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Huevos curativos: En una ciudad china afirman que este platillo cura enfermedades

Desde los cangrejitos de Tomatitas en Tarija hasta las hormigas fritas de Teoponte en La Paz, pasando por el rostro asado orureño, el país conserva una cultura culinaria que puede causar cierta aversión en los paladares poco acostumbrados a las tradiciones nacionales.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Basualdo

00:00 / 28 de marzo de 2016

Así como la vida está llena de sorpresas, la gastronomía, en muchos casos por la repulsa que determinado manjar pueda ocasionar, también guarda sus extrañezas. En una larga lista de excentricidades son famosos los chapulines de Oaxaca, México, aquel platillo basado en estos llamativos insectos tostados con limón, sal y ajo; el fugu japonés, como se define al delicioso plato del pez erizo, con un nivel de toxicidad tan alto por el veneno que contiene que si se prepara de forma incorrecta puede causar la muerte por asfixia; o los camarones danzantes de Tailandia, que son consumidos del modo más exótico pues los comen vivos, recién sacados del lago, para que una vez en la boca sean masticados rápidamente y así evitar que no bailen en el paladar.

Bolivia también tiene estos raros manjares. Desde los cangrejitos de Tomatitas en Tarija hasta las hormigas fritas de Teoponte en La Paz, pasando por el rostro asado orureño, el país conserva una cultura culinaria que puede causar cierta aversión en los paladares poco acostumbrados a las tradiciones nacionales.

Pero si de “repugnancia alimenticia” se trata, China es la nación que lleva la delantera en cuanto a su gastronomía delirante para los no alineados con el menú de los “mandarines”. Se sabe que el perro, el gato, la culebra y los gusanos son algunos de los ingredientes de ofertas gastronómicas que se consumen en aquel gigante asiático. Pero la reciente novedad es digna de asombro: huevos cocidos en orín de niños, y se dice que su consumo resulta beneficioso para la salud.

Y es que para los habitantes de la ciudad de Dongyang, ubicada en el centro de la provincia de Zhejiang, al este de China, la llegada de la primavera en febrero parece tener un significado aún mayor y es recibida con un platillo muy peculiar: tong zi dan o “huevos de niño virgen”.

Los tong zi dan, como se conocen en chino, son huevos remojados y hervidos en orín de infantes, preferentemente de no más de 10 años. En cuanto a la preparación, tiene varias etapas que toman casi un día completo. En la primera fase, los huevos son hervidos con la cáscara sin romper; luego, cuando se rompe un poco la cáscara, los mismos son hundidos nuevamente en la orina. Esto se hace para que la clara y la yema también se impregnen con el líquido.

Para recolectar el orín, los vendedores acuden a los baños de las escuelas locales o lo obtienen directamente de jóvenes donantes que orinan en baldes dispuestos en las calles, sin que haya una explicación que aclare por qué tienen que ser orines de pequeños. Pero no todos los chicos pueden donar su líquido. Los que tengan gripe o estén enfermos tienen prohibido orinar en los baldes, ya que su donación puede comprometer la pureza de los huevos, según reporta la página web de China Files.

Los residentes de Dongyang consideran que consumir “huevos de niño virgen”, nombre que se le ha dado al plato en el exterior del país, trae beneficios enormes para la salud como, por ejemplo, reducir el calor corporal, mejorar la circulación de la sangre, vigorizar el cuerpo y aliviar fiebres. Sin embargo, ésta es una creencia que viene de siglos atrás, pasada de generación en generación, y no hay ningún estudio concreto que demuestre estas bondades.

“Si comes estos huevos podrás evitar la insolación”, afirmó a la página china Reuters Ge Yaohua, propietaria de uno de los locales de tong zi dan más populares de la ciudad. “Además, son buenos para la salud y se comen en todos los hogares de Dongyang”. Ge agregó que en su familia los huevos eran consumidos con todas las comidas para acompañarlas. Pero no todos los pobladores de dicha urbe gustan de este platillo. E incluso algunos doctores son escépticos en cuanto a los beneficios que tanto se rumorean. Por el contrario, han expresado preocupación porque la preparación es poco higiénica. “En Dongyang tenemos una tradición que dice que estos huevos son buenos para la salud”, dijo Wang Junxing, de 38 años. “No creo en nada de esto y, por ese motivo, no los consumo”.

El peculiar plato centenario de la provincia de Zhejiang, que en promedio se vende por 1,5 yuanes (30 centavos de dólar), fue designado en 2008 Patrimonio Cultural Intangible de la ciudad de Dongyang. Dicen que son deliciosos por su inexplicable sabor agrio.Y que también son la esperanza de un inmejorable antídoto para las enfermedades que aquejan al grueso de la población china. En este caso aplica eso de que sobre sabores y colores, aún no se han escrito los autores.

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