo como platillos italianos, árabes, sin descuidar una propuesta con ingredientes bolivianos con nuestro grano estrella, la quinua”, cuenta Paola sobre éste espacio que abre de martes a viernes de 10.00 a 22.00, los sábados de 11.30 a 21.30, y días domingo de 16.30 a 20.30, el cual también atiende pedidos al 76786686.

Además de los crepes, este atelier de los sentidos oferta masas como brownies (bizcocho), muffins (panqueque), sfijas (empanada árabe), pies (pastel) y también sándwiches y ensaladas. Por las noches se han programado los after office, donde se ofertan bebidas con alcohol como gin, vino y cerveza, y en la lista sin alcohol figuran jugos frutales, mates y una gran variedad de cafés. La Crêperie además tiene ofertas muy atractivas y curiosas, como el intercambio de un libro por un crepe, el cual finalmente irá a parar a un estante pues allí también se fomenta la lectura. Y es que es un taller para todos los sentidos.  l

Cómo prepararlos

• Los crepes son una receta europea de origen francés hecha fundamentalmente de harina de trigo, con la que se elabora una masa en forma de disco. Se sirve habitualmente como base de un plato o postre aplicándole todo tipo de ingredientes dulces o salados.

• Los ingredientes para el relleno son muy variados, se pueden rellenar casi de cualquier cosa, a gusto y elección de quien lo prepare. Los crepes dulces, al elaborarse principalmente para postres y meriendas, suelen rellenarse con chocolate, caramelo, mermeladas, etc. Por su parte, los crepes salados se preparan como entradas o platos principales, y se rellenan de otros ingredientes como verduras, queso, pescado, pollo, etc.

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