Escape

Ocho claves para salir de fiesta en nueva york

La cuestión es divertirse, dejarse llevar es importante, arreglarse para comerse la noche neoyorquina sin desentonar con la gran ciudad.

La Razón (Edición Impresa) / Carmen Mañana, El país

00:00 / 01 de junio de 2014

Si la actriz Chloë Sevigny representa el epítome del cool posmoderno, su hermano Paul es el equivalente dentro de la noche neoyorquina. DJ, empresario y a-lister (aquellos que siempre son invitados a los eventos más exclusivos de la ciudad), acaba de inaugurar su primer club, el Paul’s Baby Grand, en el corazón del barrio de Tribeca. Da algunas de las claves para moverse como un insider (y no como un turista a una Lonely Planet pegado) por la noche neoyorquina.

1. Música: vulgar sin complejos.

El lema es no tomarse demasiado en serio a uno mismo. Durante años existió una especie de competición por ver quién era el más purista, crítico y vanguardista de los DJ neoyorquinos. Los grupos pasaban de ser “lo más a lo más obvio” en el mismo fin de semana, con su consiguiente revival nostálgico al mes siguiente.

“La gente cada vez trabaja más y cobra menos, y cuando tiene un rato para salir quiere disfrutar de verdad. Y eso significa que a veces puedes permitirte pinchar la canción más vulgar del universo. No se trata de ser tan cools que nadie te entienda. Se trata de hacer que la gente se divierta. Sin complejos”, explica Sevigny al referirse a la selección musical.

2. Bebidas: olvida el Cosmopolitan.

La complejidad técnica de la coctelería neoyorquina ha llegado a cotas tan elevadas que resulta incluso sobrecogedora. “La época en la que las copas venían con un manifiesto ha pasado. Todos agradecemos que haya un profesional detrás de la barra, pero creo que muchos se preocupan más de lo que deberían: no es ingeniería química. Ahora se llevan los cocteles trabajados, pero con una presentación que te haga sonreír. No hay que tener miedo de servir un trago granizado sobre un coco coronado con sombrillas. Hay que empezar a divertirse antes de que el alcohol llegue a la sangre”. Y sobre el coctel Cosmopolitan, Sevigny tiene muy clara su postura: resulta tan fácilmente ridiculizable que lo verdaderamente esnob es no hacerlo. “No hay que burlarse de los turistas que quieren sentirse como Sarah Jessica Parker”.

3. Ropa: chinelas no, esmoquin sí.

La tendencia es ir hacia una estética más arreglada tras años de dictadura chinelística. “Hemos llegado a un punto en el que si apareces en esmoquin frente a la puerta de mi bar tienes garantizada la entrada, aunque solo sea porque haces juego con el papel pintado de las paredes”, bromea. La ciudad, en su opinión, se está volviendo demasiado relajada en comparación con los implacables noventa y los sobreproducidos ochenta. “Elegir tu vestimenta, ponerte guapo, es parte de la ceremonia y donde empieza la emoción”.

4. Admisión: no cualquiera.

Los estilosos, dentro. Serán considerados motivos de expulsión inmediata: llevar camisa blanca con jeans, gorros de lana —“da igual que todos los hombres que viven en Hollywood los usen”—, carteras con cadena, zapatos con punta cuadrada; y, en el caso de las chicas, tops de fiesta. “No importa que seas importante o hayas hecho algo importante, si vas vestido como un andrajo, te quedas fuera”.

5. Citas: todos con todos.

Las mujeres lo tienen complicado  “porque cada vez quedan menos hombres”. De lo que se infiere que los hombres lo tienen cada vez más fácil. ¿El único problema? Los grupos se han vuelto pequeños y aislados: modelo Friends. “Por eso los clubs que funcionan son los que mezclan gays, lesbianas, gente mayor y más joven. Lo monotemático es un aburrimiento”.

6. Cirugía plástica: prohibida.

“Los Ángeles da miedo. Cuando ves a la gente no sabes si aún siguen siendo humanos con tanta cirugía, y en Chicago está pasando lo mismo. Gracias a Dios en Nueva York bótox y silicona se consideran lo peor, puede que sea por la influencia europea. La única persona con grandes pechos falsos que podría entrar en mi club sería un hombre”.

7. Edad:  veinteañeros.

“La gente se casa menos de lo que solía hacerlo, así que la edad media de los bares ha subido considerablemente en los últimos años. Pero en Nueva York no se sale ni la mitad que en Europa”. Así que, aunque los mayores de 35 años están un poco mejor representados que los Verdes en el Parlamento, la noche sigue siendo de los nacidos d. K. (después de la muerte de Kurt Cobain).

8. Zonas: siempre Brooklyn.

Hace diez años “todo se movía” en torno a Chelsea y al Meatpacking District, que vivió su revitalización gracias a la avalancha de tiendas y restaurantes de autor entre las calles 14 y Hudson. “Poco a poco los bares se han ido moviendo hacia Hells Kitchen (la zona más baja y sucia de la ciudad en el siglo XIX, delimitada por las calles 34 y 59) y Bowery (donde se encontraba la mítica sala CBGB, hoy convertida en una tienda de John Varvatos)”. Sin olvidar Brooklyn, que “es donde están sucediendo las cosas más excitantes ahora mismo y el lugar con los impuestos más bajos de todo Estados Unidos. El sitio perfecto para los que tienen veinte años”, sentencia Sevigny.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia