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Al final del Illimani - un ejemplo de minería que cuida la naturaleza

Los mineros de la cooperativa aurífera 15 de Agosto extraen oro a más de 4.700 msnm con estrictas medidas de seguridad

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández Ríos

00:00 / 22 de noviembre de 2015

Mientras un antiguo mito irlandés cuenta que al final del arco iris se encuentra una olla llena de monedas de oro, otra leyenda, en este caso boliviana, indica que el dios Wira había decidido crear una comarca andina, pero cada que instalaba una población, el dios Khuno destruía casas y gente con sus soldados de hielo.

Así sucedió en varias ocasiones, hasta que un día Wira asentó el talón en el rudo altiplano para formar un hoyo inmenso. Khuno llegó con sus huestes níveas para destruir el nuevo pueblo, pero el hueco, que era acogedor, disolvía la nieve y la convertía en mansos arroyuelos. Desde entonces, Khuno vela con sus ejércitos diezmados desde la lejana cordillera.

En una combinación de fantasía, cual si fuera el final de un arco iris, a los pies del Illimani —uno de los señores tutelares que espera en las afueras de la hoyada—, se encuentra no solo una olla llena, sino un cerro que esconde el metal dorado, donde la cooperativa aurífera 15 de Agosto es ejemplo de minería responsable en Bolivia en el cuidado del medio ambiente.

Para visitar este lugar es necesario atravesar la zona Sur paceña. Al iniciar la travesía, después de unos minutos desde Ovejuyo, ya se tiene una vista diferente del Illimani, que parece estar detrás de pequeños cerros protegidos por un cúmulo de nubes, en constante vigilancia de Chuquiago Marka.

Solo es el comienzo, pues llegar a la parte inferior del macizo implica una aventura a través de un largo y serpenteante camino de más de tres horas, tiempo en el que se observan colinas alfombradas de vegetación, a unos 2.500 metros sobre el nivel del mar (msnm).

Desde ahí el camino se hace complicado, ya que al terreno húmedo se suman piedras que hacen difícil llegar al campamento. Parece una vía inacabable, hasta que el vehículo que transporta a la delegación se detiene en una pequeña construcción de ladrillos, donde Oria Peñaloza, una mujer de pollera que viste chaleco verde con franjas plateadas y fluorescentes, se encarga de registrar a los visitantes.

Se trata de la primera de tres casetas que ha instalado la Cooperativa Minera 15 de Agosto con el fin de resguardar la seguridad de quienes entran y salen del campamento. Con ese fin, cada miembro de la organización se alterna cada semana para cumplir esta labor. Por estos días es el turno de Oria, quien luego de anotar los datos sale de la habitación para quitar los troncos que impiden el paso de los coches.

A minutos de llegar al campamento, se ven a la vera del camino piedras pintadas de blanco que indican la ruta hacia la comunidad donde descansan las familias cooperativistas, a 3.540 msnm. Entre las señales que abundan en este sector hay una que informa que se ha arribado a la comunidad Bajo Ocobaya, cantón Lambate, municipio de Irupana en la provincia Sud Yungas.

El panorama es distinto, como extractado de un mito, ya que impera el orden y la limpieza. A los costados de la calle principal se mantienen las piedras blancas, parte de los postes de energía eléctrica están pintados de amarillo, mientras que en cada esquina hay un cartel de información básica, como la ubicación de los baños o la pila de agua potable.

También existen basureros verdes, amarillos y rojos, de acuerdo con el material de los dese-chos. Alexander Nina, presidente de 15 de Agosto, recuerda que años atrás la realidad era distinta. “Teníamos que cargar los víveres en nuestras espaldas desde Totoral (la población más grande de la región) hasta Bajo Ocobaya. Después debíamos llevar los bultos hasta Alto Ocobaya y se tardaba tres horas”.

“Los primeros trabajadores cuentan que aquí no había nada, ni siquiera una choza. Han sufrido mucho”, confirma Blas Mamani, quien llegó en 2003 desde Viloco y fijó su residencia permanente en esta comunidad.

Pasa subir a la mina se debe pasar por el segundo punto, donde se provee de la vestimenta obligatoria: casco, lentes y guantes de protección, tapones para los oídos, lámpara, zapatos de seguridad y chaleco de alta visibilidad. “Cooperativa 15 de Agosto. Seguridad en todo momento, en todo lugar”, indica el panel que antecede a la tranca.

En lo alto, a 4.700 msnm, parecen verse las raíces del Illimani, unas estructuras de piedra enfiladas que dan la impresión de estar cuidando al ente tutelar. Es el lugar donde trabajan 200 personas en la extracción de oro.

El proceso de trabajo en la cooperativa está precedido de mensajes de seguridad para evitar accidentes y tener una labor ordenada y saludable. Un ejemplo de ello es el recipiente para botar los restos del pijcheo (masticado de hojas de coca).

