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Kenichi Kuwabara

Recorrió gran parte del Japón con el charango a cuestas y llegó a Bolivia para dominar su técnica. Tiempo después ganó el tercer lugar en el concurso de Aiquile. Charanguista apasionado

La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose

00:00 / 11 de enero de 2016

Fue amor a primer oído. Le sucedió cuando tenía 17 años y cuando un paisano charanguista ofreció enseñarle a tocar este instrumento. Ahora, el japonés Kenichi Kuwabara tiene 32 años y reside en Bolivia desde hace cuatro.

La primera vez que llegó al país fue en 2004, a sus 21, para aprender a tocar este instrumento con el maestro Saúl Callejas, a quien contactó desde su país vía mail. Para 2007 ya tenía un CD grabado, con variedad de música del mundo en fusión, la cual solía ejecutar con su grupo Tupelo Drive en Japón. Al año siguiente ya grabó como solista en Bolivia.

Luego volvió a su país de origen para grabar en 2010 con su grupo Alpaca Boom, compuesto por tres integrantes: un quenista, una violinista y él al frente del charango. “Todos éramos músicos con la experiencia de vivir en Bolivia”. En 2011 participó en el Concurso Nacional de Intérpretes del Charango en Aiquile, Cochabamba, y logró el tercer puesto en la categoría de Extranjero. También fue parte de los grupos Los Olvidados y Música de Maestros.

“Recién terminamos de grabar el disco de ‘ChupayCh'akis’, que es mi proyecto actual. Los temas tratan sobre la cotidianidad paceña y boliviana con composiciones originales, que incluyen chistes. Este mes vamos a hacer la presentación”. Algunas de las composiciones giran en torno a los siguientes temas: el fricasé, el minibús, el transporte, los bloqueos, los incumplidos, los trámites, el api y el tojorí y los PumaKatari.

Entre abril de 2012 y marzo de 2015, impartió clases de su idioma en la Sociedad Japonesa dirigidas a niños, pero actualmente también lo hace con adultos. “Me sorprende que haya tantas personas interesadas en el idioma y la cultura de mi país”.

Hoy en día dedica parte de su tiempo a hacer traducciones cuando lo contratan empresas o personas particulares. Además del charango, Kenichi toca otros instrumentos como la guitarra y el bajo eléctrico, los cuales ejecuta en sus tiempos libres. Su amor por esta tierra es tan grande que decidió formar su hogar aquí. “Tengo una esposa que es boliviana y un hijo de tres años”, dice.

En su memoria está que 2001 se integró al grupo de música andina, en la Universidad de Tokio, lo que le abrió los ojos para descubrir Bolivia.

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