Escape

crucero paseo en una ciudad flotante

El viaje se inicia vía aérea desde Bolivia hasta Miami y se conecta con el barco para navegar durante siete días de ensueño por el Caribe.

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Vargas

00:00 / 23 de noviembre de 2015

Patricia Pachi Balderrama y su esposo Edgardo Bergamaschi brindan con sus invitados en el Rising Tide, un bar móvil que sube y baja lentamente tres cubiertas en el corazón mismo del Allure of The Seas, un monumental barco que brinda las comodidades de un hotel cinco estrellas a 5.000 viajeros.

“¿Cuántas veces viajaron en crucero?”, les preguntan mientras tintinean las copas de champán. Ellos se miran, sonríen y Pachi contesta: “Cuando llegamos a las 130, decidimos dejar de contar: Nadie nos creería”.

Edgardo y Pachi son directores ejecutivos de la Organización Viajes Espacial, que en Bolivia representa a la Royal Caribbean International, empresa que cuenta con 21 barcos en servicio y entre los que destaca el Allure of The Seas, que actualmente es el crucero más grande del mundo.

Con su guía —30 años de experiencia en facilitar la travesía a más de 10.000 clientes en Bolivia—, partimos desde La Paz, Cochabamba y Santa Cruz para vivir la experiencia.

Desde esta última ciudad tomamos el vuelo a Miami de Boliviana de Aviación (BoA). “Tenemos vuelos directos en horarios convenientes para los turistas, ya que llegan a Estados Unidos de día y el retorno es de noche. El viaje se hace en las aeronaves de nueva generación 737-700 NG y 767-300 ER”, informa Fabiana del Castillo, responsable de relaciones públicas de la empresa estatal.

Tras siete horas de viaje, el calor de Miami nos recibe. El día se hace corto para visitar las zonas más turísticas de la ciudad; da tiempo de ir a algún mall para aprovechar las ofertas de temporada y luego disfrutar una intensa noche en South Beach, con tiendas, música en vivo, coctelería y toda la alegría que caracteriza a esta ciudad.

Al día siguiente, nos dirigimos al puerto de Fort Lauderdale, donde espera el Allure of The Seas:  presumimos una longitud de 360 metros, manga de 47 metros y un calado de 9,3 metros. Son 18 los niveles o cubiertas, 16 disponibles para los turistas. Lo impulsan seis motores y tres hélices para viajar a 23 nudos. Y la vista es imponente.

Luego de registrarnos, con una fotografía de cortesía, se nos dirige a uno de los 2.752 camarotes. “Los hay desde los que tienen vista al interior de la nave hasta los de lujo, con un balcón preferencial hacia el teatro acuático”, describe Luis Quiroz, gerente de Marketing de Viajes Espacial. 24 ascensores nos permiten desplazarnos por esta especie de ciudad flotante.

Como toda pequeña urbe, tiene sus barrios: son siete y están llenos de atractivos. El primero es el Royal Promenade, con bares, restaurantes —recomendable la pizza de Sorrento’s, de consumo libre y punto de encuentro de los jóvenes para cenar y la cafetería, llena de postres— y tiendas.

Está Central Park, la zona verde del barco con plantas de todas partes del mundo —incluyendo el croton, codiaeum sp, de Bolivia y Ecuador— y con el sutil sonido de pájaros y grillos acompañando los paseos.

El Boardwalk incluye el teatro acuático, los hot dogs, y el carrusel; el Entertaiment Place tiene la pista de patinaje sobre hielo, el casino y el Amber Theater; el Vitality At Sea alberga el spa y el gimnasio; la zona de piscina y deportes incluye el solárium bistró, los yacuzzi, el minigolf y las canchas multifuncionales; y la Youth Zone contiene atracciones especiales para niños  y adolescentes.

La oferta gastronómica es inagotable: están desde los restaurantes de cortesía —como el Silk, que ofrece sabores asiáticos y el Windjammer Café, que se caracteriza por abundantes bufés de menú multinacional— y los de especialidad, que van desde el tradicional café de Starbucks y la pasta de Giovanni’s Table, hasta la elegante comida de vanguardia del 150 Central Park o la exclusividad del Capitan’s Table.

Y eso es solo dentro de la nave. Al llegar a puerto, nos espera todo el encanto de Nassau, Bahamas, y sus paradisíacas playas que preparan otra aventura en el Caribe. Pero esa será una nueva historia.

Cómo viajar en el gigante

Los costos del crucero varían según el tipo de cabina y las fechas de salida. Existen tarifas económicas en temporada baja desde $us 514 por persona en cabina doble interior, como tarifas de unos $us 3.174 en cabina con balcón vista al mar. A las tarifas se debe sumar las tasas de puerto y propinas.

El Allure of The Seas hace rutas de siete noches y sale una vez por semana todo el año. Para más datos escribir al correo [email protected]

BoA ofrece cuatro vuelos directos a la semana, aunque se prevé la ampliación a una frecuencia semanal. También está funcionando el servicio de carga, informa Rocío Claure, gerente regional de la aerolínea en Miami.

Para viajar en el crucero se requiere pasaporte actual con mínimo de seis meses de vigencia y visa americana múltiple.

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