En interior mina, donde se trabaja en tres turnos, los cooperativistas emplean perforadoras y combos para hallar una veta de cuarzo, una piedra arenosa de color plomo claro que contiene pequeños granos de oro. El material extraído cae en el buzón,  construcción donde desciende la carga, que luego es llevada a una chancadora, máquina que tritura los minerales.

En la cooperativa hay dos ingenios o plantas de concentración del mineral: 24 de Abril y Dinamyco. En ambas las labores son similares, pues dentro de cada ambiente funciona equipamiento que se encarga de  extraer el mineral dorado.  Como casi en todo el yacimiento, abundan los anuncios de prevención.

Adentro, continúa el proceso aurífero con los molinos a bolas, un recipiente metálico cilíndrico que en su interior contiene piedras esféricas que muelen el cuarzo hasta hacerlo polvo. Después, el material es trasladado a trapiches, un aparato que se mueve con engranajes grandes y que se encarga de hacer otra molienda, hasta que quede una especie de barro fino, al que se agrega detergente y mercurio, que se amalgama con el oro.

En el proceso final, la aleación se deposita en un envase donde se derrite la mezcla. Al ser el mercurio un metal más liviano que el oro, éste se evapora y se traslada a través de un tubo a otro recipiente, aunque en el intermedio hay un balde con agua que convierte el mercurio en líquido. Con este método se ahorra el uso de este metal tóxico y se evita la contaminación de los suelos. Por otro lado, mediante ello se recupera entre el 94 y 95% del preciado mineral.

Este trabajo responsable con el medio ambiente, de buenas relaciones con la comunidad y de buena gestión administrativa es resultado de seminarios y charlas impartidas por la empresa Cumbre del Sajama desde hace cuatro años, lo que ha permitido que 15 de Agosto haya recibido el 11 de septiembre la certificación de Minería Justa - Fairmined, que permitirá la exportación de oro a la empresa suiza Chopard, que fabrica relojes.

Daniel Lafuente, gerente de Proyectos de Cumbre de Sajama, informa que se posibilitó que dirigentes de la cooperativa visitaran la mina de Corocoro, en La Paz, además de compañías similares en Perú, Colombia y Mongolia. Estas experiencias sirvieron para concienciar que el mejoramiento de las condiciones de trabajo dentro de la compañía minera genere niveles superiores de vida para las familias y aumente sus ingresos económicos.

“No lo hicieron por lo económico, sino para mejorar su calidad de vida y tener una buena imagen”, asevera Cielito Saravia, encargada de comunicación de Sajama, quien además formó parte activa de este trabajo para hacer de la cooperativa un mejor lugar.

“Antes no había camino, íbamos caminando hasta arriba porque no podían pasar los autos, pero ahora tenemos una vía hasta el socavón”. Cristina Puña, actual vocal de la cooperativa, es una de las 40 mujeres que forman parte de este emprendimiento, por lo que se siente orgullosa de vivir en un lugar con buenas condiciones de trabajo y de cuidado medioambiental.

Proveniente de Sorata hace  21 años, de muy joven llegó a Bajo Ocobaya junto a su pareja para ver si al final del Illimani podía encontrar al menos una olla de oro, pero es consciente de que halló algo más, al ser un ejemplo de la minería y del buen vivir en el país.

Yani y Señor de Mayo, en procura del cambio

La experiencia de la cooperativa 15 de Agosto en cuanto al cuidado del medio ambiente, gestión administrativa y seguridad y salud ocupacional —que han posibilitado su certificación de Minería Justa (Fairmined), con mejores posibilidades para las exportaciones— ha sido el ejemplo para que otros emprendimientos nacionales también quieran lograr el mismo objetivo.

Cumbre del Sajama, empresa de consultoría y asesoramiento al sector minero con una experiencia de más de 18 años en el apoyo a la minería pequeña a través de capacitaciones, tiene como nuevo objetivo conseguir mejores condiciones de vida y de trabajo dentro de las cooperativas Yani y Señor de Mayo, ubicadas en el municipio paceño de Sorata.

Lograr estos objetivos en el cuidado del medio ambiente, mejores condiciones en salud y seguridad ocupacional (SySO) y mejor manejo administrativo son consecuencia de una labor que conlleva la movilización de un equipo especializado y multidisciplinario.

Para concienciar a los cooperativistas de Yani y Señor de Mayo, Cumbres del Sajama ha organizado un viaje de dirigentes a los ambientes de la Empresa Minera Corocoro, donde además de mostrar el mecanismo de trabajo se promueve el intercambio de experiencias.

“En nuestro país hay una gran cantidad de cooperativas y muchas organizaciones informales e ilegales. Se necesita mucho apoyo del Estado, de entidades que tengan financiamiento para mejorar a través de este tipo de programas.

Nosotros tenemos poco financiamiento, pero se ha logrado algo interesante”, comenta al respecto, Daniel Lafuente, gerente de Proyectos de Cumbre del Sajama.

Así como 15 de Agosto, Yani y Señor de Mayo están en camino a conseguir la certificación Minería Justa, para mejorar sus condiciones de vida y de trabajo.

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