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‘El cuervo’: Poe y los homenajes

Un caballero, más bien mal vestido, en el 4º distrito de Ryan, que se hace llamar Edgar A. Poe.

Un caballero, más bien mal vestido, en el 4º distrito de Ryan, que se hace llamar Edgar A. Poe. Foto: www.cinemascine.net

La Razón

00:00 / 02 de septiembre de 2012

Estimado señor: Hay un caballero, más bien mal vestido, en el 4º distrito de Ryan, que se hace llamar Edgar A. Poe, y que aparenta estar muy angustiado, dice ser conocido de usted, y le aseguro, está necesitado de ayuda inmediata”. Ésta es la carta que el editor Joseph W. Walker envió desde Baltimore al doctor J. E. Snodgrass, el 3 de octubre de 1849, cuando Poe fue encontrado frente a una taberna en un estado delirante. Cuatro días después, el domingo 7 de octubre, a las 5 de la madrugada, Poe falleció en el Washington College Hospital. La causa de su muerte sigue siendo un misterio.

Es desde este misterio que El cuervo, de James McTeigue (2012), propone una historia que juega con los matices del homenaje, haciendo de Poe uno de los protagonistas de sus propios mundos ficcionales. Si se considera a ésta una película que le rinde culto a uno de los escritores fundamentales de la literatura universal, no se puede perder de vista el crudo y puro verdadero homenaje que el film pone en escena: un asesino en serie que, en la oscura ciudad de Baltimore del siglo XIX, ejecuta sus crímenes al pie de la letra de varios de los relatos más sangrientos de Poe, escandalizando las líneas de la inspiración. Así, la letra entra —literalmente— con sangre.

John Cusack da vida a un Poe renegado y resentido, que arma escándalos en tabernas y persigue a niñas burguesas. Nada más lejano a la melancolía que caracteriza a la imagen —innegablemente cliché— del escritor. Sin embargo, el desvío de lo usual termina por construir una figura nada innovadora en la que se extraña, para bien o para mal, aquellos rasgos que coincidirían con poemas tan oscuros como Annabel Lee, que Poe escribió muy poco antes de morir.

Con una que otra escena de tinte gore moderado y algunos gestos inteligentes en la reinterpretación del cuento La carta robada, ésta es una película regular, tal vez prescindible, pero no terriblemente molesta. Corta para los amantes de Poe, mediocre para aquellos que recordamos con fervor V de Vendetta, la primera película de McTeigue. El cuervo es un estreno del cine Center (MegaCenter). Mary Carmen Molina E.

Películas en pocas palabras

El intendente Sansho (cine japonés)

Pensar la justicia como un valor, como una ley moral que es necesario obedecer, ¿no la convierte en algo inhumano, en un dictamen alejado de la soberanía individual? El intendente Sansho, de Kenji Mizoguchi (1954), puede ayudar a discurrir en este dilema. Luego de atravesar los tormentos de la esclavitud, Zushio es el alcalde y libera a los esclavos que trabajaban en las tierras de su antiguo señor, el intendente Sansho, que había sido uno de los capataces más crueles del feudo. El quiebre se da cuando frente al mar, su madre, ultrajada y vendida como prostituta, clama hacia el vacío el nombre de sus hijos.

Como un eco espectral, el llamado llega a los oídos de Zushio. Su cambio no nace entonces de un imperativo moral, sino de la compasión por un desamparo en el que se reconoce. Cabe aclarar que Zushio no acude en auxilio del  prójimo como un Mesías, sino para preservar su dignidad. Años antes, su padre le había dicho que aquel que era incapaz de compadecerse de los otros, no merecía llamarse humano. Pedro Brusiloff

Kuroneko (cine japonés)

La guerra cunde en todo el país y Gintoki (Nakamura Kichiemon II) debe batallar mientras su madre y esposa  habitan desprotegidas una humilde choza.

Cierto día, una hueste hambrienta de soldados irrumpe en la cabaña. Al ver a las mujeres que la ocupan, los hombres deciden violarlas y asesinarlas. En ese momento, la cámara sale de la choza y muestra el bosque sumido en un imperturbable silencio. Luego vemos a un gato negro lamiendo los cadáveres.

La aparición de una naturaleza indiferente a los temores humanos, una naturaleza en cuyo semblante impasible se difuminan todas nuestras restricciones, definirá el desarrollo posterior de la terrorífica trama de Kuroneko, de Kaneto Shindo (1968). Las limitaciones culturales y familiares en que se sostienen las certezas del individuo serán violentamente avasalladas en una realización que, lejos del efectismo y de las emociones fáciles, hace coincidir el terror con un manejo sobrio y poético de la imagen. P.B.

La vida de los otros (cine alemán)

La vida de los otros es una película necesaria para comprender la represión en cualquier estado de situación. Se trata de la ópera prima de Florian Henckel Von Donnersmarck, director y guionista alemán. El film fue ganador de varios premios desde que fue lanzado al público en 2006; dentro de sus grandes logros está el Oscar a Mejor Película de habla no inglesa. Aquí veremos el sistema de espionaje en la República Democrática Alemana. El capitán Gerd Wiesler nos llevará a conocer los sistemas de persecución, y junto a él haremos el seguimiento a una pareja de sospechosos formada por el prestigioso dramaturgo y escritor Georg Dreyman y la popular actriz Christa-Maria Sieland. La psicosis colectiva que impera en un tiempo contradictorio hace que el film se vaya por los bordes y llegue al corazón del sistema de la STASI, una policía estricta nacida al calor de la Guerra Fría, heredera del terror. Imperdible, ése es el rótulo que se le puede poner a La vida de los otros. Claudio Sánchez

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