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De fiesta en fiesta. Irupana rinde fe a la virgen de Las Nieves

Los festejos empiezan el 25 de julio, aniversario fundacional, luego es el Campeonato de Parapente, el festejo religioso y el día nacional. La imagen de la Mamita, cuentan, fue encontrada por un campesino dentro de un cajón en Chicaloma.

La Razón / Eduardo Schwartzberg

00:00 / 18 de agosto de 2013

Viajar es siempre una aventura, más aún si la travesía transcurre por el camino a Sud Yungas, tristemente célebre por los continuos accidentes que ocurren en esta ruta. La incertidumbre de cuánto durará el trayecto, que depende del estado del camino, de la resistencia de las llantas y de cómo se comporten todos los conductores que circulan por la carretera, es continua y compartida por los pasajeros de los vehículos.

El primer fin de semana de agosto, los billetes para las flotas que viajan de La Paz a Irupana se venden rápido. Residentes y visitantes regresan a su tierra para participar en la fiesta mayor que, desde hace ya tiempo, se celebra en estas fechas en honor a la Virgen de la Nieves.

Durante cinco días, Irupana vive una acumulación de eventos en la que se mezclan deportes, religión y fechas cívicas. Una cantidad importante de turistas se acerca a este rincón que resulta encantador gracias a su clima subtropical (templado cálido) y a su gente amigable.

Varios monumentos recuerdan a personajes ilustres de la historia del país nacidos aquí, como Agustín Aspiazu (1826), enciclopedista, poeta y abogado que fue presidente de la Corte Superior de Justicia de La Paz, rector de la Universidad Mayor de San Andrés, ministro de Guerra (1876) y, luego, de Justicia (1877 – 1878). También  creó el Colegio de Abogados.

Además de por la connotación religiosa, agosto es un mes especial en este pueblo porque es momento de reencuentros entre familiares y amigos. La fiesta empieza el 25 de julio, día del Apóstol Santiago y de la fundación de Irupana. Luego, entre el 2 y el 4 de agosto, suele haber un encuentro de parapentistas. Este año, una treintena de intrépidos pájaros humanos llenan el cielo yungueño durante el primer Campeonato Nacional de Parapente celebrado en Irupana. Una  carrera de “petas” (autos modelo Volkswagen Beetle) es el colofón del evento deportivo.

Los festejos se entremezclan. Cuando aún no ha terminado la competición de parapente, la noche del 3 de agosto se celebra la verbena de las fiestas en honor a la Virgen de las Nieves. Al día siguiente, los sonidos de las trompetas empiezan a escucharse desde Churiaca, una planicie en la parte alta del pueblo cubierta de un manto verde de pasto perenne (aquí aterrizan los parapentistas).

Las fraternidades descienden desfilando hasta la plaza Victorino Lanza (más conocida como “la principal”) y, en el frontis de la Iglesia, cada una tiene varios minutos para realizar su mejor presentación. Para darle más vistosidad al desfile, cuando cae la noche los lugareños lanzan al cielo globos de aire caliente que se pierden en la oscuridad, ante la mirada expectante de los ahí presentes.

El quinto día del mes es el día de la Virgen. La imagen religiosa es llevada en procesión por las arterias principales. Los novenantes de turno cargan en sus hombros a la Madre de Dios y la pasean por las estrechas calles visitando las casas de fieles devotos, que aguardan en sus puertas con frutos, pan y flores.

Una de las estaciones más importantes está ante la vivienda de Sara Maritza Moncada, más conocida como Doña Sarita. Ella dice sentirse bendecida por la Mamita y, además, posee un secreto muy bien guardado que se materializa en la variedad de deliciosos licores que ella misma produce y que, en la actualidad, son una de las cosas imprescindibles que uno debe probar cuando visita Irupana —al igual que las jawitas, singulares empanadas de queso que se consumen en el desayuno y que, durante los festejos hay que ir a buscar bien temprano para poder conseguir alguna—. La procesión sube hasta Churiaca para luego retornar a la iglesia de Santiago Apóstol, en la plaza.

“Nosotros recordamos que la fiesta de nuestra patrona antiguamente se festejaba el 2 de febrero. Pero, por problemas con las lluvias constantes, las fraternidades (folklóricas) no podían llegar. Entonces, se recorrió al día 5 de agosto”, refiere Luisa Mancilla, quien es responsable de la parroquia, mientras con otras devotas arregla los últimos detalles para la misa.

Los relatos sobre la aparición de la Madre de Dios son varios y diferentes, pero la mayoría concuerda en que fue dentro de un cajón, en la cercana población de Chicaloma. Posteriormente fue llevada a Irupana. “En Chicaloma, un hombre que trabajaba la tierra,  escarbando encontró un cajón y en éste estaba la Virgen. Entonces, vino a dar parte al pueblo y la trajeron”, cuenta Nora Arce, otra devota de la santa patrona, quien regresó al pueblo donde nacieron todos sus hijos después de varios años de radicar en Estados Unidos.

Una versión diferente es la de Mirian Belmonte, que relata que sólo encontraron el cuerpo de la Mamita y que el rostro lo trajeron de España, donde fue encontrado en la misma época.

Lo cierto es que esta fiesta patronal se ha constituido en la mayor del pueblo y, principalmente, de las y los irupaneños que decidieron emigrar por razones de estudio o trabajo pero, principalmente, por prosperar económicamente.

La historia de Richard Aguilar Gutiérrez es un ejemplo del fenómeno migratorio. A sus 18 años decidió buscar un nuevo horizonte en Argentina y trabajó de tallerista los primeros seis años que estuvo allá, para después montar, con el dinero ahorrado, su propio taller equipado con 20 máquinas en el barrio de La Matanza, en Buenos Aires. Hoy, a sus 47 años y con cinco hijos, todos nacidos en el país vecino, regresa cada dos años a Irupana para bailar morenada en la entrada folklórica. Esta vez, son ocho las fraternidades participantes, cantidad mayor que en otros años, según el alcalde, Clemente Mamani Condorera, que no rechaza la invitación de los bailarines que, al pasar frente a él, lo sacan a danzar.

Durante los días de fiesta en honor a la Virgen, cerca de la plaza principal, en una casa de la calle Bolívar, se desarrolla una actividad paralela: la riña de gallos que, tradicionalmente, se realiza en esta población y cuya entrada cuesta Bs 1.

Varios galleros han llegado de diferentes localidades cercanas trayendo a los ejemplares que crían específicamente para estas contiendas. Cada pelea dura media hora, tiempo que es controlado por una persona que cumple con el rol de árbitro, de recibidor de apuestas y de anunciante del vencedor de cada ronda. A veces, cuando ambos animales quedan malheridos, todo queda en empate.

La fiesta llega a su fin con el desfile cívico en homenaje a la fundación de Bolivia, el día 6. Después, los residentes retornan a los diferentes lugares donde radican, con la promesa de volver al año siguiente; algunos, para quedarse definitivamente.

Datos importantes

Transporte

Las flotas salen desde la terminal de Minasa. El pasaje cuesta alrededor de Bs 30 y dura, mínimo, seis horas.

Hospedaje

Hotel Bougainville, en la calle Sucre, 341(Tel. 22136155); La Posada del Rey, en la plaza Victorino Lanza (Tel. 22136149).

Gastronomía

Para desayunar, lo típico es comer jawitas acompañadas de chocolate caliente. A mediodía, la fritanga es una buena opción.

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