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Los coleccionistas de palmeras

Luis y Oscar Moreno Suárez resumen 30 años de investigación en un libro sobre las palmeras de Bolivia.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández Ríos

10:08 / 18 de septiembre de 2019

Los primeros recuerdos de Luis René (88) y Oscar Ismael (77) Moreno Suárez son los descansos familiares en Montero, cerca del río Piraí, en un área donde en antaño abundaba la fauna y la vegetación. “Para mí era un gozo tremendo pasar las vacaciones allá y meterme en el monte, ir al río y ver todo lo que había”, recuerda Oscar. De esa manera surgió en ambos el pasatiempo de estudiar las plantas, algo que se convirtió en una pasión cuando se especializaron y coleccionaron las palmeras de Bolivia.

Entre 1830 y 1833, el naturalista francés Alcides d’Orbigny recorrió Beni, Santa Cruz y Cochabamba para registrar información y también recoger frutos y hojas de palmeras nativas, señala el libro Palmeras útiles de Bolivia, escrito por la bióloga especializada en botánica Mónica Moraes. Son justamente d’Orbigny y Moraes —además del científico boliviano Martín Cárdenas— las principales influencias para que los hermanos Moreno Suárez estudien y, después de tres décadas de investigación, publiquen el libro Colecciones de las palmeras de Bolivia.

“El gran crédito es de mi hermano mayor, Luis René, porque hizo todo el trabajo para el libro. Se encargó de los estudios, las descripciones, la edición. Incluso aprendió a dibujar con tinta china y aprendió latín. Lo que yo hacía, porque tengo contacto con el monte, era encontrar y recolectar lo necesario”, comenta, con mucha modestia, Oscar, quien quedó cautivado por las palmeras cuando trabajaba en la apertura de caminos, y halló plantas que le llamaron la atención.

“Para este trabajo nos remontamos al año 1989, cuando visitamos el noreste del departamento de Santa Cruz, lo que entonces era el Parque Nacional Huanchaca (...). En aquella época nos llamó la atención y nos admiramos en la contemplación de vistosas palmeras, un verdadero paraíso, donde algunas sobresalían por encima del dosel de la selva. Nos preguntamos, ¿qué nombres tendrían? Oímos a los lugareños hablar del casi-cusi, cusi macho, tarampabo, chonta, huaimi, marayaú, chonta real, palma real, marfil, motacuchi, sumuqué y otros, pero ¿y sus nombres científicos?”, señala el inicio de Colecciones de palmeras de Bolivia.

“Dicen por ahí que buscando se halla”, comenta Oscar. Durante estos 30 años de investigación, la hermandad apeló a científicos que llegaban al país y a especialistas en palmeras, como Moraes. La teoría vino acompañada por incursiones en todo el territorio nacional, donde recolectaron materiales muy voluminosos, plantas difíciles de conseguir por su altura o con espinas, o ubicados en áreas de difícil acceso. Pese a todo, lo lograron.

En las 434 páginas del libro hay referencias de las 109 variedades de palmeras que hay en Bolivia, desde una Attalea phalerata Mart. ex Spreng. var. humillis L.R. Moreno, pasando por la Parajubaea sunkha Moraes, la Geonoma troglochin Burret, hasta la Syagrus petraea (Mart.) Becc. var. elata L. & O. Moreno. De las palmeras existentes en Bolivia, los hermanos recolectaron 106 variedades, algunas de las cuales fueron reclasificados por ellos e incluidos en la segunda edición del texto.

A sus 88 años, Luis René trabaja como asesor del Jardín Botánico de Santa Cruz, adonde va al menos tres veces a la semana. Mientras tanto, Oscar vive con su esposa, Cristina Aguilera, en el condominio La Jupia, en las afueras de Montero, donde juntos comparten su pasión por las palmeras, en un jardín donde hay al menos 60 variedades de su colección.

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