Escape

Ciencia para la raza

En los Estados Unidos de principios de siglo XX se hicieron pruebas eugenésicas para mejorar la raza.

La Razón (Edición Impresa) / Vicente Jiménez, El País

00:00 / 14 de diciembre de 2014

En el Lower Manhattan, el epicentro de los “híbridos raciales” y los “horrores étnicos” de una ciudad de aluvión, el Asian/Pacific/American Institute de la Universidad de Nueva York (NYU) practicó en la primera semana de diciembre uno de esos ajustes de cuentas con la historia tan propios de este país. La exposición Haunted Files: The Eugenics Record Office recrea uno de los episodios más oscuros y vergonzantes de la ciencia, la política y la progresía de Estados Unidos: el movimiento eugenésico (buen nacimiento) de los años 20 del siglo pasado y sus funestas consecuencias en forma de leyes segregacionistas, esterilizaciones masivas y otros horrores del racismo convertido en sucedáneo de ciencia. La muestra es de una simpleza aterradora. Los comisarios han reproducido junto a Washington Square una sala de la casa que albergó hasta 1939 la citada oficina de registros eugenésicos en Cold Spring Harbor, en una colina con vistas al estrecho de Long Island. En la pared, una pizarra infantil muestra una serie de medidas para “frenar la proliferación de individuos defectuosos y degenerados”, tales como la segregación, la esterilización, los matrimonios restringidos, la educación eugenésica, los apareamientos controlados y la eutanasia. Dos mesas, varios archivadores, objetos personales, lámparas de luz mortecina, reproducciones exactas de documentos y un ventilador renqueante y de monótono ruido permiten al visitante trasladarse a aquel espacio siniestro donde supuestos científicos validaban qué razas eran superiores y, por lo tanto, qué individuos eran un bien social a proteger, y qué razas no daban la talla, es decir, quiénes eran una excrecencia prescindible.

“Algunos han nacido para ser una carga para los demás”, se podía leer en los carteles de los mítines del movimiento eugenésico, un fenómeno que contó con el aval de científicos reconocidos y el dinero del capitalismo neoyorquino. La Oficina de Registros Eugenésicos nació en 1910 con fondos del Instituto Carnegie, la fundación Rockefeller y la familia de Edward Harriman, el magnate de los ferrocarriles, donantes todos ellos partidarios del progreso y los avances científicos. Al frente de la institución se pusieron Charles Davenport, biólogo de Harvard, y su colega de Princeton Harry Laughlin. Pretendían aplicar la genética al progreso y mejora de la raza humana. Su terreno de investigación fueron los barrios pobres de Manhattan, donde dieron con muchos desgraciados alejados del canon superior. A partir de ellos establecieron tipologías de individuos, clasificaciones de discapacidades, morfologías de la pigmentación de la piel y el pelo, escalas de imbecilidad, idiotez, deformidad y fealdad. No lo hicieron solos. Instituciones psiquiátricas o divulgativas de gran prestigio, como el Museo de Historia Natural, colaboraron en la tarea con admirable dedicación, al igual que conspicuos académicos, líderes religiosos, filántropos, intelectuales e inclusos juristas. El magistrado del Tribunal Supremo Oliver Wendell Holmes falló en 1927 a favor de una esterilización forzosa con el argumento de que “tres generaciones de imbéciles son suficientes”.

Carta blanca

“La Oficina de Registros Eugenésicos se construyó en torno a ideas que incluso hoy podrían parecer defendibles. En su momento, fue ampliamente aceptada como una ciencia legítima”, afirma Noah Fuller, comisario de la muestra. “Junto a California, Nueva York fue uno de los Estados que con más vigor promovió la eugenesia en los primeros años del siglo XX”, recuerda la escritora Christine Rosen. La Oficina fue una especie de lado oscuro del progresismo de la época que tuvo enorme influencia en Washington. Laughlin abogó ante el Congreso por leyes de esterilización forzosa y vetos a determinados grupos de inmigrantes. Tuvo éxito. La Ley de inmigración de 1924 prohibió la entrada de europeos y asiáticos del este, judíos y árabes. Dentro del país, miles de personas que no eran acordes con los parámetros raciales fueron esterilizadas en una treintena de Estados. “Algo llega a su fin cuando los convictos, los indigentes, los antisociales, los repudiados por sus propios países, los desempleados y los inasimilables pueden permitirse mezclar su sangre con la que hoy circula por América”, afirmó Davenport en uno de sus escritos. En otro añadió: “Que la esterilización sea legalizada pero no como un castigo por un delito, sino como una medida para prevenir el crimen y tender hacia un futuro más feliz”.

La Alemania nazi tomó no pocas de las ideas del movimiento eugenésico estadounidense para sus políticas de exterminio. El propio Laughlin recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Heidelberg por sus trabajos en pos de la “limpieza racial”. Los organizadores de Haunted Files consideran que no es necesaria una teoría científica para que la gente se odie. La historia, en su afán por repetirse, muestra en los últimos años viejos fenómenos que rechazan lo diferente.

Texto: Fotos: internet

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia