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La medicina del futuro está muy cerca

Presencia remota

La Razón / Ívar Méndez

00:00 / 26 de agosto de 2012

Me encuentro frente a la pantalla de mi computadora portátil y mi paciente está a 400 kilómetros de distancia (más o menos la que hay entre las ciudades de La Paz y Cochabamba). Lo puedo ver tendido en el suelo, poco después de haberse accidentado en un quadratrack. Estoy utilizando un sistema innovador de presencia remota, el cual me permite evaluar al paciente —en tiempo real— con la ayuda de un bombero que ha sido el primero en llegar a la escena del accidente para brindar los primeros auxilios.

Esta tecnología, que salva vidas, funciona con la señal de los teléfonos celulares. Y me facilita no sólo evaluar el estado del paciente, también puedo escuchar sus latidos cardiacos y los sonidos respiratorios de su pecho gracias a un estetoscopio digital. Puedo además realizar una ecografía de su abdomen, corazón y pulmones para descartar la posibilidad de daño en esos órganos vitales o una hemorragia interna. Todo ello antes de que el accidentado haya sido acomodado en la ambulancia. Esta evaluación de presencia remota ha tomado apenas ocho minutos y ha eliminado las barreras de tiempo y espacio que existían entre el médico y su paciente. ¡Bienvenidos a la medicina del futuro!

En los últimos cinco años, la tecnología robótica, de presencia remota y las redes celulares de banda ancha han avanzado a pasos gigantescos, al grado de que la posibilidad de estar en dos o más lugares al mismo tiempo es una realidad. El equipo de médicos, ingenieros, expertos en computadoras y tecnología de telecomunicaciones que dirijo en la Universidad de Dalhousie, Canadá, está a la vanguardia en el campo de la robótica y presencia remota en medicina.

Los sistemas portables de presencia remota, por ejemplo el “doctor en una caja”, como se llama cariñosamente a los aparatos portátiles que utilizamos en situaciones de urgencias, como accidentes y otras, se emplearán a gran escala en el futuro y evitarán mucho sufrimiento.

Otros sistemas, como el robot “Rosie” que  estamos usando en los hospitales para atender pacientes internados, comienza a utilizarse en comunidades lejanas del Ártico canadiense, donde los centros de salud que solamente cuentan con enfermeras pueden acceder a médicos especialistas, en tiempo real, las 24 horas del día. Esos robots disponen de varios instrumentos para realizar los diagnósticos, como el citado estetoscopio digital, y también ecógrafos y electrocardiógrafos, e inclusive pueden canalizar una orden o prescripción electrónica con la firma legal digital del médico que ha sido consultado.

Mi experiencia me da la convicción de que la tecnología de presencia remota portátil será un instrumento que contribuirá a disminuir la gran brecha de inequidad en cuanto a provisión de atención médica en el mundo, entre países ricos y pobres, entre centros urbanos y áreas rurales. Si bien es cierto que las primeras aplicaciones tienen que ver con situaciones de emergencia, el impacto real y más profundo se verá reflejado en la atención primaria en salud, el cuidado prenatal de mujeres embarazadas o del recién nacido, la atención de enfermedades crónicas, pediátricas y de salud mental.  

Más de 1.000 mujeres de países en vías de desarrollo —Bolivia entre ellos— mueren cada día durante el parto. Esos fallecimientos obedecen a complicaciones totalmente prevenibles y fáciles de ser diagnosticadas con una ecografía prenatal.

A través de la tecnología portátil, una mujer embarazada que se encuentre en una comunidad aislada tendrá acceso a una evaluación prenatal completa, ejecutada por el obstetra de un centro médico urbano; éste, con la ayuda de un auxiliar de enfermería o una partera, escuchará el latido cardiaco del feto, hará una ecografía y hasta un análisis de sangre y orina, todo a distancia y de inmediato.

Sida y otras infecciones

La combinación de la tecnología de presencia remota y los test rápidos para análisis bioquímicos, sobre todo para la detección de enfermedades transmisibles como sida, hepatitis B, malaria, sífilis y tuberculosis, constituye un arma poderosa para combatir los estragos que causan en las poblaciones más vulnerables del planeta. El equipo de Dalhousie está evaluando estos test rápidos, los que ayudan a diagnosticar si, por ejemplo, una persona tiene el virus del VIH, en seis segundos, con 99,9% de certeza.

Son los avances casi vertiginosos de este tipo de tecnología los que llevan virtualmente al médico o especialista, y a los equipos de diagnósticos como ecografía y electrocardiografía o el laboratorio bioquímico, al lugar donde se encuentra el paciente.

En Bolivia, como bien sabemos, hay comunidades rurales que no cuentan con electricidad, agua potable, centros de salud o personal médico; pero tienen acceso a telefonía móvil. Es esa señal, la del celular, la que abrirá la puerta a la medicina de presencia remota. En países como el nuestro, que no disponen de los recursos para construir todos los hospitales necesarios, además de dotarlos de equipos y personal, en particular en comunidades alejadas de los centros urbanos, esta tecnología puede ser la respuesta más eficaz.

Hay equipos de presencia remota que trabajan con paneles solares portátiles y utilizan redes celulares disponibles en cualquier parte del mundo. Ésta es ya una realidad y, yo, como boliviano que soy, tengo el deseo de que el país sea pionero en su aplicación para el beneficio de los más necesitados. Son más que sólo palabras, pues se ha dado los primeros pasos en esta dirección a través de la implementación de un programa piloto del hospital de Dalhousie con Arco Iris de La Paz, centro que tiene a un visionario como director, el Dr. Ramiro Narváez.

La contribución más importante que los países del primer mundo pueden hacer a los que se encuentran en vías de desarrollo es, probablemente, la transferencia de conocimiento. Los sistemas de presencia remota abren un puente prometedor para dicha transferencia en el campo de la medicina y, en particular, de la cirugía. Los nuevos profesionales bolivianos estarán en condiciones de aprender de sus colegas con mayor conocimiento y práctica sin necesidad de salir del país. Y los beneficios irán a los pacientes.

El entrenamiento a distancia de cirujanos y la colaboración de especialistas con gran experiencia en operaciones complejas, en el momento en que la intervención está siendo realizada, es ya una realidad. El trabajo con equipos de presencia remota en la sala de cirugía es una rutina diaria en el hospital de Dalhousie.

La tecnología de las tele-comunicaciones es, como se ve, muy valiosa para la formación de los residentes en neurocirugía. Desde nuestro centro en Canadá estamos reelaborando un programa para instalar equipos en centros de salud de África y Latinoamérica, con el objetivo de entrenar a los cirujanos del futuro. Sería ideal, y es una aspiración personal, que Bolivia esté entre los primeros beneficiados con este programa.

Pronóstico no reservado

Las estadísticas de cobertura para 2012 indican que el 96% de la población del mundo tiene acceso a señal de celular. Existen ya más de cinco billones de cuentas de teléfonos celulares en el planeta y el ancho de banda continúa ampliándose, con lo que se hace posible la transmisión de datos complejos, aun la información proporcionada por equipos médicos o videos de alta definición. La tecnología de presencia remota y sus aplicaciones en medicina y salud pública son imparables y revolucionarán la medicina. Privilegiado por estar a la vanguardia de esa revolución, confío en que, en un futuro no muy lejano, una persona accidentada de gravedad, en cualquier carretera de Bolivia, tenga la facilidad de estar al cuidado de un especialista, de manera que no sea por falta de atención oportuna que pierda la vida. Y vislumbro a una mujer embarazada, en cualquier pueblito rural de La Paz, siendo atendida por un obstetra de la ciudad, y que ella, junto a su familia, vea a su bebé durante la ecografía prenatal remota.

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