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La madre que une a sus hijos es Candelaria

La Virgen del Socavón es la patrona de Oruro. Sus habitantes le ofrendan flores, velas y danza

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Vargas Saldías

00:00 / 13 de febrero de 2019

Con los dedos de las manos entrelazados para la oración y de rodillas, Marisol Gandarillas Chara (46) se deshace en llanto delante del altar de la Virgen de la Candelaria en Oruro. Ella no ha llegado con ningún problema grave a cuestas, su salud está bien, tiene un trabajo que da réditos y una familia que la espera en Argentina, país en el que actualmente reside. Sus lágrimas responden a otro motivo: hace cinco años que no había podido ver a su mamita del Socavón, quien en aquel entonces le ayudó a superar un problema de salud. “Me tenían que volver a operar, mi columna me dolía demasiado, pero ella me salvó, ahora estoy bien”. Por eso, ni bien sus ojos se posaron en la imagen, empezó a llorar.

“Los orureños tenemos dos madres: nuestra mamá biológica y la Virgen del Socavón. Cuando llegamos ante ella nuestros corazones palpitan muy fuerte y nos llenamos de emoción”, resume María Jesús Soria Rosendi, jefa de la Unidad de Gestión del Carnaval, dependiente de la Alcadía de Oruro. Ella, como buena orureña, es devota de la patrona de la ciudad.

A la Virgen se la puede ver en todo lado: como estampita en las casas y negocios, en el transporte público, en el arte y también en el paisaje. El monumento escultórico de la Virgen del Socavón —creación de Jorge Azeñas, de 45,40 metros de altura sobre una base de 8,60 metros de radio— se puede ver casi desde cualquier punto de la ciudad, gracias a que está emplazado sobre el cerro de Santa Bárbara.

Muchas son las leyendas que hablan sobre la aparición de la Virgen en Oruro. El investigador Niver Montes, en su libro Proceso íntimo del Carnaval de Oruro (1986), se refiere a la mitología andina, en que Wari, un semidiós del fuego, envió víboras, hormigas y sapos al desobediente pueblo Uru para castigarlo. Para suerte de los afectados, apareció una hermosa ñusta —la Virgen— que convirtió a la plaga en roca y arena. Otra leyenda se refiere al Nina-Nina (Anselmo Belarmino), joven enamorado que fue herido con una daga por el padre de su amada, Lorenza Choquiamo. Desangrándose llegó a su habitación, donde tenía la imagen de la Virgen de la Candelaria. Allí, una mujer lo socorrió y lo llevó al hospital San Juan de Dios.

Algo parecido pasó con el Chiru-Chiru, un ladrón que vivía en las faldas del cerro Pie de Gallo, pues en su guarida tenía la imagen de la Virgen de la Candelaria.

“Era una especie de Robin Hood orureño”, relata Soria Rosendi. “Robaba a los ricos para darles a los pobres”. Pero una vez que fue sorprendido y herido, una mujer le ayudó a llegar a su guarida, donde fue hallado muerto, junto a una imagen de la Candelaria, casi en tamaño natural, pintada en el muro de su escondite. Fueron los padres agustinos los que trajeron a Oruro la imagen de la Virgen Candelaria, que acaba de celebrar su día el 2 de febrero. En su templo, miles de flores blancas se ofrendaron a la patrona de la ciudad, además de música y arcos de plata de parte de los conjuntos folklóricos.

Atendiendo a los feligreses está el sacerdote Demetrio de la Torre, rector del Santuario. “Se hizo una gran pregrinación en la que participaron las autoridades, representantes de las parroquias, grupos folklóricos y cofradías en la Plaza del Folklore. Después hubo una velada. Fue una manifestación cultural muy bonita, ni la lluvia asustó a los participantes”.

Como el 2 de febrero cayó en sábado, mucha gente que vive en el resto del país y en el extranjero pudo llegar para visitar a la patrona del Carnaval. “Madre que une a sus hijos”, es el lema que la Iglesia ha propuesto para la celebración de este año. 

“Constantemente hay peregrinos, es una parada obligatoria para los visitantes de la ciudad. Aquí tenemos también el Museo Minero, un socavón que está a la entradita, al lado del velero. En este último, la gente deja velas y expresa su devoción”, agrega De la Torre. “También tenemos un Museo Sacro, con la historia del folklore y del templo, así como elementos arqueológicos y explicamos también el proceso de restauración de la imagen”.

Es en este templo donde la devoción se expresa con velas, flores blancas, oraciones y danza folklórica. “En Carnaval, los danzarines ingresan de rodillas al santuario, dan una vuelta en el interior y después pasan de rodillas al pie del altar”.

Cerca del santuario está la parada del teleférico que lleva al turista hacia una representación más imponente: el monumento escultórico a la Virgen del Socavón. La pieza fue presentada el 1 de febrero de 2013 y está situada a 3.845 metros sobre el nivel del mar, al oeste de la ciudad. 

Al llegar, un fuerte viento recibe a los visitantes que en fines de semana se apropian del mirador, disfrutan de las áreas verdes o ingresan a la capilla para expresar su devoción. Emilio Achocalla Flores es el administrador del monumento. “Este cerro es un lugar místico, antes se llamaba Wara Wara, pero hubo una adaptación fonética en épocas de la colonia y se convirtió en Santa Bárbara. La gente viene hasta aquí para demostrar su fe y también para disfrutar de la vista desde el mirador”.

Una capilla, un museo y un espacio para la venta de artesanías y recuerdos recibe a los visitantes. Allí, más cerquita del cielo, también se pueden hacer pedidos a la Virgen. Entre ellos está precautelar la esencia de la fiesta folklórica más grande del país: el Carnaval de Oruro.

Acceso al santuario y al monumento

Al museo del Santuario de la Virgen del Socavón se puede ingresar de lunes a domingo en horarios de la mañana y la tarde. Los tickets se venden ahí mismo y tienen un costo de Bs 10. El teleférico hacia el Monumento escultórico de la Virgen funciona los miércoles, sábados y domingos, además de feriados. El ingreso al interior del monumento tiene un costo de Bs 3 para adultos y de Bs 10 para extranjeros.

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